Martín
Moreno.
¿Por qué es
importante la encuesta del lunes pasado del diario Reforma sobre la aprobación
ciudadana hacia López Obrador?
Porque desde
2012, las encuestas de Reforma han sido las más certeras en cuanto a
elecciones. Inclusive, acertó en su pronóstico de por cuanto ganaría AMLO la
Presidencia en 2018, lo que le valió el aplauso del tabasqueño. (Claro: lo
ubicaba como ganador).
¿Aún es alto
el grado de respaldo popular para López Obrador?
Tan sólo en
apariencia. Cuando Reforma nos indica que el grado de aprobación es del 59 por
ciento, el fondo es: AMLO ha perdido alrededor de 20 puntos en un año y 10
puntos durante el periodo diciembre 2019 – febrero 2020. Ejemplo: el promedio
de aprobación hace un año, era del 81 por ciento. Esa cifra elevada se le
deshizo a AMLO entre las manos.
¿Debe
preocupar a AMLO y a su equipo y Gobierno los resultados de la encuesta de
Reforma?
Sí, y mucho.
Si López Obrador va en caída libre en las encuestas al perder 20 puntos en sólo
un año, y de mantenerse el mismo estilo presidencial de gobernar (discurso
divisionista, ataques a sus críticos, culpar a neoliberales de todo y perder el
control cuando se le cuestiona en público, como ocurrió de manera desafortunada
para AMLO en su reciente visita a Macuspana); el mismo ejercicio de Gobierno
(fracaso en las estrategias de economía, seguridad y salud), así como similares
resultados tras 15 meses de administración (- 0.1 por ciento de crecimiento en
2019, 32 mil ejecuciones, desabasto de medicamentos y desorden absoluto en el
sector salud), el resultado para la mal llamada 4T será desastroso, y lo peor:
2020 volverá a ser un año perdido para México.
Así, esa
caída libre que registra la interesante encuesta de Reforma – insistimos: sus
encuestas han sido las más certeras en los últimos 8 años -, y que además es
avalada por otras casas encuestadoras conocidas y reconocidas como Consulta
Mitofsky, Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE) y Buendía & Laredo,
que también muestran a detalle el desplome de AMLO en cuanto a aprobación
ciudadana, llevaría al Presidente y a Morena a un escenario fúnebre rumbo a la
elección intermedia en 2021: una fuerte derrota en las urnas que les
provocaría, inclusive, perder el control absoluto que hoy tienen en la Cámara
de Diputados. De ahí su obsesión por controlar al INE.
Con votos
llegaron. Con votos se irán.
El dato duro
de la encuesta de Reforma es que la aprobación ciudadana para López Obrador
bajó de 68 por ciento a 59 por ciento de diciembre pasado a la fecha, y que
acumula una caída de 19 puntos en un año. Ese es el núcleo de la encuesta. (El
promedio de caída real es de alrededor de 20 puntos, si consideramos que su
aceptación en febrero de 2019 rondaba el 81 por ciento).
Sin embargo,
en la encuesta hay otros puntos más que reveladores:
El 60 por
ciento de los encuestados cree los feminicidios son consecuencia de la
impunidad que se vive en México, y solamente un 25 por ciento piensa que son
resultado del neoliberalismo, como achaca, una y otra vez, López Obrador.
El 74 por
ciento considera que la violencia contra las mujeres en el país ha aumentado
durante la actual administración.
¿Qué nos
indican otras encuestas?
Consulta
Mitofsky arroja que la aprobación ciudadana para AMLO, hasta el domingo uno de
marzo, es del 54.2 por ciento. El respaldo muestra su novena baja semanal
consecutiva. Mitofsky, encabezada por Roy Campos, está realizando un ejercicio
interesante y detallado: mide la aprobación presidencial semana a semana.
GCE, de
Liébano Sáenz, señala que un 50 por ciento de los mexicanos está de acuerdo con
la forma de gobernar de AMLO. La mitad. El 45.5 por ciento lo desaprueba. El
mayor desplome se refleja en el siguiente punto comparativo: de enero de 2019
(86.2 por ciento) a febrero de 2020, su aprobación se desplomó en 36 puntos. En
cuanto a los feminicidios, un 66 por ciento cree que es un problema que se le
está saliendo de las manos al Gobierno.
Buendía
& Laredo estima que la aprobación ciudadana al Gobierno de AMLO cayó de
manera estrepitosa: de un 85 por ciento en febrero de 2019, al 62 por ciento en
febrero de 2020. 23 puntos menos en tan solo 12 meses de Gobierno. 2 puntos
mensuales menos en promedio. Y más: aquellos que sólo estudiaron hasta nivel
primaria, aprueban al Presidente con 69 por ciento. Hasta secundaria o preparatoria,
con 67 por ciento. Hasta Universidad o más, lo reprueban con un 43 por ciento.
Además, seis de cada 10 mexicanos consideran que AMLO ya está rebasado por los
problemas del país.
Allí están
las encuestas. Los números. Las tendencias.
Y apuntan a
que la luna de miel de un porcentaje mayoritario de ciudadanos con López
Obrador (apoyarlo de manera incondicional), ha llegado, indudablemente, a su
final. Se acabó. Solamente le duró 15 meses el amasiato político.
AMLO va en
picada.
“Cuando el pueblo
no me quiera, voy a llorar y me voy”, dice AMLO. Nadie se la compra. Ni llorará
ni se irá a su rancho llamado “La Chingada” en Palenque. Pero lo que sí se le
avecina, es un fuerte voto de castigo para la elección intermedia en 2021 por
su mal Gobierno. Será un innegable referéndum para el gobierno en el poder. Los
resultados todos los conocemos. Y no los ven quienes no los quieren ver.
“Sufrimos
desgaste (en las encuestas) por enfrentar a los conservadores corruptos”, soltó
AMLO. Se equivoca. Su desplome se debe a los pésimos resultados de su Gobierno.
En economía. En seguridad. En salud. Y más: ese discurso contra los
“conservadores” (AMLO mismo es un conservador al oponerse al aborto y a la
legalización de la mariguana, por citar dos ejemplos) y contra los
“neoliberales”, cada vez está más desgastado y, por tanto, ya le funciona poco
al tabasqueño como pretexto ante la incapacidad gubernamental para resolver los
graves problemas del país.
AMLO y las
encuestas: está en caída libre.
Viene 2021:
la clave elección intermedia.
Y quien con
votos llega, con votos se va.
Esa máxima no falla.
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