Andrea
Cárdenas.
Han pasado
32 meses desde que los directivos de Odebrecht confesaron haber dado sobornos y
realizado prácticas corruptas en México y otras naciones de Latinoamérica. La
compañía brasileña ha enviado al menos dos cartas a los fiscales mexicanos para
agilizar la investigación y llevar a los presuntos inculpados ante los
tribunales, pero México se ha negado a recibir la cooperación de la empresa, de
acuerdo con una investigación de Quinto Elemento Lab.
A diferencia
de México, desde diciembre de 2016 ocho naciones sí aceptaron la ayuda
directa de Odebrecht, lo que les ha permitido avanzar con más velocidad en la
integración de los casos, las detenciones y los encarcelamientos.
En
México, hasta ahora solo hay un funcionario públicamente señalado: el
exdirector de Pemex Emilio Lozoya Austin, quien está prófugo de la justicia, y
no existe hasta hoy ninguna persona procesada por la trama de corrupción
desencadenada por el conglomerado brasileño.
Desde que
salió a la luz el escándalo de los sobornos, Odebrecht ha negociado acuerdos
con los países donde es investigada a cambio de reducir las sanciones y
continuar sus operaciones comerciales. Además de pagar una multa por el daño
causado, la empresa debe confesar sus delitos y entregar pruebas y evidencias.
Cuando eso sucede, las autoridades que aceptan la colaboración de la compañía
se comprometen a no presentar cargos por las conductas confesadas que ya
tuvieron castigo o que están bajo investigación en Brasil.
En
documentos que no habían sido publicados hasta hoy, la compañía ofreció su
“disposición y voluntad” para esclarecer “cualquier posible hecho ilícito”
relacionado con México. Las cartas fueron entregadas a la Procuraduría General
de la República (PGR) el 10 de febrero de 2017, y luego a la nueva Fiscalía
General de la República (FGR) el 27 de febrero de 2019.
Un
portavoz de la FGR declinó comentar acerca de la propuesta de cooperación
presentada por Odebrecht y la Fiscalía tampoco respondió a un cuestionario con
21 preguntas que se le hizo llegar desde mayo. Sin embargo, uno de los abogados
de Odebrecht confirmó a Quinto Elemento Lab que la FGR no ha emitido ninguna
respuesta a la oferta de ayuda.
Firmar un
acuerdo de cooperación con la empresa puede ser la llave que abra de golpe la
‘caja de Pandora’: el acceso a la información que hay en Drousys, la plataforma
creada por Odebrecht para que sus empleados pudieran comunicarse en sigilo y
esconder los pagos a políticos bajo nombres y códigos secretos.
En el
lujoso corporativo de Odebrecht, un rascacielos de cristal ubicado en el barrio
de Butanta, al oeste de Sao Paulo, donde también tenía su sede el departamento
de los sobornos, se resguardan los archivos de Drousys, un sistema diseñado
para mover dinero sin dejar registro en los libros contables de la empresa.
Uno de
los abogados de Odebrecht que habló a condición de no ser identificado, explicó
que los fiscales de países que firmaron el acuerdo les hacen llegar los pedidos
de información para que peritos forenses ajenos a Odebrecht realicen las
búsquedas en la base de datos y en poco tiempo se entregan los documentos
solicitados, sin la intermediación del Ministerio Público de Brasil.
En Drousys, hoy
bajo resguardo del Ministerio Público brasileño, se resguarda una gran cantidad
de información que da cuenta del historial de los pagos ilegales, los registros
de las transacciones, los estados de cuenta de las empresas offshore, los
emails y los contratos con las empresas donde la compañía tenía operaciones.
La
principal ventaja que obtienen los fiscales de las naciones que sí tienen un
acuerdo de cooperación con la compañía es que en cuestión de días tienen acceso
a la información almacenada en los servidores del Departamento de Operaciones
Estructuradas, la oficina de Odebrecht que palomeaba y gestionaba los pagos
indebidos a funcionarios de América Latina.
“Cuando
necesitamos hacer consultas, como parte de los acuerdos firmados, hacemos una
solicitud a una firma externa de compliance que tiene autorización para hacer
pesquisas y ubicar documentos que sirvan para corroborar los relatos”, detalló otro de los ejecutivos de la
constructora en Brasil.
