Darío Celis.
La
Secretaría de Salud ya se fue en banda con el acuerdo de finales de enero, que
acepta la equivalencia de los requisitos de otros organismos internacionales
para importar insumos sin registro sanitario local.
Bajo el
falso argumento de inaccesibilidad en condiciones satisfactorias, se empezaron
a traer así desde principios de año oncológicos como doxorrubicina, paclitaxel
y bleomicina.
Con este
otro cambio de reglas, la dependencia de Jorge Alcocer trajo de Francia el
famoso metotrexato del laboratorio Mylan, y después de Argentina la
ciclofosfamida y vincristina de la farmaceútica Kemex.
En ese
momento quizás pudo justificarse el procedimiento, pero a estas alturas el que
dicha Secretaría haya institucionalizado el mecanismo es un despropósito en el
que incluso sale perdiendo el erario.
El gobierno
de la 4T está dejando ir precios más competitivos que pudo obtener aquí en aras
de salir a buscar al exterior, con el agravante de que los medicamentos no
pasan por la báscula de las pruebas en México.
Esta vuelta
a la regulación ya provocó el enfrentamiento incluso de dos laboratorios de
reconocido prestigio: la estadounidense Amgen, que dirige aquí Martín Cao, y la
suiza Roché, que preside Andrés Bruzual.
Resulta que
recién se acaba de adjudicar un contrato más para proveer bevacizumab, otro
medicamento encajado en la categoría de los oncológicos, en este caso combate
el cáncer conorectal.
Salud se lo
adjudicó a Amgen, que carece del registro sanitario de la Comisión Federal de
Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), certificado que sí posee
Roché, que lo pudo ofertar 20 por ciento más barato.
El gobierno
cree que se ahorra millones de pesos: Salud está torciendo las compras con
contrataciones donde invita a laboratorios con registros y después les avisa
que asignó a un tercero sin registro.
Así procedió
en diciembre, después en enero, más tarde en abril y ahora para la compra de
digoxina elixir, dorzolamida y nuevamente bevacizumab, cuya respuesta de
cotizaciones deben mandarse hoy.
Este
desorden que se alienta desde la Cofepris ya provocó el enfrentamiento de
laboratorios innovadores, más allá de la histórica confrontación de genéricos y
de patentes o extranjeros y mexicanos.
Los afectados
no tienen forma de contener el caos que el regulador a cargo de José Alonso
Novelo alentó, pues por la emergencia sanitaria no hay ni tribunales
administrativos ni juzgados donde interponer demandas.
Los
orquestadores del desorden en la Secretaría de Salud son Omar Valdés, director
de Recursos Materiales y Servicios Generales; y el titular de la Unidad de
Administración y Finanzas, Pedro Flores.
LARRY FINK
se considera amigo de Andrés Manuel López Obrador. El poderoso banquero igual
se le metió a Luis Videgaray y a Emilio Lozoya Austin. El sector energético era
su terreno en el sexenio pasado, como ahora con la 4T será la movilidad. Le
cuento esto porque Black Rock se perfila para llevarse carro completo en lo que
es considerada la joya de la corona del Tren Maya. Ya le habíamos informado que
el influyente gestor de fondos lanzó una oferta no solicitada al gobierno de
Quintana Roo, que encabeza Carlos Joaquín González, para rehabilitar y ampliar
la autopista Cancún-Tulúm. Va asociado con el constructor favorito del
presidente: Manuel Muñozcano de Indi-Gami, y la española Azvi de Manuel
Contreras. Pero la novedad es que Black Rock también está por lanzar una oferta
no solicitada al Fonatur, que dirige Rogelio Jiménez Pons, para el Tramo 5
también en el mismo corredor Cancún-Tulúm. El consorcio de Fink incluiría a
Prodemex, de Olegario Vázquez Aldir, y a la operadora francesa TSO, que
encabeza Emanuele Perron.
Y MIENTRAS
UNOS se afianzan otros empiezan a retirarse. Es el caso de la no menos poderosa
Halliburton, que preside Jeff Miller. La corporación estadounidense notificó a
clientes que cerró oficinas en la CDMX, Villahermosa y Base Paraíso. Dos son
los motivos: el Covid-19, que la obliga a impulsar el llamado home office, y
las condiciones del mercado petrolero global, con una caída en los precios
internacionales que llevó a Pemex a recortar planes y producción. La firma va a
relocalizar personal y funciones en cuatro oficinas. Hoy atiende principalmente
a la empresa productiva del Estado, a cargo de Octavio Romero, y a la
angloholandesa Shell, que comanda Alberto de la Fuente. No es remoto que
Halliburton cierre todo a finales de año y opere desde sus oficinas de Houston.
EN LAS
PESQUISAS de Raquel Buenrostro y Horacio Duarte contra funcionarios aduanales
de Baja California, salta el nombre de Alejandro Miramontes. Los titulares del
SAT y Aduanas, respectivamente, lo ubican como cabeza de una operación que
involucra los puntos de revisión fiscal de Mexicali, Tijuana y Tecate para la
introducción de vehículos 'chocolates' que entran a precios muy abajo de su
valor real. Miramontes, que fue destituido en septiembre pasado de la aduana de
Mexicali, es uno de los colaboradores más cercanos a Ricardo Peralta, conocedor
también del mercado de compra-venta de automóviles usados, tras su paso como
abogado de Autofin, que capitanea Juan Antonio Hernández.
A
PROPÓSITO DE Ricardo Peralta, dicen que el subsecretario de Gobierno de
Gobernación debe ir preparando el discurso para su jefa, Olga Sánchez Cordero,
y para el propio Andrés Manuel López Obrador, cuando se enteren de que desde la
Dirección General de Juegos y Sorteos apenas el 6 de diciembre pasado emitió
una autorización a El Palacio de los Números para operar una nueva unidad de
casino en Ciudad Juárez, mediante el oficio DGJS/1121/2019. Con este
establecimiento la cadena de Eduardo Luis Laris y que dirige Oscar Paredes
llegó a 31 centros de apuestas en el país, justo cuando el presidente aseguraba
que en su gobierno no se ha autorizado ni se autorizará ni un solo casino.
EL
GOBIERNO DE Claudia Sheinbaum acaba de adjudicar a Sí Vale, que dirige Gerardo
Yepez, un contrato para suministrar unas 18 mil tarjetas electrónicas para
adquirir gasolina, gas natural, gas licuado y diésel. Son plásticos que el
gobierno de la CDMX estará dotando como parte del Programa de Subsidio a
Combustibles para el Transporte de Pasajeros Público Concesionado Colectivo
Clasificado como Rutas y Corredores, como apoyo a los transportistas afectados
por el Covid-19, el cual contempla un servicio para cinco meses para la
dispersión de 4 a 6 mil pesos a cada tarjeta, haciendo un máximo de 354
millones de pesos.
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