Enrique
Galván Ochoa.
El Banco
de México recortó ayer su tasa de interés por quinta vez consecutiva en 25
puntos. Quedó en 7 por ciento, todavía muy alta para los consumidores (tarjetas
de crédito, hipotecas, préstamos personales), pero sigue siendo atractiva para
los inversionistas.Los cinco integrantes de la Junta de Gobierno se
pronunciaron a favor de la disminución de manera unánime. En ocasiones
anteriores Gerardo Esquivel pujó solo por una rebaja mayor. Con esta reducción,
la tasa de interés habrá decrecido de 8 a 7 puntos porcentuales, de agosto del
año pasado a la fecha. Tasas de interés bajas alientan el consumo, lo que el
país necesita para un mayor crecimiento. La economía, según el Inegi, se contrajo
0.1 por ciento el año pasado con base en cifras desestacionalizadas, un hecho
que no ocurría desde 2009. Un factor clave en la decisión del BdeM es que la
inflación se mantiene bajo control, en torno a 3 por ciento, que es la meta del
propio banco.
¡Qué recesión
tan padre!
El más
reciente reporte de la ANTAD –la Asociación Nacional de Tiendas de
Autoservicio y Departamentales– indica que las ventas crecieron el primer mes
del año (en la cuesta de enero), inclusive tuvieron su mejor desempeño en
cuatro años, lo que no coincide con la contracción económica que estamos
viviendo, según el Inegi. Las ventas a tiendas iguales registraron su
decimotercer avance al hilo y el mayor crecimiento de un primer mes desde el
incremento observado en 2016, de acuerdo con cifras de la ANTAD. Las ventas al
primer mes de 2020 ascendieron a 107 mil 400 millones de pesos, informó. A este
paso, las ventas totales de 2020 excederán sobradamente un millón de millones
de pesos. La asociación está formada por más de 59 mil 300 tiendas. Las ventas
del súper constituyen uno de los principales indicadores del consumo familiar.
La gente está gastando y en parte se debe al dinero que fluye a través de los
programas sociales implementados por la 4T.
La
pregunta es con qué ábaco el Inegi, que dirige Julio Santaella, está midiendo
el PIB, porque sus cifras negativas no parece que encajan con la realidad. Será
que utiliza un ábaco tricolor.
La cena del
chipilín.
Algunos
empresarios que asistieron a la ya famosa cena del chipilín –se sirvió tamal
usando como condimento la aromática yerba del sureste– se preguntan si será
deducible de impuestos el recibo que se les extienda por la compra de los
billetes de lotería. Fue un éxito la reunión, asistieron alrededor de 250
personas y se comprometieron a comprar billetes por mil 500 millones de pesos.
Es la mitad del valor de todos los que se pondrán en circulación. Entre los
concurrentes a la reunión convocada por López Obrador había empresarios de
diferente condición económica. Por un lado, los directivos de organizaciones
empresariales generalmente no son dueños de grandes empresas, por tanto, no
disponen de mucho dinero. Los gerentes y directores, tampoco; viven de su
sueldo. Los empresarios como Carlos Slim o Mariasun Aramburuzabala son un caso
distinto. A todos se les presentaron las mismas cuatro opciones: contribuir con
20, 50, 100 o 200 millones. Obviamente, sólo los machuchones pudieron
comprometerse. Esa es la razón por la que únicamente 75 de los 250 asistentes
alzaron la mano.
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