Enrique
Quintana.
Pareciera
que el gobierno de López Obrador está obstinado en que a partir de visiones
ideológicas y decisiones irracionales pueda ir contra el mundo.
Si lo que ha
trascendido de la reunión virtual de la OPEP y productores independientes
realizada ayer resulta cierto, México habría hecho un ridículo mundial, como
pocas veces en la historia.
La
conferencia virtual que hicieron ayer los integrantes de la OPEP, así como un
grupo de productores independientes generó una enorme expectativa a nivel
internacional.
Por la
mañana, los precios del petróleo se fueron para arriba, a partir de que
trascendió que se había alcanzado un acuerdo entre Arabia Saudita y Rusia para
reducir la producción de petróleo.
Fue
precisamente el desacuerdo entre estos dos países, que son de los principales
exportadores de crudo, lo que produjo el desplome de los precios hace algunas
semanas.
Así que,
parecía que se lograba un compromiso que permitiría elevar los precios del
petróleo después de una caída de 55 por ciento en marzo.
Extrañó, sin
embargo, que pasaban las horas y no se emitía el comunicado en el cual se
detallaran los términos del acuerdo. Eso motivó que el precio de WTI cayera
ayer 9 por ciento.
Éste
documento tendría que incluir los compromisos de recortes de los diferentes
países que participaron en la negociación.
La
secretaria de Energía, Rocío Nahle, desde la mañana, puso en redes sociales una
foto en la cual ella aparecía como parte de este encuentro.
Al paso de
las horas, las filtraciones fueron señalando que la razón por la cual no se
emitía el documento final era porque México no estaba de acuerdo con el nivel
de recorte que la reunión exigía.
Tras 7 horas
de negociación, en la que algunos señalan que durante cinco horas se discutió
el caso de México, los integrantes de la OPEP e independientes decidieron
suspender la reunión para proseguirla este viernes.
Por la noche
de ayer, la secretaria Nahle indicó en redes sociales que México ofrecía
recortar la producción en 100 mil barriles, de 1.78 a 1.68 millones de barriles,
es decir, en 5.6 por ciento.
A la hora de
escribir este texto no hay aún respuesta de la OPEP.
Si esta
historia que se contó el día de ayer en los círculos del mercado petrolero
resultara correcta, sería una manifestación clara de que el gobierno mexicano
ha perdido ya la conexión con la realidad económica.
La
posibilidad de que el precio del petróleo suba es algo que conviene a las
finanzas públicas y podría aliviar en alguna medida la deteriorada situación
financiera de Pemex.
Sin embargo,
pareciera que aún en la discusión internacional se impuso una visión ideológica
que supone que la estrategia actual debe permitir aumentar la producción de
Pemex.
Aparentemente,
el acuerdo original de la reunión fue que cualquier decisión debería tomarse
por consenso.
De otra
manera no se explica que un tema en el cual sólo están involucrados algunas
decenas de miles de barriles pueda bloquear un acuerdo para reducir la
producción en 10 millones.
Aparentemente
las negociaciones seguirían por la noche, por lo que no es imposible que este
viernes nos hayamos amanecido con un acuerdo, sea que finalmente el gobierno
mexicano haya cedido a fuertes presiones o que se haya tomado la decisión de
marginar al gobierno de México para no poner en riesgo los términos del acuerdo
y se analicen sanciones para la exportación de crudo mexicano.
Suceda lo
que suceda, lo ocurrido ayer pinta de cuerpo entero el daño que están
significando las decisiones que el equipo de energía del gobierno está tomando.
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