Salvador
Camarena.
Martí Batres
ha acusado a sus compañeros senadores de Morena de haber recibido sobornos.
Cañonazo es
soborno. Y al perder la posibilidad de reelegirse en la presidencia de la mesa
directiva del Senado, Batres publicó el lunes en Twitter: “Quiero agradecer a
los 29 senadoras y senadores de #Morena que, resistiendo todo tipo de
presiones, amenazas, chantajes y cañonazos, votaron por mí para seguir
presidiendo el Senado de la República”.
La frase
encendió la polémica. Al día siguiente, Ricardo Monreal, líder de la bancada de
Morena y de quien Batres pide la renuncia al acusarlo de “ser un factor de
división”, le conminó a denunciar los presuntos sobornos.
Por eso la
prensa cuestionó en varias ocasiones este martes al senador Batres sobre qué
hará en torno a los cañonazos.
Una
reportera le preguntó: “¿Habrá una denuncia de tipo penal o, lo que le decía, a
qué tipos de amenazas se refiere, físicas, si los cañonazos son de dinero de a
cómo eran?” .
El senador
Batres contestó: “No me interesa penalizar el tema y cada quien conoce las
historias y cada quien en su momento contará su historia. Eso lo dejo ya al
ejercicio de cada uno de los compañeros y compañeras. Lo que me hayan comentado
a mí, tampoco estoy yo autorizado para reproducirlo, entonces ya cada quien
tendrá que decir cuál es su experiencia. Eso formará parte ya del proceso
histórico”.
Al ser
cuestionado de nueva cuenta, al pedirle pues que aportara pruebas de “los
cañonazos”, Batres agregó: “No me retracto de lo que he dicho. Cada una de las
cosas que he dicho las he dicho por alguna razón, porque así se dio este
proceso, porque así lo viví, porque así se dio. Ahora bien y, por otro lado, no
hay que impacientarse. Todos los procesos históricos salen a flote, no hay que
impacientarse”.
En las
conferencias mañaneras, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha insistido
en que su movimiento es un parteaguas, en que los de Morena en el poder no son
iguales a la clase política del alicaído trío opositor; que compararlos con lo
de antes incluso le molesta (“eso sí calienta”, es su frase habitual en ese
tema).
Y si en un
tema se quiere distinguir el Presidente frente al pasado, es en el de la
integridad. AMLO ha llegado a decir que él privilegia, a la hora de elegir un
colaborador, la honestidad por sobre la capacidad.
Cañonazos es
corrupción. Al verse derrotado, Batres soltó una acusación que contradice en lo
fundamental el compromiso del presidente López Obrador de ser y comportarse de
manera honesta: en Morena, siguiendo la lógica de Martí, los legisladores son
'como los de antes', se doblan en votaciones gracias a dinero, que es, como se
sabe, el más barato de los recursos en la mala política.
En el
Senado, siguiendo a Martí, no sólo tilda de corruptos a decenas de senadores
que son algo más que sus compañeros de partido: los representa en actos
oficiales y a nombre de ellos habla en su calidad de presidente. El presidente
de senadores maiceados.
¿Por qué
ensuciar a todos y todo? Si tan seguro está de que hubo corrupción, ¿no sería mejor
puntualizar con denuncias específicas que embarrar a media bancada con la
sospecha del peor pecado para el credo lopezobradorista?
Rara la
manera en que procede Martí. Quiere quedarse en la presidencia de un Senado –de
hecho, se aferra a la idea de que es la única solución a esta minicrisis
morenista– plagado de –según él– senadores morenistas corrompidos. Quesque eran
diferentes, decían.
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