Por Laura
Poy Solano.
El Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) anunció que ya se tienen 3
mil 600 plazas para basificar a docentes y personal de apoyo en la Ciudad de
México, pues por años “permitimos que los gobiernos estatales, que los gobiernos
en general, contrataran mediante compensación, por honorarios, por tres o
cuatro meses, y de manera temporal para que no hicieran derechos, a muchos
maestros y personal de apoyo”, aseguró Alfonso Cepeda Salas, secretario
general del gremio magisterial.
Al
inaugurar la sala de exposiciones donde se exhibieran 17 obras de arte,
recuperadas tras la incautación realizada por la Unidad Especializada en
Investigaciones de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita de la
entonces Procuraduría General de la República, tras la detención de la ex
dirigente sindical, Elba Esther Gordillo, quien adquirió las obras para lo que
sería una “ciudad del conocimiento” de Santa Fe. Cepeda Salas reconoció que
este modelo de contratación “fue haciendo crisis con el paso de los años”, pues
actualmente, dijo, suman 60 mil en todo el país.
Afirmó
que el SNTE tuvo “seis años muy difíciles prácticamente nos borraron del
escenario de las negociaciones, que históricamente hemos realizado”, por lo que
aseguró que en el marco de la aprobación de las leyes secundarias se velará por
la recuperación del escalafón y por “reposicionar” al gremio en la asignación
de cambios y permutas.
En el acto,
realizado en el Centro Cultural del México Contemporáneo, Cepeda Salas llamó
a los docentes del país a “cerrar filas” para evitar cualquier intento de
“dividir a la organización”, y demandó que ya no se culpe al magisterio de
todos los males de la educación.
Tras rendir
un homenaje al ex secretario general del SNTE, José Luis Andrade Ibarra, que
dio nombre a la sala de exposición donde se exhibieran las 17 obras
recuperadas, el dirigente del gremio recorrió la muestra con obras de Diego
Rivera, Francisco Toledo, Pedro Coronel y Pelegrín Clavé.
Entre
ellas cinco paneles móviles de la obra del muralista Diego Rivera, realizadas
en la década de los 30 del siglo pasado para el Rockefeller Center, obras que,
explicó el curador de la muestra Paul Achar Zavalza, tiene un “valor
incalculable, pues fueron los primeros paneles móviles, y de los 25 que fueron
creados por el muralista, sólo nueve se salvaron de un incendio, y de ellos
cinco están en esta exhibición”.
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