Enrique
Galván Ochoa.
El pánico
global desatado por el coronavirus golpeó fuertemente a la moneda mexicana y al
petróleo de exportación de Pemex, llevándolos a niveles extraordinariamente
bajos. El peso se devaluó al nivel de 23 pesos por dólar (ver gráfica) y el
precio de la mezcla mexicana de exportación se contrajo a 18.78 dólares por
barril, un nivel no visto desde hace dos décadas. La economía mexicana se ha
vuelto compleja. Un dólar caro favorece a las familias de los migrantes
mexicanos que trabajan en Estados Unidos, cuyas remesas constituyen la
principal fuente de divisas del país, y también a los exportadores; por otro
lado, provocan aumentos de precios y alimentan la inflación. Asimismo, petróleo
barato perjudica los ingresos de Pemex, pero la baja del precio de la gasolina
favorece a los consumidores. El gabinete presidencial llevaba a cabo anoche una
reunión en Palacio Nacional para hacer una evaluación de las circunstancias y
tomar las medidas conducentes –incluyendo el tema del coronavirus–. Habrá
quienes se nieguen a reconocerlo, pero los programas sociales de López Obrador
se anticiparon a la nueva realidad, aunque seguramente hubiera preferido que no
ocurriera.
Los
programas de Trump.
En dos
semanas comenzará a llegar a cada estadunidense adulto un cheque de mil dólares
(23 mil pesos, de acuerdo con la cotización de ayer). Es el apoyo que el
presidente Trump hará efectivo para ayudar a la población (léase electores).
Nadie se atreverá a llamarlo populista, por cierto. Es parte de un programa de
más de un billón de dólares (un millón de millones). La crisis global le ha
pegado de frente a Estados Unidos, pero la respuesta del gobierno federal
provocó ayer una recuperación de las bolsas de valores neoyorquinas. Las
últimas jornadas habían sido desastrosas. Trump opina que su respuesta a la
crisis merece un 10; sin embargo, sus opositores opinan que ha sido mediocre y
tardía. El número de muertos sobrepasó el centenar. Desde luego, no se puede
cuestionar que la ayuda será muy apreciada por los ciudadanos, pero huele a
campaña electoral.
Compiten por
la vacuna.
China y
Estados Unidos están enfrascados en una lucha en el terreno científico por el
mérito de formular una vacuna eficaz para el coronavirus. Johnson&Johnson y
Moderna se cuentan entre las estadunidenses. Por su lado, el Ministerio de
Defensa de China aseguró en un comunicado haber desarrollado con éxito una
vacuna contra el nuevo coronavirus Sars-CoV-2, causante de la neumonía
Covid-19, y ha autorizado las pruebas en humanos. Fue desarrollada por el
equipo de investigación liderado por la epidemióloga ChenWei, de la Academia
Militar de Investigación Médica.
Según
Chen, la vacuna –producida en consonancia con estándares internacionales y las
regulaciones locales– está preparada para llevar a cabo una producción a gran
escala, segura y efectiva. Aparte del medicamento, el gobierno de Cuba ha
informado que desarrolló con científicos chinos un tratamiento médico eficaz
conocido como interferón alfa.
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