Por Manu
Ureste.
Con la
mirada perdida en la nada, Rosario Robles acaba de escuchar visiblemente
desolada cómo, después de una audiencia maratónica, un juez federal le niega
por tercera vez el beneficio de enfrentar su proceso en libertad y la manda de
regreso a Santa Martha Acatitla, donde permanece en prisión preventiva desde
agosto pasado por su imputación en el caso de La Estafa Maestra por un presunto
ejercicio indebido del servicio público.
“Es muy
injusto esto que estoy viviendo”, se queja Rosario con la voz entrecortada y
algo acatarrada por el aire acondicionado de la sala de audiencias del
Reclusorio Sur, en la Ciudad de México.
A
continuación, la extitular de Sedesol y Sedatu repasa varios de los puntos que,
a lo largo de una jornada de nueve horas, expuso su equipo de abogados y ella
misma para tratar de convencer al juez de que no tiene intención de darse a la
fuga y de que una medida cautelar menos severa, como el uso de un brazalete
electrónico y el arresto domiciliario, sería suficiente para garantizar que se
presentará a las siguientes audiencias de su caso.
Ganther
Alejandro Villar, el nuevo juez de control de la causa en sustitución de Felipe
de Jesús Delgadillo Padierna, responsable de vincular a proceso y ordenar la
prisión preventiva de Robles, escucha en mitad de un silencio tenso los
alegatos de la exfuncionaria.
La
escucha, por ejemplo, decir que ella no es una embustera, como la acusan los
agentes del Ministerio Público, quienes la señalan de haber caído en múltiples
contradicciones desde la primera audiencia del caso; como cuando al momento en
que fue requerida para comparecer ante la justicia en México dijo que se
encontraba de viaje de turismo con su hija en París, Francia, mientras que sus
abogados dijeron al Ministerio Público que había ido a Costa Rica a dar un
curso.
Y la
escucha también asegurar -y reiterar- que tampoco mintió acerca de su domicilio
habitual en Coyoacán. Y que, de hecho, un perito que contrató su defensa ya
probó que la firma que aparece en una licencia de conducir a su nombre donde
figura una dirección diferente a su domicilio de Coyoacán, es falsa. Por lo que
una de las pruebas esgrimidas por el juez Delgadillo Padierna para decretarle
prisión preventiva por riesgo de fuga, ya no tendría vigencia.
Y, por
último, la escucha asegurar que tiene “muchas dudas” por la resolución que
acaba de emitir, acerca de que es “infundada” la solicitud de la defensa de
revocar o modificar la medida precautoria de la prisión preventiva.
“Señoría, esto es ya una pena anticipada.
Me están juzgando por quien soy”, recalca Robles con los ojos clavados en los
del juez Villar, a lo que éste, impertérrito, se limita a responderle con una
sentencia:
“Le
agradezco sus comentarios, pero mi decisión ya está tomada”.
Los
domicilios.
Antes de
llegar a la decisión del juez, los agentes de la Fiscalía y el equipo de tres
abogados de Robles, en el que desde ayer ya no forma parte del mismo Julio
Hernández Barros, se batieron en una de las habituales batallas dialécticas que
se han visto en las anteriores audiencias del caso.
Una batalla,
sin embargo, que el juez de control Ganther Alejandro Villar trató de
controlar a rajatabla desde el inicio de la audiencia, cuando advirtió con tono
severo que no permitiría descalificaciones durante el proceso, y que, de hecho,
cumplió cuando impuso sendas multas de 20 salarios mínimos a la Fiscalía y a la
defensa por no atender su advertencia.
En esta
ocasión, la defensa introdujo una variante en su estrategia: llamó al estrado a
Rosario Robles para interrogarla.
Durante
aproximadamente media hora, la exfuncionaria respondió las preguntas de sus
abogados -se negó a hacer lo propio con las de la Fiscalía- para tratar de
acreditar que en los últimos 24 años solo ha tenido un domicilio, el ubicado en
calle de Las Flores 91, en la alcaldía Coyoacán.
Este
punto, cabe recordar, es clave en el caso, puesto que en la audiencia inicial
del caso la Fiscalía acusó a Robles de no dar certeza sobre cuál es su
domicilio real, lo que hizo sospechar al juez Delgadillo Padierna que podría
haber riesgo de fuga por falta de arraigo.
En su
intervención, Rosario Robles matizó que, si bien su domicilio habitual es el
de la alcaldía Coyoacán, asegurando que así puede constatarse en múltiple
documentación, como su INE y la escritura del inmueble, también rentó otros dos
departamentos durante los seis años que fue funcionaria federal: uno, en
Reforma 222, muy cerca de la sede de Sedesol y Sedatu; y otro en Tennyson 223,
en Polanco, a donde se mudó después del sismo de septiembre de 2017.
“Hay
quienes se mudan a Palacio Nacional para estar cerca de su trabajo, yo lo que
hice fue rentar dos departamentos”, planteó con ironía Robles, quien, no
obstante, aseguró que los fines de semana siempre regresaba a “su casa de
campo” en Coyoacán, porque ese es su hogar; donde tiene sus gatos y en el que suele hacer carnes
asadas con su hija y su familia.
Sin
embargo, la jugada de la defensa no salió del todo bien.
