Por Concepción
Peralta Silverio.
Roberto
tiene 29 años y un certificado de secundaria en la mochila, es vendedor de una
tienda Coppel en Naucalpan, Estado de México, donde si le echa ganas puede
sacar hasta 5 mil 300 pesos al mes, con comisiones. Hace fila afuera del Centro
de Reclutamiento de la Guardia Nacional en la Ciudad de México para entregar
sus papeles e iniciar el proceso de ingreso, en busca de “un mejor patrimonio”.
Alexander
viene de Ayotoxco, de la sierra norte de Puebla, sus estudios de bachillerato
apenas le alcanzaron para trabajar en un autolavado. A sus 20 años aspira a
convertirse en guardia nacional para “tener un empleo estable y ser alguien en
la vida”.
Óscar
cuenta con 18 años y preparatoria. Para él la Guardia Nacional es una enorme
oportunidad para pasar de un sueldo de 7 mil pesos, como ayudante de albañil en
Ciudad Azteca, Estado de México, a uno de 19 mil. “Siempre ha sido mi sueño ser
parte de un cuerpo policiaco”, dice.
Como ellos,
diariamente llegan a este centro de reclutamiento unos 300 jóvenes que intentan
aprovechar la oportunidad que les representa la Guardia Nacional para cambiar
de empleo y conseguir uno irónicamente “seguro”, que les ofrece 25 beneficios,
desde un salario fijo, prestaciones, servicio médico y vivienda, hasta seguro
de vida, pagas de defunción y ayuda para sepelio.
La oferta
de un salario de 19 mil pesos mensuales está muy por arriba de sus
posibilidades reales en el mercado laboral, es más de lo que le ofrecen a un
contador, un ingeniero civil o un médico en el portal del empleo del gobierno
federal y en la bolsa de trabajo de OCC. Incluso, sus antecesores en el
Ejército —reclutados hasta 2018— tienen un ingreso mensual total de 12 mil
pesos.
Sólo la
policía de San Pedro Garza García, en Nuevo León, ofrece un sueldo mayor: 20
mil, pero deben tener preparatoria y vivir allá, donde existen rentas mensuales
de departamentos de 44 metros cuadrados que valen 18 mil 500 pesos.
En diciembre
pasado, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSyPC) dio a
conocer un análisis comparativo sobre los sueldos de los policías operativos:
sólo los elementos de San Luis Potosí están por arriba con un sueldo de 21 mil
90 pesos mensuales y los de Sonora, con 19 mil 687, mientras que la media
nacional es de 13 mil 187 pesos.
La oferta
para ser Guardia Nacional tiene un precio alto porque refleja el nivel de
riesgo que correrán en el campo cuando sean asignados a alguno de los 150
lugares prioritarios, en una época en la que el país registra cifras de
violencia históricas: 31 mil 688 asesinatos hasta el mes de noviembre de 2019 y
serán ellos los encargados de combatir a los grupos criminales.
Sin embargo,
la posibilidad de morir en un ataque no es mayor a su proyecto de vida y su
deseo por salir adelante.
La Vocería
de la Guardia Nacional informó la tercera semana de noviembre de 2019 que a
partir de su conformación (mayo-2019), 14 mil 750 jóvenes habían presentado su
solicitud de ingreso: 11 mil 752 hombres y 2 mil 358 mujeres. De estos, el 40%
tiene 18 y 19 años, el otro 40% son de 25 a 30 años, y el 20% restante tiene
entre 25 y 30 años. En decir, entre más jóvenes más parecen estar dispuestos a
llevar a cabo este “sueño”.
Un sueño que
no está nada fácil lograr pues de los 14 mil 750 solicitantes, sólo se
aceptó al proceso de entrenamiento a mil 514 elementos, de los cuales concluyeron
mil 428 el curso de formación inicial. Es decir: 1 de cada 10 aspirantes sólo
1.4 lograron llegar y concluir la etapa de adiestramiento, donde debieron
acreditar 31 materias.
La cifra
de reclutamiento está muy por debajo de la meta del presidente Andrés Manuel
López Obrador, que esperaba reclutar a 21 mil nuevos integrantes para 2019.
