Por Susana
González G.
El Estado
mexicano se reservó cuatro yacimientos de litio, pero apenas están en fase de
exploración por el Servicio Geológico Mexicano (SGM), aseveró Francisco
Quiroga, subsecretario de Minería de la Secretaría de Economía.
Tienen
potencial de explotación y desarrollo. El litio es estratégico para la
electromovilidad y lo que quiere el gobierno es tener rectoría sobre el
desarrollo de la minería en general y sobre algunos minerales en específico,
como el litio. Aquí tomamos el control, sin pronunciarnos todavía cómo será el
esquema de desarrollo, puntualizó el funcionario, entrevistado durante en el Mining
Forum 2020.
Precisó
que la reserva de dichos yacimientos se hizo entre 2015 y 2018, es decir,
durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, y dos de ellos se ubican en Sonora,
uno más en Jalisco y el cuarto en Puebla.
El litio, considerado
como el petróleo del futuro, sirve para la elaboración de las baterías de los
autos eléctricos, un mercado en auge que se espera supere en 57 por ciento la
venta de todos los vehículos de pasajeros a escala mundial para 2040. Empresas
del sector estiman que la demanda de este material se multiplique por 8 en
2030.
En México,
una docena de empresas han participado en proyectos de exploración del litio,
pero el yacimiento más grande, con reservas del metal calculadas en 243
millones de toneladas y ubicado Bacadéhuachi, en la sierra alta de Sonora que
colinda con Chihuahua, una zona afectada por el crimen organizado, está en
manos de las empresas Bacanora Lithium y Ganfeng Lithium, que aseguran
invertirán 420 millones de dólares, según ha informado este diario desde
diciembre de 2019. (https://bit.ly/38nunZh)
Sin aval,
proyectos privados.
El
subsecretario Quiroga sostuvo que hay varias concesiones mineras al sector
privado para extraer litio, pero tres son las más importantes, aunque acotó que
están en etapa de exploración y debe tomarse en cuenta que de 600 a 800
proyectos sólo uno se convierte en mina.
Reconoció
que el proyecto de Bacadéhuachi es el más avanzado y, como la minería es un
negocio global, está a cargo de un consorcio que es operado por australianos,
fondeado a través de Toronto y al que se agrega un socio tecnológico de China,
experto en metarlurgia para la producción de baterías, además de mineros
mexicanos. Hay otro en San Luis Potosí llamado Organimax y otro en Ensenada,
Baja California, llamado el Salar del Diablo.
El
funcionario puntualizó que al gobierno federal no le consta ni ha avalado el
potencial de las reservas de litio que las empresas involucradas en
Bacadéhuachi aseguran que existe, ni tampoco las inversiones que han anunciado,
además de que, dijo, falta constatar la viabilidad operativa, logística,
comercial y financiera del proyecto, así como los escollos que enfrentarán.
Son reportes
de las propias empresas, pero nosotros no hemos validado eso. Me han dicho,
pero no me consta. No estamos en posición de avalar las inversiones, no tenemos
por qué no creer lo que dicen, pero no es nuestro papel avalar el monto de
inversión, ni las reservas identificadas y certificadas que tienen ese
yacimiento que dicen que es el principal de litio en el mundo, no nos consta y
lo tomamos con la reserva del caso, sentenció el funcionario.
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