Enrique
Quintana.
Aunque hay
indicios de que drogas como la cloroquina, usada para el tratamiento de la
malaria, den resultados positivos en el combate al Covid-19, la realidad es que
el único tratamiento que hasta ahora ha probado ser eficaz es el llamado
'distanciamiento social'.
China logró,
sobre la base de esa estrategia, que el pasado 18 de marzo ya no hubiera ningún
nuevo caso de contagio local en su territorio
Pareciera
que, finalmente, en México las autoridades de Salud preparan un gran operativo
para avanzar en esa dirección.
Se trata de
la que se denominaría 'Jornada Nacional de Sana Distancia' que ocurriría, por
lo pronto, entre el próximo lunes 23 de marzo y el domingo 19 de abril, el fin
de la semana de Pascua.
Quizás por
ello, por algunos últimos días, AMLO siga con eventos masivos. Todavía ayer, en
Huehuetoca, Estado de México, se concentraron alrededor de cinco mil personas
para testimoniar la entrega de los certificados del primer curso de formación
de integrantes de la Guardia Nacional, evento encabezado por el presidente
López Obrador, en el que, además de saludos de mano, hubo el tipo de
aglomeración que va en contra de todas las recomendaciones sanitarias. ¿Cuántos
contagios hubo en el evento? Solo el tiempo lo dirá.
Quizás, solo
quizás, a partir del lunes ya veremos que se suspenden este tipo de actos
presidenciales.
Las medidas
que incluye esta 'jornada' serían el extremar la higiene personal, con las
recomendaciones usuales (no seguidas por el presidente, por cierto); pero
también se señala en un documento interno de la Secretaría de Salud: “la
suspensión temporal de las actividades no esenciales”.
Reza el texto
que se distribuyó entre funcionarios de Salud: “Se suspenden las actividades no
esenciales que involucren la congregación o movilidad de personas, en
particular de diversas regiones geográficas, y sustituirlas por actividades que
favorezcan la sana distancia”.
No está
claro qué signifique en la práctica “actividades no esenciales”, pero considere
la posibilidad de que se ordene el cierre de plazas comerciales, cines, teatros
y eventualmente restaurantes, hasta nuevo aviso.
Asimismo, se
sugiere la reprogramación de eventos que congreguen a más de cinco mil
personas.
Y, eso será
solo el principio.
La
experiencia internacional dice que es probable que en la llamada fase 3 de la
difusión de la pandemia, en México se tenga que llegar al nivel de aislamiento
que hoy ya existe en algunos lugares de Europa o Estados Unidos.
En este
momento, por ejemplo, en España se vigila con drones que nadie esté en la calle
sin algún motivo justificado.
Con todo y
esos cierres, lo más probable es que tengamos un crecimiento exponencial de los
contagios y de los fallecimientos, lo que cuestionará para siempre si las medidas
de aislamiento social que se van a anunciar no empezaron a aplicarse demasiado
tarde.
La
justificación de por qué no hacerlo o por qué tolerar que los eventos
presidenciales violen las recomendaciones sanitarias básicas, quedará como un
reproche que va a permanecer en la historia, incluso para personas tan
brillantes como López-Gatell.
Tal vez me
equivoque, pero creo que por la dinámica que vivimos en las semanas previas,
México podría ser uno de los países con mayor número de contagios en el hemisferio
occidental.
No es un
asunto solo estadístico. Podríamos tener una crisis social que ni siquiera
imaginamos y el gobierno de AMLO podría sufrir una crisis que no entraba ni
remotamente en su perspectiva.
Tal vez me
equivoque… y lo deseo fervientemente.
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