Georgina Morett.
Es evidente
que estamos a unos días de que inicie el año electoral en el que están en juego
más de tres mil puestos de elección popular y sobre todo la Presidencia de la
República, porque la posibilidad de acuerdos en el Congreso es cada vez más
remota.
Sin duda, la
bandera panista será el rechazo al pase automático del Procurador para
convertirse en Fiscal General de la República, y el PRI aprovechará cada
coyuntura para golpear al que antes fue su aliado, el PAN.
Atrás, muy
lejos y ya casi borrados, quedaron los tiempos en que se pidió a los priistas
en altos cargos del gobierno federal que no dijeran a los medios de
comunicación cómo habían encontrado las dependencias a las que llegaron como
titulares.
La razón de
esa petición fue que la principal meta del actual gobierno era aprobar las
reformas del denominado Pacto por México, pero desde que se rompió este
acuerdo, los temas importantes se han quedado parados, como la Ley de Seguridad
Interior o el Mando Mixto, y si los ánimos se siguen crispando será difícil que
salgan.
En entrevista
con Pablo Hiriart en adn40, el secretario de Educación, Aurelio Nuño, fue claro
y contundente al afirmar que, con la Reforma Educativa, que es precisamente
parte del Pacto, “se ha recuperado la rectoría del Estado… después de que los
gobiernos panistas le entregaron total control a la ex lideresa del Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo”. ¿Así o
más directo?
Y también
aprovecha para darle un buen golpe a Andrés Manuel López Obrador, para asegurar
que “quisiera regresar al pasado y al control político y autoritario de los
maestros que no pueden obtener su plaza por méritos”.
Aquí hay una
posición contra los dos principales partidos en la contienda de 2018, lo cual
podría ser normal, pero, sin lugar a dudas, en este momento el PRI ha decidido
enfrentarse de lleno con el PAN.
Y qué mejor
ejemplo que la conferencia de prensa que dieron ayer en el Senado, en la que
después de las acusaciones del dirigente del PAN, Ricardo Anaya, de que la
información de los bienes de su familia política venía del gobierno, se
subieron en el tema y recordaron que su familia vivía en Estados Unidos y que
él viajaba constantemente, lo cual no era acorde con sus emolumentos.
Y ya
entrados en críticas, la senadora Graciela Ortiz aprovechó para rememorar “lo
que fue un escándalo nacional, que es el llamado caso de los moches, en el que
diputados de Acción Nacional gestionaban recursos para presidencias municipales
en algunas partes del país, y luego cobraban un porcentaje a los presidentes
municipales”.
Además, la
senadora priista hizo hincapié en que, en 14 años, el patrimonio de la familia
política del dirigente del PAN creció en mil 34 por ciento.
Está bien la
guerra, pero esperemos que cuando se acerque la elección no se arrepientan de
haber elegido como contrincante al PAN, y veamos todas sus estratagemas de
desesperación cuando no puedan parar a Andrés Manuel López Obrador.
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