miércoles, 8 de marzo de 2017

Morena, con un pie en la Jefatura de Gobierno.

El partido de AMLO está en la antesala del gobierno de la CDMX. Las encuestas coinciden en eso, y la percepción crece acompañando la realidad de los números. Ambas cosas han hecho que no pocos busquen acomodo y rueguen por entrar a Morena.

La encuesta publicada el lunes por El Universal solo confirma lo que la mayoría ya sabía. Morena no solo avanza, sino que conforme se acerca 2018, se despega más. De acuerdo a esa medición, en octubre pasado, Morena ya encabezaba las preferencias, pero por un pequeño margen: 14.8%, frente al 14.3% del PRD, 9.8% del PAN y 5.2% del PRI. Para febrero pasado, la brecha se amplió: el partido de López Obrador ya está en 20.1%, seguido del PRD que se rezaga con el 12.4, el PAN con 8.8% y el PRI en el fondo con 4.9%. Según lo publicado, en cualquier escenario, con cualquier candidato, Morena gana. También triunfa en la ALDF, donde obtendría la mayoría.

Si acaso algo llama la atención es que en no pocos careos una a uno, el PRD ya no alcanza ni el segundo lugar y es Xóchitl Gálvez, quien aparece por encima de su aspirante mejor posicionada, Alejandra Barrales.

Morena depende de sí mismo para llegar caminando pero, curiosamente, también puede sabotear su arribo al gobierno de la CDMX. Por ejemplo, las patadas por debajo de la mesa que reparte su presidente en la capital, Martí Batres contra el jefe delegacional en Cuauhtémoc Ricardo Monreal, pueden desgastar al partido por dentro y fracturarlo hacia afuera; el fuego amigo dentro del grupo parlamentario en la ALDF es otro frente abierto; el hecho de que AMLO esté concentrado en la elección del Edomex y haya recargado la estructura del partido en su hijo Andrés López Beltrán, con todo y la inconformidad de Batres, también puede influir; el trapecismo de algunos perredistas, como Leticia Quezada, Armando Quintero, Carlos Reyes Gámiz, entre varios más, que buscan dar el salto, puede debilitar y enojar a los cuadros internos, si se abre la puerta a cualquiera.


Si Morena se equivoca, podría complicarse la elección innecesariamente. Pero hoy están con un pie en la Jefatura de Gobierno.

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