Por
Redacción / Sin Embargo.
Sobre las
responsabilidades que tiene el Banco de México (Banxico) y a propósito de las
demandas de que adopte un doble mandato, Jonathan Heath, subgobernador del
banco central, dijo que éste no tiene un mandato único, pero sí uno que es
prioritario.
“El Banco
de México no tiene un mandato único, tiene un mandato prioritario que es
controlar la inflación por encima de todo lo demás, pero no significa que es lo
único que tiene que hacer. Mantener estabilidad del poder adquisitivo de forma
indirecta contribuye con el crecimiento y de alguna forma el banco tiene
responsabilidad en ello”, aseveró.
Durante su
presentación en el seminario 25 Aniversario de la Autonomía del Banco de
México, el funcionario indicó que de acuerdo con el artículo 28 de la
Constitución se establece que el objetivo prioritario del Banxico será procurar
la estabilidad del poder adquisitivo, pero “esto va a poder fortalecer el
desarrollo nacional que corresponde al Estado, que se define mediante la
competitividad, el fomento económico y el empleo”, aseguró.
Una de
las demandas del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha sido que el
banco central tenga un mandato dual, sobre todo para incentivar el crecimiento
económico. En este sentido, el subgobernador del banco central destacó que las decisiones
de política monetaria inciden también en el crecimiento y esa es su orientación.
“No me iría a tratar de tener un mandato dual
pero sí a fortalecer los mecanismos de estabilidad financiera (…) No tenemos
que quedarnos en una ortodoxia”, sentenció.
Heath defendió
y recalcó que la autonomía ha dado resultados y ha permitido que México deje
atrás los altos niveles inflacionarios.
CONDICIONES
PARA RELAJAR POLÍTICA.
El jueves 15
de agosto Banxico recortó su tasa de interés por primera vez desde 2014, al
pasar de 8.25 a 8 por ciento. Sobre esta decisión, Jonathan Heath indicó que
personalmente ve la oportunidad, dadas las condiciones económicas en el país,
para empezar a relajar la posición monetaria.
“No nos
vamos a ir al otro extremo, vamos a mantener una política reestrictiva pero
menos reestrictiva; sí estamos entrando en una fase para relajar la política
monetaria”, aseguró
el funcionario.
Además,
estima que vendrán “noticias todavía mejores y a finales de agosto vamos a ver
una inflación de 3.1 o 3.2 por ciento, muy cercano a la meta del banco”.
SALARIOS
BAJOS: UN PROBLEMA.
“El
problema de salarios bajos es un problema brutal en este país que hay que
resolver”, aseguró
Heath.
En el evento
argumentó que si bien en los últimos 10 años se han creado muchos empleos,
estos tienen salarios de muy baja remuneración y es un fenómeno estructural que
hay que tratar de corregir. No obstante, aclaró que en lo que se refiere a la
política monetaria, no hay como relacionarlos.
“Yo estoy
totalmente a favor de una política salarial más ambiciosa, estoy a favor de
incrementar el salario mínimo, nada más que hay que aumentarlo de una forma
inteligente para que no nos demos un balazo en el pie”, aseveró.
En México
4 millones 740 mil personas sólo ganan entre uno y dos salarios mínimos, esto
es entre 3 mil 80 pesos 6 mil 200 pesos mensuales. Este rango lo perciben 52 de
cada 100 mexicanos, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Geografía y
Estadística (Inegi).
En el evento
organizado por el Centro de Modelística y Pronósticos Económicos (Cempe) y la
revista de Investigación Económica de la UNAM, Heath destacó que lo que se
ha estado haciendo es experimentar aumentando el salario mínimo poco a poco en
una trayectoria de cuatro o cinco años, lo cual es adecuado y podría llevarlo a
un nivel relativamente decente.
Por su
parte, Alejandro Díaz de León, gobernador del banco central, ha manifestado
que los incrementos al salario mínimo representan un riesgo para la inflación.
No obstante,
también dijo que su objetivo y mandato está en línea con el objetivo de que
haya incrementos en los salarios reales, los cuales, pidió, se hagan
gradualmente.
El pasado
6 de agosto el gobernador del banco central dijo a Grupo Imagen que todos los
salarios y las revisiones de los salarios deben guardar congruencia con la
productividad de la mano de obra.
“En la
medida en que las alzas salariales guarden congruencia con esa productividad se
puede evitar que esas revisiones de salarios puedan implicar una presión de
costos”, aseguró
Díaz de León en entrevista con el medio.
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