Diego
Petersen Farah.
En las crisis
se hacen más evidente las fortalezas y debilidades de las organizaciones. Da
igual que esta sea una empresa o un gobierno. Los liderazgos se reacomodan, las
carencias se evidencian, pero sobre todo el líder se manifiesta plenamente como
es, sin dobleces ni ocultamientos. Nunca como en estos días habíamos visto tan
plenamente las virtudes y los defectos del liderazgo del López Obrador. Nunca
como ahora había sido tan evidente la ausencia real de un gabinete, de un grupo
de trabajo que reme junto hacia la dirección que marca el líder.
Ya habíamos
comentado que en el estilo personal de gobernar de López Obrador más que un
gabinete con ministros empoderados en cada una de las carteras lo que tiene es
un grupo de secretarios particulares por tema y que le puede asignar cualquier
cosa a quien vaya pasando o a quién él considere que es el mejor para resolver
un problema específico. En contra partida, los secretarios están impedidos para
desarrollar políticas públicas específicas de su área, tienen voz, pero no voto
en los destinos del país. Las decisiones son sólo del Presidente.
¿Qué hacía
Marcelo Ebrard acompañando a la Secretaria Olga Sánchez Cordero en una reunión
con gobernadores? Seguramente el Presidente consideró que la relación de Ebrard
con algunos gobernadores de oposición y sus habilidades políticas eran mejores
que las de la Secretaria de Gobernación, pero entonces, quién está al frente de
las relaciones internacionales. ¿Por qué
no han salido en estos momentos los ministros de Hacienda, Arturo Herrera y de
Economía, Graciela Márquez? Seguramente porque lo que tienen que decir no es lo
que el presidente quiere que se escuche, entre otras cosas que vamos a la peor
recesión en el mundo desde 1929 y las medidas que hay que tomar no son las que
le gustan a López Obrador. ¿Existe un Secretario de Salud que vigile lo que
está pasando en el IMSS, el ISSSTE, y coordina a los secretarios de los Estado?
Por lo visto no, el Secretario anda en otros asuntos, aunque no esté claro
cuáles. ¿De verdad la Secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, no tiene más
propuestas para proteger el empleo que acusar públicamente a las empresas que
decidieron cerrar o hacer recortes? No tengo duda que sí, pero el Presidente lo
que quiere es hacer política, ponerse el anillo del poder en el dedo flamígero.
La ausencia
del trabajo de gabinete se ira haciendo cada vez más patente conforme avance la
pandemia. El Presidente cargará sobre sus hombros todo el peso de las
decisiones. Al final de la pandemia tendremos un gabinete reacomodado, no en
sus carteras sino en su influencia y cercanía a las decisiones y un presidente
en le cumbre del poder o del desgaste político.
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