Enrique
Galván Ochoa.
Es oportuna
la iniciativa de algunos gobernadores estatales que proponen una revisión del
pacto fiscal que tienen establecido con la Federación. En tres palabras,
quieren más dinero. En la eventual discusión que llegue a celebrarse, deberá
ser tomada en cuenta la opinión de los contribuyentes, que son los que aportan
los recursos. Los gobernadores probablemente se llevarán la sorpresa de que los
contribuyentes aprobarían un nuevo pacto fiscal que incluya la honestidad como
regla principal. La opinión pública de sus entidades tiene el concepto de que
sus mandatarios locales son unos ladrones que ocupan el cargo para enriquecerse
junto con sus familias y amigos. Van algunos casos de gobernadores que están en
prisión o son perseguidos por la policía o han enfrentado denuncias de
corrupción de la ciudadanía: Tamaulipas, Tomás Yarrington y Eugenio Hernández;
Veracruz, Javier Duarte; Chihuahua, César Duarte; Nuevo León, Rogelio Medina;
Baja California, Kiko Vega de Lamadrid; CDMX, Miguel Ángel Mancera; Sonora, Guillermo
Padrés Elias; Quintana Roo, Mario Villanueva; Morelos, Graco Ramírez;
Aguascalientes, Luis Armando Reynoso; Humberto Moreira, de Coahuila, fue
detenido brevemente en España y luego puesto en libertad, (Si por involuntaria
falla de memoria omití algún nombre en este cuadro no exactamente de honor,
favor de enviarlo a mi buzón). Las entidades que gobernaron enfrentan problemas
presupuestales que se han agudizado por la insuficiencia de la recaudación de
impuestos locales que los gobernadores se resisten a realizar para no avivar el
repudio popular. Por otro lado, han sido muy abusivos en la concertación de
créditos. En el sexenio pasado, el subsecretario de Hacienda, Miguel
Messmacher, intentó amarrarles las manos, imponiendo una serie de requisitos
para otorgarles el aval de Hacienda para nuevos préstamos con la banca privada,
pero no fueron suficientes. Es curioso, pero uno de los gobernadores que
promueven un nuevo pacto fiscal, Enrique Alfaro, de Jalisco, ya enfrenta
acusaciones de corrupción. Es el campeón de los préstamos. De acuerdo con una
información de nuestro corresponsal en Guadalajara, Juan Carlos García Partida,
en menos de 16 meses de gestión, el gobierno de Enrique Alfaro ha endeudado a
Jalisco por un total de 7 mil 450 millones de pesos, algo así como 15.5
millones de pesos cada día. Bien recibida pues, la propuesta de un nuevo pacto
fiscal, pero con la condición de que se incorporen valores de honestidad y
decencia en el manejo de los presupuestos locales y se formalice la creación de
un ombudsperson fiscal ciudadano –con facultades de investigar y acusar
penalmente a los gobers sospechosos.
¿Qué parte
no se entiende?
La
decisión de las autoridades del IMSS de pagar un bono de 20 por ciento sobre
sus salarios a los médicos, enfermeras y demás personal expuesto a contagiarse
porque les toca atender a los enfermos por el coronavirus es plausible. Un
dato: en algunos hospitales de California les pagan 4 mil dólares semanales a
los que aceptan estar en el frente de batalla, deben firmar un documento que
libera de responsabilidad al hospital, en caso de contagio o muerte. Excelente
la decisión del IMSS, sólo que se le escapó una línea que muestra
insensibilidad: el bono se pagará sólo durante el tiempo que dure la
emergencia. En otras palabras: como premio por arriesgar sus vidas, a los que
la libren se les quitará el bono. ¿Qué parte no entienden que esas políticas
pripánicas ya deben ser desterradas?
Ombudsman
social
Asunto: de
rescates
Hablando de
la solicitud de los empresarios para que el gobierno los apoye con la
devolución y condonación de impuestos. En verdad estos señores no tienen
vergüenza, han vivido durante toda su vida como reyes, además de pagar salarios
miserables y ahora en la primera tormenta se apanican y piden ayuda. Tengo 59
años y hace dos meses perdí mi trabajo, la empresa donde trabajé por ocho años
ya no pudo seguir pagando salarios, mi pregunta es: ¿habrá quién me rescate a
mi edad?, soy ingeniero y he trabajado durante gran parte de mi vida, y no pido
que me perdonen o condonen o devuelvan impuestos, sólo pido un trabajo digno,
¿será mucho pedir?
Sergio
Cabrera /CDMX (verificado por teléfono)
R: Algunos
–no todos– ni siquiera son empresarios, son traficantes de influencias.
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