Para que
México pueda tener acceso a esa información existen solo dos caminos: pedirla
directamente a la empresa tras la firma de un acuerdo de colaboración, o solicitarla vía la FGR a la
secretaría de Cooperación Internacional de Brasil para que desde Brasilia se
envíe el pedido a la empresa.
Hasta
ahora México ha elegido el segundo camino: entre febrero de 2017 y noviembre de 2018, las
autoridades enviaron 12 pedidos a Brasil para solicitar información y
declaraciones de testigos como parte de sus pesquisas sobre Odebrecht. Aún no
tienen respuesta para cuatro de esos pedidos, según respondió en junio pasado
la Coordinación de Asuntos Internacionales de la FGR.
Esa
docena de solicitudes,
sin embargo, refleja que México ha sido uno de los países más inactivos en
el envío de peticiones a Brasil. Desde que inició la investigación Lava Jato,
los fiscales de Perú enviaron 174 pedidos, los de Suiza mandaron 121
solicitudes y las autoridades estadunidenses hicieron llegar 54 peticiones, de
acuerdo con un informe de la Secretaría de Cooperación Internacional brasileña
al que tuvo acceso Quinto Elemento Lab.
Colaborar
con la justicia y entregar información a las naciones donde se cometieron
delitos es una de las condiciones que le impusieron las autoridades de Estados
Unidos, Brasil y Suiza, cuando en 2016 acusaron a Odebrecht de operar un
sistema secreto por medio del cual distribuyó sobornos a políticos y
funcionarios de América Latina y África.
Además,
la oferta de Odebrecht para colaborar con autoridades locales tiene un precio: en
el primer oficio enviado a la PGR, la constructora dejó claro que a cambio
de su ayuda y de la información ofrecida a México, debían comprometerse a no procesar
penalmente a sus trabajadores o exempleados que hubieran dado información sobre
los sobornos y que ya fueron incriminados en Brasil.
La firma también
pidió evitar medidas cautelares en contra de sus empresas filiales en México,
no alterar la continuidad de sus contratos vigentes y solicitó el derecho de
participar en futuros procesos de contratación. México no accedió a esas
peticiones, y tiene en marcha procesos de sanción, multas y recisión de
contratos contra Odebrecht.
Otros
países que sí aceptaron esas condiciones han conseguido el encarcelamiento de
expresidentes y funcionarios de alto perfil. “Con la colaboración y
comunicación directa entre las autoridades y la empresa, el resultado de la
investigación es más rápido y eficiente”, aseguró el abogado de Odebrecht que pidió no ser
identificado.
En Panamá,
los fiscales imputaron a más de 80 personas a partir de la información aportada
por la compañía, entre ellos dos hijos del expresidente Ricardo Martinelli. En
Ecuador, las autoridades procesaron al exvicepresidente Jorge Glas, sentenciado
a seis años de cárcel, mientras que el expresidente Rafael Correa es
investigado por delincuencia organizada junto con otros siete excolaboradores.
En Brasil, el exmandatario Lula da Silva fue condenado a 12 años de prisión por
corrupción y lavado de dinero, y en Perú, la investigación alcanzó a cuatro
expresidentes.
“Si no
tenemos la colaboración de la empresa que ha hecho los pagos sería bastante
difícil, demoraría demasiado y no tendríamos una ruta clara de lo que ha
ocurrido”, dijo en entrevista con Quinto Elemento Lab uno de los fiscales que
investiga el caso Odebrecht en Perú, José Domingo Pérez.
La
información que entregó la compañía hizo posible que los fiscales hicieran
cargos contra los últimos cuatro gobernantes peruanos: Alejandro Toledo, Alán
García, Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski. García se suicidó en abril
pasado, cuando iba a ser detenido por la policía en Lima, y Toledo fue
arrestado en julio pasado en Estados Unidos.
Como
parte de los compromisos firmados, la empresa está obligada a presentar a sus
colaboradores y exfuncionarios ante las autoridades peruanas para que rindan
sus testimonios y a pagar una reparación de 182 millones de dólares por los
sobornos realizados. A cambio, la empresa reinició sus actividades comerciales
y ahora se le permite participar nuevamente en licitaciones públicas.
