Javier Risco.
Cuánto
cuesta enfrentar una realidad. El caso del secuestro del estudiante de la
Universidad del Pedregal, Norberto Ronquillo, puso a temblar otra vez a la
Ciudad de México. A nadie nos extrañó, somos los habitantes que traen dos
celulares y un billete doblado en el transporte público; los que se la piensan
dos veces antes de caminar por la noche; los que miran con desconfianza al que
pasa y roza nuestro codo; los que tienen miedo de tener hijos; los que se
decepcionan cada seis años. No ha sido el mes de la jefa de Gobierno, Claudia
Sheinbaum –el problema es que lleva cinco apenas en el poder. En medio de una
nebulosa de cifras sobre el secuestro y con declaraciones desafortunadas de la
Procuradora local, Ernestina Godoy, la inseguridad se posiciona como la herida
abierta que más trabajo le costará cerrar, no sólo por la magnitud del problema
o por las decenas de organizaciones delictivas que se disputan el territorio,
sino porque ha sido incapaz de hacernos pensar que al menos está haciendo algo,
que puede reaccionar ante una bomba que no ha dejado de explotar. El fondo de
la polémica llegó hace algunos días cuando el Presidente en un afán de apoyarla
y de hacerle creer que “no está sola” la exhibió y con la insensibilidad de un
gobernante sordo a las críticas señaló a unos “grandulones” que se quieren
aprovechar de ella, dejándola como víctima. Nada más alejado de la realidad.
Sin embargo,
ayer escuché una voz distinta en el Gobierno de la Ciudad de México, la de la
Dra. Ana Laura Magaloni, presidenta de la Comisión Técnica de la transición de
Procuraduría a Fiscalía, en el programa “Así las Cosas”, de W Radio. Vale la
pena analizar tres puntos en sus declaraciones: el reconocimiento de una
crisis, la infiltración del crimen organizado en las instituciones de seguridad
y el tiempo en el cuál se calcula una contención de la violencia. “Sí, sí hay
crisis de seguridad, definitivamente hay una crisis de seguridad que viene dada
por los factores de haber cambiado de gobierno. Eso es común en una transición,
sobre todo cuando cambia el grupo en el poder y el partido en el poder, pero en
el caso de la Ciudad de México, pues se agrava por la infiltración que tienen
las instituciones de seguridad. Durante la administración anterior hubo una
infiltración increíble que no tiene parangón en la ciudad, tanto en policía de
investigación, que es la que está en la Procuraduría, como en la Secretaría de
Seguridad ciudadana. Y cuando sube Claudia, rompe el pacto criminal entre
autoridades y delincuentes y eso sí tiene cimbrada a la ciudad y la jefa de
Gobierno está convencida que no va a pactar con los grupos criminales, esa no
es una manera de resolver el problema de inseguridad, y que la única manera es
volver a construir una policía sólida y aliarse con los ciudadanos en la
defensa de la seguridad”. La encargada de hacer la transición de procuraduría a
fiscalía en la ciudad ha dado el primer diagnóstico relevante de la
administración de Sheinbaum en los primeros meses, se tiene detectada una
infiltración brutal por parte del crimen organizado en las instituciones de
seguridad que dejó el exjefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, algo que no nos
sorprende, pero que no podemos tomar a la ligera, no se puede tomar esta
declaración con la normalidad de quien da el clima, ¿cuántas denuncias se han
presentado? ¿Cuántos señalados o en investigación hay actualmente? ¿La crisis
de seguridad es algo que también asume la jefa de Gobierno? Yo creo que no hay
un citadino que piense que el crimen organizado llegó con el actual gobierno,
pero sí que ahora la responsabilidad es de ellos. Magaloni ha dicho que para
diciembre debería de dejar de crecer la inseguridad; para diciembre calcula que
se estanque y que venga su descenso, lo que exhibe dos noticias, una buena y
una peor, la peor es que nos faltan seis meses para la fecha y la espiral, al
menos desde las autoridades locales, crecerá; viene lo peor; y la buena, de la
cual no tenemos certeza, es que se detenga para 2020. Queda esperar una de las
limpiezas más grandes en la historia de las instituciones de esta ciudad y
también queda ver a una jefa de Gobierno asumiendo responsabilidades y
consciente de que esta ciudad hoy duerme con miedo.
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