En la
exposición de los argumentos de por qué declaró infundada la solicitud de
revocar la prisión preventiva, el juez Ganther Alejandro Villar señaló como
uno de los motivos la contradicción entre lo expuesto por la defensa de Robles
en la primera audiencia y lo dicho en esta acerca del número de domicilios
donde vivió la exsecretaria de estado.
“Todo
este tiempo se ha insistido en que solo había un domicilio que habita desde
hace 24 años. Pero hoy, en esta audiencia, se señalan dos más. Es decir, existen varios
domicilios diferentes al declarado por Rosario Robles en la primera audiencia”,
planteó el juez.
Los viajes
de Rosario.
Otros de
los puntos clave en la audiencia fueron los relativos a los viajes de Rosario
Robles y a su capacidad económica, otro de los argumentos que esgrimió en
agosto pasado el juez Delgadillo Padierna para decretar prisión preventiva, por
el temor a que, debido a que la exfuncionaria cuenta con recursos económicos,
pudiera darse a la fuga.
Sobre este
punto, la defensa apuntó que Rosario Robles es “una mujer de éxito” que ha
desempeñado cargos muy importantes como jefa de gobierno de la Ciudad de
México, y más recientemente como titular de Sedesol y Sedatu.
“No se
puede criminalizar a alguien por ganar dinero de su trabajo”, subrayó el abogado Epigmenio
Mendieta.
“Las
personas pueden utilizar su dinero para lo que mejor les parezca. Ella decidió
gastarlo en rentar dos departamentos para estar cerca de su trabajo y en
viajar. Eso no puede ser motivo de criminalización”, insistió Mendieta.
Pero el
punto de los viajes, precisamente, fue duramente atacado por Manuel Granados,
el representante de la Fiscalía.
En su
exposición, el Ministerio Público detalló que entre 2018 y 2019, es
decir, en 24 meses, Rosario hizo 30 vuelos nacionales e internacionales con
un costo de 1 millón 671 mil pesos.
En 2018,
fueron 19 vuelos con un costo de 1 millón 163 mil pesos a destinos como Tokio,
en Japón; Kuala Lumpur, Malasia; Seúl, Corea; Vancouver, Canadá; Santo Domingo,
República Dominicana, Nueva York y Washington, en Estados Unidos; o Buenos
Aires, en Argentina.
Solo en
el vuelo a Buenos Aires, Rosario gastó más de 160 mil pesos en boletos.
No obstante,
Robles, que, si bien admitió previamente que “le gusta mucho viajar”, matizó
que estos viajes no eran de turismo, sino que los hizo como funcionaria pública
en representación de México en eventos de Sedesol y Sedatu en el país y en
diferentes partes del mundo.
Pero, en
2019, cuando Rosario ya no era funcionaria, la Fiscalía detectó que hizo 11
vuelos en ocho meses por 507 mil pesos a ciudades como Madrid, París, Cancún,
Acapulco, o Lima. Solo en el vuelo a Paris, abundó la Fiscalía, Rosario Robles
gastó casi 200 mil pesos.
La
Fiscalía expuso estos viajes para acto seguido atacar otro punto: el del
patrimonio de Rosario Robles.
De acuerdo
con información que la Secretaría de la Función Pública proporcionó al
Ministerio Público, Rosario Robles ingresó en 2013 un total de 1 millón 680
mil pesos; en 2014, subió a 2 millones 318 mil pesos; en 2015, 2 millones 223
mil pesos; en 2016, 2 millones 266 mil pesos; en 2017, 2 millones 235 mil
pesos; y en 2018, 2 millones 299 mil pesos.
En total, como
secretaria de estado, Robles ganó 12 millones 961 mil pesos, lo que da un
promedio de 2 millones 160 mil pesos al año, y de 180 mil pesos al mes en
concepto de salario.
Además, la
Fiscalía también expuso que, entre 2013 y 2018, Rosario Robles retiró de un
fondo de ahorro otros 3 millones 200 mil pesos, por lo que, durante el sexenio
que fue funcionaria, tuvo ingresos por más de 16 millones de pesos.
Estas
cifras, subrayaron los fiscales, contrastan con lo dicho por Rosario Robles en
otras audiencias, cuando aseguró que su sueldo era de 40 mil pesos.
Esta
aparente contradicción fue tomada en cuenta por el juez Ganther Alejandro
Villar, al señalar que “la capacidad económica de Rosario Robles es superior a
la que se ha venido presentando en audiencias previas”.
Argumento
que, entre otros, utilizó para negar a Rosario Robles, una vez más, la
revocación de la medida cautelar de prisión preventiva, y enviarla de regreso
al penal de Santa Martha Acatitla.
“El
Ministerio Público nos ofendió”
Al término
de la audiencia, Mariana Moguel, hija de la exfuncionaria federal, dijo que se
encontraba triste por la determinación del juez, y reiteró su exigencia pública
de que no se utilice a Rosario Robles como “un trofeo de un supuesto combate a
la corrupción”.
Además,
acusó al Ministerio Público de haber ofendido a su familia, llamando
“embustera” a Rosario.
Por su
parte, el abogado Epigmenio Mendieta dijo que este jueves se reunirá con Robles
para definir si apelan la decisión del juez o si promoverán un amparo directo.
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