Quienes
se quedaron en el camino es porque no cumplieron con alguno de los 12
requisitos (edad, estudios, estatura, antecedentes no penales, CURP, INE, FIEL,
Cartilla, acta de nacimiento, comprobante de domicilio, RFC), no aprobaron
alguno los tres exámenes (físico, médico o de personalidad) o bien continúan en
proceso de reclutamiento, informó la Guardia Nacional.
—Imagínate,
nunca se había dado una oportunidad como ésta— expresa emocionado Sergio, hasta
hace un par de meses estudiante de la carrera de Ingeniería Automotriz en el
Instituto Politécnico Nacional (IPN) en la Ciudad de México. A sus 18 años está
dispuesto a cambiar sus tenis, jeans de mezclilla rotos y sus audífonos por un
uniforme y unas botas militares.
Aunque
ganar 19 mil pesos mensuales a su edad parece la lotería, a él lo que realmente
le llama la atención es combatir al crimen y servir al país. Hace unos meses
aplicó para ingresar al Colegio Militar y no se quedó. Pero aquí ya fue
declarado apto y está por ingresar al curso de adiestramiento.
Sus
compañeros de fila le piden recomendaciones.
— El
secreto en el examen psicológico es que digas porqué tú mereces estar aquí y no
al revés —¿Y qué debes decir?, le cuestiona otro con complicidad— Pues lo que
tú creas —, responde con obviedad.
En agosto
la Guardia reportó que contaba con 56 mil 191 efectivos: 35,232 de Policía
Militar, cinco mil 584 de Policía Naval y 15, 375 elementos de Sedena, en apoyo
a la GN. A los que se suman 23,452 efectivos de la Policía Federal que ya se
han integrado al este nuevo cuerpo policial. En total, la Guardia Nacional es
un cuerpo de por lo menos 79, 643 elementos.
“Nadie te da
lo que la Guardia”
El centro
de reclutamiento está a unos 500 metros del Metro Pantitlán, el camino es un
vaivén de jóvenes muy delgados, vestidos con mezclilla, playera y tenis. Su
corte de cabello identifica a los que vienen por vez primera de los que han
avanzado en su proceso de selección.
Hacen
fila en la calle hasta que se juntan 10 o 15 y les toca ingresar a las
instalaciones militares. Adentro les informan que de cumplir con todos los
requisitos serán dado de alta como policía militar con una plaza de la
Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), lo cual es una buena noticia porque,
aunque Andrés Manuel López Obrador se vaya, ellos mantendrán su empleo.
El
miércoles 6 de noviembre fue de gran afluencia. Para la una de la tarde iban
300 aspirantes registrados en la bitácora de ingreso. Y hay días en que llegan
a ser 500 o más, comenta un oficial.
La
contratación de jóvenes para la Seguridad y el crecimiento exponencial del
sector informal —que ocupa al 56% de la llamada Población Económicamente Activa
(PEA), según el INEGI—son un reflejo del país y la economía que tenemos, explica el doctor Alfonso Bouzas
Ortiz, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.
“Somos un
país de jóvenes y hay una significativa mano de obra dispuesta a trabajar…
desearía que no fuera precisamente en el estado policiaco-militar, pero lamentablemente
es uno de los espacios donde más posibilidades tienen los jóvenes porque no
necesitan ser demasiado calificados… ni modo, eso es de lo que hay”.
Además, el
país los necesita “porque la delincuencia ha crecido exponencialmente y
necesariamente tienen que crecer los cuerpos policiacos y las formas de
seguridad nacional”.
Luis
tiene 22 años y es técnico en suelos y fertilizante. Terminó su preparatoria en
el CETIS 02 en Jaltenango, municipio de Ángel Albino Corzo, Chiapas. Se mudó a
la Ciudad de México para tener mayores posibilidades de ingresar porque “allá
hay mucho aspirante”. En un mes pasó las tres pruebas, mientras “los compañeros
de allá llevan tres meses y nada”.
