Georgina Morett.
Hasta ahora, no hay
argumento válido que le quite a los futuros funcionarios del gobierno y
militantes de Morena la certeza respecto a la validez de la consulta sobre
dónde estará el nuevo aeropuerto internacional.
Y es indispensable
reconocer que hubo casillas donde la gente hizo fila y esperó en total orden
para emitir su voto, sin importar el tiempo de espera. De verdad, en un tema
tan complicado, era difícil esperar una amplia participación.
Decidí votar en la delegación Benito Juárez, el bastión
panista por excelencia en la Ciudad de México. En la primera casilla ubicada
cerca del metro Villa de Cortés no hubo fila, por lo que en muy poco tiempo
pude emitir mi voto y pinté la huella de mi dedo gordo en una almohadilla con
tinta color negro.
Al salir de la casilla limpié mi dedo con un kleenex y la
tinta de inmediato se borró. De ahí, me dirigí a la casilla ubicada en la
explanada de la delegación Benito Juárez; la fila era como de 45 personas,
quienes tranquilamente esperaron el momento de emitir su voto.
Por segunda ocasión entregué mi credencial de elector,
tomaron el número de mi CURP y lo ingresaron en su teléfono celular, y nunca se
dieron cuenta de que ya había emitido mi voto.
En muchas ocasiones hemos sido testigos de urnas embarazadas
o robadas, y de verdaderos escándalos por este tipo de hechos en diferentes
elecciones estatales.
Pero en esta ocasión, el que una persona hable de que ha
votado en más de una ocasión, simplemente se toma como un “compló”, una gran
mentira, por lo que antes de asegurar la credibilidad o no de quien señala que
emitió más de un voto, los invito a hacer este ejercicio para comprobar la
validez de esta consulta.
Los ciudadanos salieron a emitir su voto en la mayoría de las
veces sin tener una clara idea sobre las características que debe tener un
aeropuerto, sin siquiera saber cómo debe ser la orientación de las pistas con
respecto al viento predominante, la formación de humedad, la orografía del
terreno circundante, muchísimos temas técnicos que casi todos desconocemos.
Pero Morena y el gobierno entrante lograron su cometido:
movilizar a la población y, sobre todo, dar credibilidad a ésta y a nuevas
decisiones, porque a pesar de que los noticieros y en las redes sociales se
decía que podías votar varias veces, al cierre de las casillas, al menos, la de
la Explanada de Benito Juárez estaba llena.
Sea cual sea la decisión que gane en la consulta –sin
importar que en las encuestas, como la de El Financiero, en la que el 53 por
ciento estuviera a favor del Aeropuerto en Texcoco–, este ejercicio da “legalidad” a una nueva forma de tomar decisiones,
sin cumplir con la ley, sólo cubiertos en el manto del apoyo del “pueblo
sabio”.
A pesar de que la
senadora Olga Sánchez Cordero ha garantizado en repetidas ocasiones que la administración
del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, respetará la autonomía del
Poder Judicial, algunos personajes en Morena no están del todo convencidos con
los dichos de la próxima titular de Gobernación.
Ejemplo de ello es la
carta que el exdiputado constituyente Javier Quijano Baz envío esta semana al
presidente del Tribunal Superior de Justicia capitalino, Álvaro Augusto Pérez
Juárez, para solicitarle que abandone el intento de competir por un segundo
periodo en el encargo.
Lo curioso del asunto
es que la misiva se presenta unos días después de que Alejandro Encinas se
pronunciara también respecto a la inviabilidad de una reelección.
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