miércoles, 12 de agosto de 2020

Hace siete años.


Atzayaelh Torres.

El 12 de agosto de 2013, el gobierno de Enrique Peña Nieto presentó al Congreso de la Unión un paquete de leyes que daría vida a la reforma energética. Un proceso que logró lo que por décadas, el grupo más liberal de la política había buscado en México: abrir las actividades estratégicas de la energía a la inversión privada; de manera frontal, sin simulaciones como los contratos integrales de producción (en el caso de hidrocarburos), o los productores independiente de energía (en lo que corresponde al sector eléctrico).

La curiosidad por asomarse a la modernidad en un país que desde la década de 1930 habría cerrado esa posibilidad, convirtiendo el tema en un tabú político, nos seducía (lo reconozco) a muchos (pero no a todos).

La situación financiera de Pemex y de la Comisión Federal de Electricidad fue el pretexto perfecto que se colocó en medio de las argumentaciones donde todos le entraron: los entonces directores de las aún paraestatales, los secretarios de Energía, Hacienda; diputados y senadores de casi todas las bancadas se enorgullecían de estar dentro del pacto que dio origen a la venerada reforma de reformas.

A seis años de distancia, la realidad es diferente. Esa reforma que se intentó realizar desde décadas atrás, sólo se pudo concretar, según las versiones de uno de los arquitectos de la misma, que hoy enfrenta proceso judicial desde la comodidad de alguna de sus mansiones, a billetazos, comprando votos.

Así, el peñismo habría conseguido lo que otros presidentes no quisieron: una reforma energética, sucia en su conformación, pero estratégica en su aplicación.

HOY LA REFORMA ESTÁ MUERTA. El marco legal que la creó, mismo que pese a su oscuro origen, sigue siendo alabado por sus defensores, está detenido porque sus creadores le dejaron las decisiones importantes al poder en turno, creyéndose eternos, jurásicos y perpetuos. Hoy no se ejerce en su mínima forma.

Hacia adelante, la meta es clara, el presidente Andrés Manuel López Obrador quiere regresar, así lo expresó en una misiva a los propios reguladores del sector, al modelo petrolero cardenista y al eléctrico de López Mateos.

No habrá oportunidad a rondas petroleras ni a subastas de electricidad. El rumbo está fijado, el timón completamente volteado, no hay ‘reversa para la reversa’. Es tiempo de superar el duelo y comenzar a tomar decisiones.

Expo virtual.

Del 17 al 23 de agosto se llevará a cabo la Expo Gas Virtual 2020, organizada por la Asociación Mexicana de Proveedores de Estaciones de Servicio (AMPES) que no sólo contará con la presencia de proveedores especializados, sino de expositores, talleres de capacitación, conferencias magistrales y charlas informativas. Todo ello vía internet.

Un intento ambicioso, pero necesario, en un contexto donde la nueva realidad obliga a las empresas a continuar capacitándose, pero ahora echando mano de la tecnología. Suerte a Andrés Gutiérrez Torres, presidente de la AMPES y organizador del evento.

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