Julio Astillero.
A sus
varias cuitas políticas recientes, el ex ocupante de Los Pinos, Felipe Calderón
Hinojosa, ha agregado la insólita declaración reciente del ministro presidente
de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea,
en el sentido de que el ex panista y ahora organizador del partido México Libre
lo habría presionado en asuntos judiciales.
Las
palabras de Zaldívar fueron pronunciadas durante una entrevista en el programa
del Canal Once que conducen John Ackerman y Sabina Berman. El entrevistado
nació en la ciudad de Querétaro, cumplió sesenta años de edad el pasado agosto
y fue nombrado ministro de la Corte en 2009, a propuesta del entonces usuario
de la silla presidencial, el citado Calderón Hinojosa. El 2 de enero de 2019
fue elegido por sus homólogos como presidente de la Corte, ya bajo el expansivo
mando político del presidente Andrés Manuel López Obrador, con cuyas políticas
se ha manifestado de acuerdo en lo general, lo cual ha llevado a los
adversarios del actual modelo político a señalar que se mueve en consonancia
con los deseos o postulados de Palacio Nacional.
La parte
controversial de la mencionada entrevista corresponde a estas palabras de
Zaldívar: El Presidente de la República (AMLO) ha sido profundamente respetuoso
con la independencia del Poder Judicial. No hemos recibido de su parte ninguna
insinuación, ninguna recomendación y mucho menos presión en los asuntos que
estamos manejando, cosa que no se podría decir de algún otro presidente que sí
amenazó, que sí presionó y que yo no soy sólo testigo, porque fui objeto de
esas presiones. ¿Como de quién? Tanteó Sabina Berman, a lo que el ministro
presidente Zaldívar respondió con puntualidad: Felipe Calderón.
El
mencionado político negó tal hecho y demandó que Zaldívar precise el tiempo,
modo y circunstancias en que se habría producido tal presión. Ya se verá la
respuesta que le dé el actual presidente de la Corte y las consecuencias
políticas que este incidente tendrá en la maltrecha carrera del ex panista.
Sería
impropio esperar que Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta se condujera con
prudencia y sensatez al llegar a la gubernatura de Puebla. Su historial
político tiene suficientes pasajes oscuros y vulgares como para suponer que su
nuevo cargo público le adjudicaría de manera providencial mejores prendas de
comportamiento público. Así que ayer, en Huejotzingo, al asistir al informe de
labores de la presidenta de ese municipio, dejó caer una sentencia con
pretensiones casi bíblicas: quienes le robaron la anterior elección para
gobernador fueron castigados por Dios.
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