Tras la
firma del acuerdo, el jefe del equipo especial de la Fiscalía de Perú para
el caso Odebrecht, Rafael Vela, dijo que sin la colaboración de la compañía no
habría manera de acceder a ninguna prueba, ya que la Justicia de Brasil protege
a sus delatores, como es el caso de los exejecutivos de Odebrecht. “Si no
firmamos un acuerdo de colaboración con Odebrecht no tendremos acceso a ninguna
prueba en Brasil”, explicó Vela a la prensa en febrero pasado.
Aunque las
autoridades de países como México, donde han rechazado la colaboración de la
empresa, pueden acceder a información a través del Ministerio Público de
Brasil, al igual que lo hizo Perú en los años previos al convenio con la
empresa, se trata de “un camino más lento y no puedo asegurar el resultado
porque va a depender de cada caso o país”, dijo el fiscal Domingo Pérez.
El fiscal
peruano explicó que hace dos años enviaron peticiones a las autoridades
brasileñas que apenas se han concretado, “hay información desde el 2017 que en
algunos casos recién está llegando… cuando se ha requerido por el tema de la
cooperación internacional ha demandado algunos meses”.
La
justicia peruana optó por este mecanismo de colaboración con la empresa para
poder tener acceso a información más precisa que les permita descifrar un caso
tan complejo de corrupción trasnacional: “necesitábamos mayor información y no
solamente lo que la autoridad brasileña había logrado preguntar o recabar”, afirmó Domingo Pérez.
Si bien
la ayuda directa de Odebrecht ha permitido a varios países avanzar más rápido
en las indagaciones,
también es cierto que se han encontrado pagos que la compañía ocultó a los
fiscales de la región.
Una
investigación
liderada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ
por sus siglas en inglés), reveló en junio pasado que los desembolsos a
cambio de contratos eran más grandes que lo admitido por Odebrecht. (Ver
investigación)
De acuerdo
con la investigación de ICIJ, basada en la filtración de documentos del
Departamento de Operaciones Estructuradas, los nuevos pagos descubiertos
involucran a encumbrados personajes y proyectos de obras públicas que no
aparecen mencionados en las investigaciones oficiales, lo que ha despertado
dudas sobre la honestidad de las confesiones de Odebrecht. Por ejemplo,
se reveló que hubo sobornos por más de 34 millones de dólares en Venezuela para
ampliar el Metro en Caracas, y pagos ocultos por más de 3 millones de dólares
para construir un gasoducto en Perú.
Las lentas
respuestas para México.
Mientras
las naciones que firmaron convenios directos con Odebrecht han agilizado el
curso de sus investigaciones, en México apenas se ha señalado a un personaje:
Emilio Lozoya, quien tiene dos órdenes de aprehensión libradas el 28 de mayo y
el 4 de julio pasados. El exdirector de Pemex, que es buscado por la Interpol,
ha negado cualquier conducta ilícita. (Ver nota)
El primer
ofrecimiento de ayuda por parte de Odebrecht fue enviado en febrero de 2017 al
entonces subprocurador de la PGR, Alberto Elías, pero no se firmó ningún
convenio. La Procuraduría entonces dependía del Ejecutivo, que era encabezado
por el presidente Enrique Peña Nieto.
Finalizado
el gobierno peñista y con una nueva Fiscalía en funciones que sustituyó a la
antigua PGR, Odebrecht volvió a contactar a las autoridades mexicanas en
febrero de este año. La constructora brasileña envió al fiscal general,
Alejandro Gertz Manero, un escrito en el que ofreció su colaboración en la
investigación.
La empresa
“reitera su disposición y petición ante el fiscal general para colaborar, y
seguir colaborando, de forma plena, legítima, legal y coordinada con las
autoridades competentes, con la finalidad de formalizar una solución alterna e
integral a la situación jurídica”, según la carta que no fue respondida y a la que tuvo acceso
Quinto Elemento Lab.
Desde que
Gertz tomó posesión en enero pasado como nuevo fiscal, anunció que una de sus
prioridades era retomar los grandes casos que dejó sin resolver el gobierno
anterior, entre ellos el de Odebrecht, pero la FGR sólo ha enviado este año
cinco peticiones para recabar declaraciones e información bancaria a EU,
Canadá, Liechtenstein, Perú y Suiza.
