jueves, 12 de diciembre de 2019

El PRIANISMO, en el banquillo de los acusados - Las diferencias entre el CCE, la Coparmex y el CMN.


Enrique Galván Ochoa,

Los delitos de los que la fiscalía federal de Nueva York acusa a Genaro García Luna fueron cometidos entre 2000 y 2012. Son los años de los presidentes Fox y Calderón, la docena trágica del panismo. Sin embargo, la responsabilidad se extiende al siguiente sexenio, de Peña Nieto, porque encubrió las acciones y omisiones de sus antecesores. ¿Cuál es el significado de lo que está ocurriendo? El gobierno de Estados Unidos, por conducto de un fiscal federal, ha sentado en el banquillo de los acusados no sólo a García Luna, sino también a los gobiernos prianistas. Probablemente Fox y Calderón serán llamados a declarar en algún momento del proceso. Lo ideal habría sido que fiscales y jueces mexicanos aprehendieran y procesaran a García Luna en nuestro territorio. Sin embargo, gozó de impunidad, a pesar de las denuncias en su contra, incluso una del ex secretario de Seguridad, como superpolicía del panismo y después como hombre de negocios acaudalado al regreso del priísmo. No es desdeñable que tras su detención, la Fiscalía General de la República esté integrando un expediente con miras a solicitar su extradición, tampoco lo es que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), a cargo de Santiago Nieto, haya procedido a congelar sus cuentas bancarias. No tenemos información de que lo estuvieran investigando desde antes, o paralelamente a las autoridades de Estados Unidos. Ante la opinión pública aparentemente actuaron después de que fue capturado. La fiscalía general y la UIF tienen trabajo por enfrente. Los negocios de la empresa de seguridad de García Luna se desarrollaban en parte en México, aunque vivía en Florida. Aquí brindó protección e hizo servicios a grandes empresarios y algunos se convirtieron en clientes de su compañía GLAC Consulting. Que aparezcan sus contactos, la ruta del dinero y se actúe como proceda antes de que lo hagan las autoridades del otro lado de la frontera.

Diferencias empresariales.

La diferencia entre los presidentes del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar Lomelín; del Consejo Mexicano de Negocios, Antonio del Valle Perochena, y de la Coparmex, Gustavo de Hoyos, consiste en que Salazar Lomelín representa a todo el sector empresarial del país, Del Valle al grupo de hombres de negocios más acaudalados y De Hoyos a un pequeño sector de empresarios que por añadidura no están de acuerdo en su totalidad con su dirigente. Otra diferencia es que De Hoyos ha tomado a la Coparmex como plataforma para sus aspiraciones políticas electorales, violando los estatutos de la organización. Una más consiste en que Salazar Lomelín y Del Valle Perochena han tendido puentes con el nuevo gobierno, aunque no coincidan ideológicamente, pero han puesto en primer lugar los intereses del sector empresarial. Han conseguido aplazar y llevar a revisión, por ejemplo, el tema del outsourcing. En cambio, la radicalización del presidente de Coparmex lo está aislando. Mal defensor de sus representados.

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