Alfredo Jalife-Rahme.
Google anunció su supremacía cuántica con un invento
revolucionario: una computadora cuántica que puede realizar cálculos en 200
segundos, que a una “supercomputadora ( sic)” clásica, como la Summit del
Laboratorio Nacional Oak Ridge, tomaría 10 mil años (https://bit.ly/2WE7nQA)”.
La computación cuántica se basa en la mecánica cuántica, que
explica el extraño (sic) comportamiento de las extremadamente pequeñas
partículas de la materia (https://nyti.ms/2JNzebM).
John Preskill propuso hace siete años el concepto de
supremacía cuántica: el punto en el que las computadoras cuánticas pueden
realizar cosas que las computadoras clásicas no podrían.
Bloomberg apeló a un optimismo precavido: se trata de un
inmenso logro bajo cualquier medición cuando una “rudimentaria máquina cuántica
mejoró la más veloz supercomputadora por un factor de 1,080
(https://bloom.bg/2WEB9Vn)”.
Las computadoras cuánticas (https://bit.ly/2Ndg94V) desafían
la intuición humana, según Bloomberg, que alerta sobre algunos riesgos: 1. La
carrera global para dominar la computación cuántica se está calentando con
consecuencias impredecibles; y 2. Las avanzadas computadoras cuánticas un día
podrán amenazar la llave pública de la criptografía que protege la información
en el mundo digital. Tales sistemas están basados en problemas matemáticos
duros que las computadoras cuánticas podrían teóricamente ser capaces de
agrietar con facilidad, por lo que los investigadores en seguridad trabajan
para crear “sistemas y parámetros post-quantum (https://bit.ly/34v1hoC)”.
La revista científica Nature sintetiza en su abstracto que
“la promesa de las computadoras cuánticas radica en que ciertas (sic) tareas
computacionales podrían ser ejecutadas exponencial y más velozmente en un
procesador cuántico que en un procesador clásico
(https://go.nature.com/2r9Gngg)”.
Se refiere al procesador Sycamore de Google y su dramático
(sic) incremento en velocidad en comparación a todos (sic) los conoci-dos
algoritmos clásicos como una realización experimental de la supremacía cuántica
que anuncia un paradigma computacional.
Para un público más general, David Yaffe-Bellany (DY-B)
explica en The New York Times la hazaña científica de Google en su laboratorio
de investigación en Santa Bárbara (California) que desde la década de los 80
buscaba el Santo Grial de la velocidad del cálcu-lo computacional: la
“supremacía cuántica (https://nyti.ms/2JIFykL)”.
De inmediato, los celosos investigadores de IBM anunciaron
que la “simulación ideal de la misma tarea puede ser realizada en un sistema
clásico en 2.5 días con una fidelidad mucho mayor (https://ibm.co/2ptK3Jo)”.
Las implicaciones para la seguridad nacional (sic) y la criptografía
son inconmensurables.
China –con su adopción también revolucionaria de la
tecnología blockchain (https://bit.ly/2NcO4e7) entró de lleno a la competencia
tecnológica con EU en varios rubros: desde la 5G pasando por la tecnología
cuántica hasta la Inteligencia Artificial (IA).
A juicio de DY-B, como todos los saltos en tecnología, las
máquinas cuánticas son de doble filo: algún día podrán fortalecer los avances
en IA; pero también pueden apabullar (sic) la encriptación que protege a las
computadoras y que es vital a la Seguridad Nacional o aún a los sitios de
comercio digital.
De allí que, aduce DY-B,los gobiernos de EU y China
consideran la computación cuántica como una prioridad nacional cuando China
invierte 400 millones de dólares en un laboratorio cuántico nacional.
Hoy China encabeza el liderazgo de la “carrera para proteger
los datos de la encriptación cuántica (https://nyti.ms/2JNNrFL)”.
China posee el doble de patentes de tecnología cuántica que
EU, pero tres veces menos de “computadoras cuánticas
(https://wapo.st/2NCMgtR)”.
Hoy lo que China y EU definen como Seguridad Nacional –desde
los hidrocarburos, pasando por los alimentos, hasta la sofisticada tecnología–
ha cesado de serlo para el aldeanismo de los países avasallados e intoxicados
por la propaganda, hoy caduca, del globalismo neoliberal.
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