Por Gloria
Leticia Díaz.
En medio del
escándalo por ser el magistrado que elaboró la sentencia por la que se
obliga al columnista Sergio Aguayo a pagar 10 millones de pesos al exgobernador
Humberto Moreira, Francisco José Huber Olea Contró, defiende su ponencia
aprobada por otros dos magistrados. Y
señala al abogado defensor como responsable de no haber presentado las pruebas
requeridas para desvirtuar las acusaciones contra el también académico del
Colegio de México.
La sentencia
es por una columna publicada el 20 de enero de 2016 en los diarios Reforma y
Siglo de Torreón. Además, Aguayo remitió a esos textos en un tuit cinco días
después de que Moreira fue detenido en España acusado de “delitos de
organización criminal, blanqueo de capitales, malversación de caudales públicos
y cohecho”, cargos por los que a la postre salió libre.
Entrevistado
por Apro, el magistrado dice que no teme a que la Suprema Corte de Justicia
de la Nación (SCJN) modifique el sentido de la sentencia. Esto, luego de que la
semana pasada el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena aceptó atraer el amparo
contra la sentencia de la Sexta Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia de
la Ciudad de México.
Niega
conflicto de interés.
El letrado sostiene
enfático que tampoco teme a la resolución final de la queja que Aguayo presentó
ante el Consejo de la Judicatura del Poder Judicial de la Ciudad de México. El
académico argumentó la existencia de un conflicto de interés, pues el hermano
del magistrado, Jean Paul Huber Olea Contró, fue beneficiado con una notaría
por parte del exgobernador Rubén Moreira, hermano de Humberto.
“Toda la sentencia está basada en los criterios
de la Corte”, afirma el magistrado, quien sostiene que, en la primera
resolución, apelada tanto por Aguayo como por Moreira, no se analizó a
profundidad el caso.
El juez
Décimo Sexto Civil responsable de la primera sentencia, “lo que hizo fue decir
‘para mí no se reúnen los requisitos para que yo entre al estudio del asunto’,
lo cual no la hace una sentencia garantista. Cuando llega a la sala nosotros sí
entramos al fondo del asunto”.
La
sentencia, bien fundamentada.
Entrevistado
en su oficina, Huber Olea afirma que el proyecto que elaboró fue apoyado por
los otros dos magistrados de la Sexta Sala, Delia Rosey Puebla y Miguel Ángel
Mesa Carrillo. Además, dice, está basado en el derecho internacional, en el
Código Civil que rige las demandas por daño moral, así como por la
jurisprudencia de la SCJN. Por ello insiste en sentirse “absolutamente
tranquilo” de la resolución que la máxima instancia judicial determine sobre el
caso.
Sostiene que
“para los tres”, el quid del caso Aguayo no está en que en su columna
mencionó el “hedor a corrupción”, sino que incluyó “una información falsa”, al
decir en su texto que Moreira “se pasará once años en prisión”.
Ante la
crítica de organizaciones civiles de defensa de la libertad de expresión de
desechar la Ley de Responsabilidad Civil para la Protección del Derecho a la
Vida Privada, al Honor y a la Propia Imagen en el Distrito Federal, como la
base de su proyecto y utilizar sólo el Código Civil de la Ciudad de México, el
magistrado aseguró que el tope máximo de 40 mil pesos fijado por la primera
legislación para el pago de indemnizaciones por daño moral, “la hace
inconstitucional, de acuerdo con un criterio de la Corte. Y yo tengo que
apegarme a esa jurisprudencia”.
Si la
Corte decide modificar o revocar la sentencia, dice, “no hay problema porque no
tengo ningún interés en el asunto, al contrario, la Corte que se pronuncie para
que haya criterios más claros y no haya este tipo de circunstancias”.
No es culpa
mía, es de la defensa.
Abunda
que el resultado de la resolución de la Sexta Sala Civil, está íntimamente
relacionada con el material probatorio que presentaron las partes y que, en
este caso en específico, la defensa del investigador del Colegio de México
incurrió en “omisiones” que decidieron la suerte de su cliente.
“No es
culpa del juez cuando los abogados no aportan lo necesario para que uno llegue
a la convicción de algo y el abogado fue omiso en eso. Ejemplo de ello es que
el exgobernador hace sus peritajes y el abogado de Aguayo no presenta nada para
desvirtuarlos. ¿De quién es la culpa? ¿mía? Otra vez es culpa del abogado que
de forma negligente no hizo su trabajo para defender adecuadamente a su cliente”, explica Huber Olea Contró.
Entre los
peritajes que la defensa de Moreira presentó están análisis psicológicos que se
le practicaron al exgobernador para demostrar el “daño moral” causado por la
columna publicada en los diarios nacional y local, así como el tuit de Aguayo.
También hay un análisis psicológico al autor de la columna para sostener la
acusación de “malicia efectiva”. Y uno más sobre la
posición económica del académico para argumentar la viabilidad del pago de los
10 millones de pesos solicitados por el exgobernador.
“Lo único
que tengo que hacer es basarme en el expediente, y si en el expediente sólo
viene una prueba ¿qué hago yo? No es culpa de Aguayo, es culpa del abogado, y
no nos dio ninguna prueba para refutar lo que ofreció el exgobernador.
“Sin
duda, a mí me parece muy lamentable que por defensas malas lleguemos a este
tipo de circunstancias, y lo más fácil es echarle la culpa al juez, cuando la
falta de pericia del abogado conduce a este tipo de sentencias”, sostiene el magistrado.
Los 10
millones.
Huber Olea,
quien se describe como “republicano” y “demócrata”, insiste en que el
resolutivo está apegado a Derecho, incluso el monto fijado para que Aguayo
pague a Moreira.
-¿No son
excesivos 10 millones requeridos a Aguayo a petición de Moreira?
-¿En qué
me puedo basar si es una cifra excesiva o no?
¿Cómo voy a saber si no tengo prueba de nada? Yo me enfrento a un
expediente en el cual están demandando a una persona por cierta cantidad. Yo no
puedo pensar “¡Híjole! ¿Qué tal si lo dejo pobre?” Para acreditar que era
adecuada la cifra, la defensa de Moreira presentó un peritaje con el que
acredita que tiene solvencia económica. Pero la defensa de Aguayo no presentó
ningún elemento para desacreditar ese peritaje. Crucificar el juez es bien
fácil. El abogado se está tratando de defender de su impericia.
-Desde el
punto de vista de la justicia ¿no podría haber sido otra la sentencia?
-El
problema es que tenemos que entender que no somos tribunales de justicia, somos
tribunales de legalidad, es una enorme diferencia. Aunque se diga Poder
Judicial o tribunal de justicia, lo cierto es que nosotros somos tribunales de
legalidad, nosotros tenemos que resolver conforme a la ley, no conforme a la
justicia.
Estoy
tranquilo.
Tras
insistir en estar tranquilo porque la SCJN ha decidido atraer el amparo, en
cuanto a la queja interpuesta por Aguayo en su contra ante el Consejo de la
Judicatura del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, Huber Olea
Contró refiere que puede llevar “en tropel” a personas que lo conocen desde
hace 20 años. Ellos, afirma, pueden atestiguar que no trata con su hermano,
Jean Paul, a quien Rubén Moreira le otorgó una notaría.
Huber Olea rechaza
tener “Ferrari” u obras de arte, como se ha señalado en algunos medios, que
sólo tiene litografías que decoran su oficina, que maneja un Audi A1, que tiene
500 mil pesos en el banco y un departamento en Cuajimalpa que está pagando.
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