Atzayaelh
Torres.
El 12 de
agosto de 2013, el gobierno de Enrique Peña Nieto presentó al Congreso de la
Unión un paquete de leyes que daría vida a la reforma energética. Un proceso
que logró lo que por décadas, el grupo más liberal de la política había buscado
en México: abrir las actividades estratégicas de la energía a la inversión
privada; de manera frontal, sin simulaciones como los contratos integrales de
producción (en el caso de hidrocarburos), o los productores independiente de
energía (en lo que corresponde al sector eléctrico).
La
curiosidad por
asomarse a la modernidad en un país que desde la década de 1930 habría cerrado esa
posibilidad, convirtiendo el tema en un tabú político, nos seducía (lo
reconozco) a muchos (pero no a todos).
La
situación financiera de Pemex y de la Comisión Federal de Electricidad fue el
pretexto perfecto que se colocó en medio de las argumentaciones donde todos le
entraron: los entonces directores de las aún paraestatales, los secretarios de
Energía, Hacienda; diputados y senadores de casi todas las bancadas se
enorgullecían de estar dentro del pacto que dio origen a la venerada reforma de
reformas.
A seis años
de distancia, la realidad es diferente. Esa reforma que se intentó realizar
desde décadas atrás, sólo se pudo concretar, según las versiones de uno de los
arquitectos de la misma, que hoy enfrenta proceso judicial desde la comodidad
de alguna de sus mansiones, a billetazos, comprando votos.
Así, el
peñismo habría conseguido lo que otros presidentes no quisieron: una reforma
energética, sucia en su conformación, pero estratégica en su aplicación.
HOY LA
REFORMA ESTÁ MUERTA. El marco legal que la creó, mismo que pese a su oscuro
origen, sigue siendo alabado por sus defensores, está detenido porque sus
creadores le dejaron las decisiones importantes al poder en turno, creyéndose
eternos, jurásicos y perpetuos. Hoy no se ejerce en su mínima forma.
Hacia
adelante, la meta es clara, el presidente Andrés Manuel López Obrador quiere
regresar, así lo expresó en una misiva a los propios reguladores del sector, al
modelo petrolero cardenista y al eléctrico de López Mateos.
No habrá
oportunidad a rondas petroleras ni a subastas de electricidad. El rumbo está
fijado, el timón completamente volteado, no hay ‘reversa para la reversa’. Es
tiempo de superar el duelo y comenzar a tomar decisiones.
Expo virtual.
Del 17 al 23
de agosto se llevará a cabo la Expo Gas Virtual 2020, organizada por la
Asociación Mexicana de Proveedores de Estaciones de Servicio (AMPES) que no
sólo contará con la presencia de proveedores especializados, sino de
expositores, talleres de capacitación, conferencias magistrales y charlas
informativas. Todo ello vía internet.
Un intento
ambicioso, pero necesario, en un contexto donde la nueva realidad obliga a las
empresas a continuar capacitándose, pero ahora echando mano de la tecnología.
Suerte a Andrés Gutiérrez Torres, presidente de la AMPES y organizador del
evento.
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