Enrique
Quintana.
Existe un
consenso generalizado entre los expertos de que hoy el Banco de México va a
anunciar una reducción de un cuarto de punto en sus tasas de interés.
En la más
reciente encuesta de Citibanamex, las 22 instituciones que fueron
consultadas respondieron de manera unánime a ese cuestionamiento, señalando que
sí habrá baja y ésta será de solo 0.25 por ciento.
Si este
hecho se confirma, regresaremos a un nivel de 7 por ciento, el cual estuvo
vigente antes, entre el 22 de junio de 2017 y el 13 de diciembre de ese mismo
año.
Es decir, estaremos
en un nivel equivalente al de hace aproximadamente tres años y medio. Sin
embargo aún estaremos lejos del nivel de 4.5 ciento que se mantuvo por poco
menos de cuatro años, tras la crisis de 2009.
Con el 7
por ciento como tasa objetivo del Banco Central, México seguirá entre los
países que tienen los niveles más altos en sus tasas de interés, entre quienes
tienen grado de inversión en su deuda soberana.
Como ha
ocurrido en reuniones anteriores, lo más probable es que haya de nueva
cuenta una decisión dividida en la Junta de Gobierno del Banxico, y al menos el
subgobernador Gerardo Esquivel, proponga una reducción de medio punto porcentual
en lugar de la del cuarto de punto.
Observando
los argumentos de los subgobernadores que se aprecian en las minutas de juntas
anteriores, se percibe que el nivel que tiene la inflación subyacente, que
estuvo en 3.73 por ciento en enero, será un factor que conducirá a la mayoría
de la Junta a solo bajar las tasas en un cuarto de punto.
Los
argumentos de Esquivel o de quienes proponen una reducción más rápida de las
tasas señalan más bien que la baja actividad económica permite una reducción
más sensible, sin que por ello se incida en presiones inflacionarias.
Incluso, también
se ha señalado que el índice de precios al productor, que se ubicó en 1.18 por
ciento anual en enero, tiene un nivel suficientemente bajo como para poder ser
más agresivo en la reducción de las tasas sin poner en riesgo los objetivos de
inflación del Banxico.
Es cierto
que el crecimiento de la economía no puede ser el objetivo fundamental del
Banco de México. También lo es que la política monetaria no es el factor
determinante para detonar el crecimiento de la economía. Pero lo que sí es un
hecho es que, junto con otros ingredientes, sí puede incidir en el ritmo de la
actividad.
Una baja
inflación que en buena medida derive de una situación de estancamiento, no debe
ser tampoco el objetivo del Banco Central.
Quienes
argumentan, por otra parte, que una baja de las tasas podría incidir de manera
negativa en la estabilidad cambiaria deberían observar lo que pasó con la
paridad en los recientes ajustes, que no quitaron atractivo a los bonos en
pesos, pues el diferencial que aún tienen respecto a las tasas vigentes en Estados
Unidos, es suficiente para no generar turbulencia.
Creo que
quienes desde hace tiempo hemos estado a favor de una reducción más rápida de
las tasas, por lo pronto, tenemos perdida la discusión en la Junta y hoy
veremos que nuevamente prevalece el gradualismo.
Aunque no
debe dejar de señalarse que es buena noticia que hoy podamos tener ya una tasa
de interés que estará 1.25 puntos abajo del nivel máximo que se tuvo en este
ciclo alcista.
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