En
trámites y pago de renta lleva gastados 10 mil pesos, pero ya va a “huellear” y
a firmar su contrato. Ingresará al Curso de Formación Inicial para la Guardia
Nacional: un entrenamiento de cinco meses en el que debe aprobar 31 unidades de
aprendizaje como ética policial, cultura de la legalidad, primeros auxilios,
armamento y prácticas de tiro, conducción de vehículos policiales, perspectiva
de género, nociones de derecho penal, control de multitudes, atención a
víctimas e inteligencia policial, entre otras materias.
Proviene
de uno de los estados donde más jóvenes han sido aceptados. De los 12 centros
que hay en el país, Quintana Roo encabeza la lista con 66.7%, seguido de
Coahuila con 56.4%, Chiapas 51.1%, Oaxaca 48 % y Guerrero 47.2%. En la Ciudad
de México el promedio de los aceptados es de 38.6%, mientras que las entidades
con la cuota más baja son Nuevo León y Baja California con 14.2 y 11.9%
respectivamente.
La gran
mayoría provienen de los estados del sur del país donde no hay empleo,
industria, comercio ni garantías en el campo. “Un chamaco que obtenga una
ocupación en eso, o en servicios, la agarra… sí, ahí está el componente de
pobreza de por medio”, destaca Bouzas.
“Mejor morir
por algo a morir por nada”
Bouzas Ortiz
explica que entre los factores para enrolarse en el área policiaco-militar
también existe uno que es la vocación. Él mismo tuvo una colaboradora que
cambió el mundo académico por el de la policía y le veía muy satisfecha. “No
cualquiera puede pasar ciertos requisitos y sobre todo los físicos… no hay
muchos profesionales que quieran ir a manejar una pistola, eso reclama un
cambio cultural y una disposición personal que no cualquiera”.
Como
Félix, de 27 años, quien recuerda orgulloso que “cuando era niño el Ejército
iba a mi tierra y yo decía: un día voy a estar así, ayudando”. Es de Iliatenco,
de la montaña de Guerrero, y vive en la Ciudad de México desde hace tres años.
Para poder cumplir con sus entrevistas de reclutamiento en la Guardia Nacional
se cambió de empleo y por eso es mesero de 6 pm a 7 am.
Para él
no existen riesgos que lo atemoricen. “No se te viene a la mente que un día vas
a morir… Ya he estado alejado de mi familia y mi tierra, y si es posible
daremos la vida: Es mejor morir por algo a morir por nada”.
Cuando
ocurrieron las tormentas Ingrid y Manuel, en 2014, participó en la brigada de
Protección Civil de su municipio ayudando a los damnificados y salvando gente
en los deslaves.
Berenice
como Félix, descubrió su vocación altruista durante una contingencia, en los
sismos de 2017, inscrita en la brigada de su universidad que llevó víveres a
las familias necesitadas.
Le llamó
mucho más ayudar a la gente, que seguir estudiando. Abandonó la carrera de
Derecho en la universidad privada que le pagaban sus padres en Xalapa,
Veracruz, porque no le gustó la idea de tener que defender a un culpable
“Porque entonces no estás ayudando”, dice a sus 23 años.
—¿Pero pones
en riesgo su vida?, se le preguntó de manera directa.
“Tu vida la
entregas al gobierno, se podría decir”.
—¿Viste los
operativos en Culiacán? ¿Te da miedo?
“Pues
poco, no tanto. Sí he visto las noticias y que hay muertos de la Guardia
Nacional, pero no he llegado a ese proceso”.
La
Guardia Nacional informó a mediados de noviembre que habían participado en 14
enfrentamientos en los estados de México, Sinaloa, Tamaulipas, San Luis Potosí,
Jalisco, Puebla, Chiapas, Oaxaca, Michoacán y Guanajuato. Y tres de sus
elementos habían fallecido en actos de servicio, un oficial y dos de tropa.
—¿Qué
piensas sobre morir en un ataque? —
“Pues a
eso venimos vea y si vamos a morir en un enfrentamiento, vamos a morir peleando
y siendo leal, defendiendo a la ciudadanía”, expresa Luis Gerardo con
convicción.
—¿Y si eres
tú quien llega a matar? —
“Pues
todo puede pasar estando en una circunstancia en la que corre riesgo tu vida.
Cualquier persona lo haría, no solo un soldado”, responde Leonardo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.