Este año
han sido respondidas algunas solicitudes que llevaban más de un año de retraso: en marzo pasado un fiscal mexicano
acudió a la sede del Ministerio Público Federal en Sao Paulo para interrogar a
cinco excolaboradores del área de Odebrecht que diseñó y operó el sistema
Drousys.
Estos
interrogatorios ocurrieron 16 meses después de que fueran solicitados por las
autoridades mexicanas,
en noviembre de 2017. Las diligencias se retrasaron por cuestiones
burocráticas, ya que México debe firmar primero un “término de compromiso”
en el que se compromete a no utilizar las pruebas obtenidas contra los
colaboradores del Ministerio Público de Brasil, en el ámbito penal, civil o
administrativo.
Uno de
los fiscales del caso Lava Jato, con sede en el municipio de Guarulhos en Brasil,
explicó a Quinto Elemento Lab que las autoridades mexicanas se demoraron meses
en firmar los “términos de compromiso” para garantizar que los delatores no
serían incriminados. “Los colaboradores suelen hablar si tienen la garantía de
que no serán procesados en México y esa parte demandó muchos meses”, dijo en
una conversación telefónica.
Pesquisas
mexicanas dentro y fuera del país.
Sin
recibir apoyo directo de la empresa para encontrar información relevante,
México ha realizado en los últimos años diversas acciones dentro y fuera del
país para intentar desentrañar la trama de corrupción de Odebrecht, aunque no
todos sus movimientos han sido exitosos.
En sus
pesquisas internacionales, los fiscales mexicanos enviaron una docena de
solicitudes de información a Brasil y otras 28 a países como Alemania, Estados
Unidos y Suiza, a los que pidió datos bancarios y de empresas.
La
Fiscalía identificó que en Suiza está la cuenta bancaria de Tochos Holding
Limited, que tiene como beneficiarios a Emilio Lozoya y a su hermana Gilda
Susana. Según la orden de aprehensión en contra del exdirector de Pemex, que
difundió La Silla Rota, desde esa cuenta salieron los recursos para pagar su
residencia en el exclusivo fraccionamiento de Lomas de Bezares en la Ciudad de
México y las transferencias con las que su esposa adquirió una mansión en las
playas de Ixtapa.
Desde que
inició la investigación en enero de 2017 y hasta que concluyó la administración
de Enrique Peña Nieto a fines de 2018, la Procuraduría General de la República
(PGR) envió 35 solicitudes de asistencia jurídica a 17 naciones. La nueva
Fiscalía General de la República (FGR) ha enviado este año cinco peticiones a
Canadá, Liechtenstein, EU, Perú y Suiza.
No todas
las solicitudes han sido respondidas y algunas llevan más de un año de retraso,
como las enviadas al Ministerio Federal de Justicia de Alemania o a los
fiscales de Venezuela, y Antigua y Barbuda.
Dentro de
México, el gobierno castigó a la empresa con multas que superan los mil 600
millones de pesos, la Función Pública abrió procesos que le impiden participar
en contrataciones públicas y le cancelaron trabajos que tenía vigentes en las
refinerías de Tula y Salamanca.
En un
hecho sin precedentes, la empresa acudió a la Comisión Nacional de Derechos
Humanos (CNDH) a presentar una queja por la violación a sus derechos humanos.
En su alegato, la constructora brasileña acusa al gobierno de México de
orquestar una estrategia en su contra para no investigar los casos de
corrupción de sus funcionarios, “impidiendo a la compañía el libre ejercicio de
sus actividades comerciales”.
Odebrecht sostiene
que ninguna de las sanciones que le han impuesto guarda relación con el
entramado de corrupción y responsabiliza a 12 funcionarios de la administración
pasada de inhibir la investigación de los hechos de corrupción.
La CNDH resolvió
que la cancelación de los contratos se está litigando en los tribunales, por lo
que las instancias judiciales deben resolver esos diferendos jurídicos. “La
Comisión carece de competencia para conocer de asuntos jurisdiccionales”,
concluyó en junio pasado.
En un
escenario inédito, Odebrecht solicitó a la Suprema Corte de Justicia de la
Nación atraer su caso y no descarta llevarlo ante la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos.
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