Atzayaelh
Torres.
El
Presidente Andrés Manuel López Obrador presentará el domingo su Primer Informe
de Gobierno, y en materia energética los resultados a presumir serán dos
principalmente: la estabilización en la producción de crudo, que no ha roto el
piso de los 1.6 millones de barriles diarios; así como los avances en la
construcción de la refinería de Dos Bocas, que recibió apenas el 12 de agosto
pasado (tal cual adelanté en este espacio) el visto bueno en materia ambiental
por parte de la Semarnat, vía la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente
(ASEA).
Dirá
también que la estrategia para desarrollar 22 campos petroleros está avanzando,
que la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) ya otorgó su venía a 15 planes
presentados, que se tienen contratada el 100 por ciento de la infraestructura
necesaria, y que este año cerrarán con una producción promedio de 1.8 millones
de barriles diarios de crudo, aunque a julio andaba en unos 1.671 millones de
barriles.
En
materia eléctrica, el Presidente presumirá que las tarifas no se han
incrementado más allá de la inflación, enunciado que también aplicará para las
gasolinas, cuyo precio, al menos en el Valle de México, se ha estabilizado en
alrededor de 20 pesos por litro en el caso de la regular y 21 para la Premium.
El
acuerdo logrado ayer por los gasoductos de la Comisión Federal de Electricidad
(CFE) será el argumento para decir que su gobierno sí escucha a los empresarios
y da certidumbre para fomentar las inversiones.
Sin embargo,
más allá de los logros que se han anotado en materia energética, existe un
pendiente muy importante del cual no se han dado pasos firmes y claros. Tiene
que ver con el desarrollo de fuentes de energía renovable, pues si bien el
gobierno tiene anclado este punto a la recuperación de las hidroeléctricas
olvidadas en el pasado, es importante que se defina el rumbo de esa industria
paralela privada que ya está en marcha y que ha dejado beneficios.
Para
lograrlo, es necesario que se instrumente ya un plan para la construcción de
las líneas de transmisión necesarias en el país, y cuya saturación de las
existentes es el principal argumento de la administración lopezobradorista para
haber detenido las subastas de largo plazo que comprometieron inversiones
importantes en ese rubro.
Pese a los
resultados al primer Informe, aún es primordial que quede muy bien definida
la estrategia a seguir, poner los ojos hacia adelante. Por dar otro ejemplo, se
tienen que definir de una buena vez si le darán entrada a la ley que prohíbe el
fracking, con todas las consecuencias directas que tendría en las operaciones
diarias de Pemex, donde hoy cada barril cuenta mucho; otro es si veremos rondas
petroleras en esta administración.
También, de
igual manera tienen que definir lo más pronto posible cuál será el esquema de
inversión para la petroquímica, donde el sector privado ha reconocido que el
gobierno "se los dejará".
Es decir, la
certidumbre no solo se construye con disposición a negociar, sino con la
garantía de que se tendrán negocios en común qué discutir. Por ello se requiere
ampliar el abanico para darles más opciones a los empresarios.
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