Darío Celis.
En la parte
más alta de la estima presidencial, Carlos Salazar Lomelín llegó a intercambiar
mensajes con Andrés Manuel López Obrador hasta 4 o 5 veces por semana.
Por WhatsApp
o llamada telefónica, indistintamente, el jefe máximo de la 4T y el presidente
del Consejo Coordinador Empresarial solían estar comunicados para contrastar
puntos de vista.
Pero el
tabasqueño cortó unilateralmente esa interlocución. La luna de miel duró
exactamente 492 días. El pasado 5 de abril la relación entró a una ruta de no
retorno. Salazar ya no pudo maniobrar más.
Ese domingo
AMLO anunció en un solitario y patético patio central de Palacio Nacional su
Programa Emergente para el Bienestar y el Empleo, un compendio de medidas
destinadas a apoyar a su base electoral.
Frente a la
debacle que se asomaba por el efecto de la pandemia del Covid-19, el sector
privado se quedó esperando alguna medida de política pública que recogiera las
inquietudes que días antes le habían hecho llegar.
El desdén
llevó desde ese mismo domingo a Gustavo de Hoyos y a Enoch Castellanos, líderes
de la Coparmex y de la Canacintra, a tronar contra López Obrador y todo su
gobierno.
El lunes 6
de abril, el sector empresarial, incluido Francisco Cervantes, presidente de la
Concamin, que se jactaba por su “amistad” con el Presidente, cerró filas.
Salazar Lomelín ya estaba en aprietos.
Apabullado
por buena parte del empresariado, particularmente los de Jalisco que lo
desconocían como líder y criticaban la sumisión del CCE al Presidente, el ex
director de Femsa tuvo que dar un golpe de timón.
Fue el
miércoles 8 de abril, hace exactamente un mes, cuando López Obrador decidió
darle un portazo a Carlos Salazar. Ese día en una videoconferencia por vez
primera tuvo los arrestos que su base le exigía.
Ante unos 4
mil líderes de todo el país que estaban conectados vía Zoom, el presidente del
CCE recordó que AMLO llegó a la Presidencia por la vía democrática, con el
respaldo de 30 millones de mexicanos.
Una de las
preguntas fue como un dardo venenoso: “¿Crees que hemos llegado al punto de
decirle a AMLO corrige o te vas”? Y vino la respuesta: “Parece que no
entendemos la democracia que tenemos. Por más comunicados que ustedes puedan
lanzar de que se vaya, el señor tiene el apoyo que le dio esa estructura
democrática…
“Dentro de
un año y pico tendremos la posibilidad de hacer un rechazo de mandato. Si
alguien cree que esa es la forma, por favor organícense. Yo también quisiera
que la parte política del país hiciera su trabajo. Nuestro trabajo es apoyar
las Pymes y Mipymes, a los empleos…".
“Democráticamente
nos vamos a tener que esperar. Esto es una catarsis sin duda. Pero definitivamente
veamos si ese es el resultado que debemos tener. Y si eso es lo que todos
queremos: unámonos, pero nada más hay que tener a los 30 millones de mexicanos
detrás de nosotros”.
Este
desencuentro marcó la nueva relación de AMLO con los empresarios. Se acabaron
las reuniones con él, salvo, quizás, las de su Consejo Asesor. La presión viene
fuerte, muy fuerte, desde la 4T.
LA RAZÓN
QUE hace inviable que a Disney se le permita en México no desincorporar los
canales de Fox Sports, es el mandamiento del Instituto Federal de
Telecomunicaciones (IFT) que dista mucho del trato que el mismo conglomerado
que preside Bob Chapek recibió del Consejo Administrativo para la Defensa
Económica (CADE) de Brasil. El quid es el umbral de concentración. Aquí la
dupla Fox-ESPN absorbe 80% de la audiencia en televisión de paga y allá solo
40%. Por eso el regulador que preside Adolfo Cuevas ordenó desde el principio
la desinversión a un agente distinto a Disney. No dio pie a que la medida fuera
objeto de una eventual revisión posterior, como sí lo hizo el CADE, que avaló
la compra de Twenty-First Century Fox reteniendo el control de Fox Sports
Brasil. Allá la autoridad había dejado abierta la posibilidad de que las
condiciones impuestas en su resolución pudieran ser revisadas, para ser
ajustadas o modificadas, en caso de considerarlo necesario. En México, el IFT
determinó que el plazo para desincorporar el negocio era de 6 meses,
prorrogables por un periodo igual sólo con causas justificadas.
LA
SECRETARÍA DE Turismo y el gobierno de Yucatán tomaron la mejor decisión al
haber aplazado una vez más la realización del Tianguis Turístico, que
originalmente se iba a realizar del 22 al 25 de marzo pasado. El 19 de
septiembre todavía se veía muy cercano para retomar su realización. Simplemente
tome en cuenta el reciente estudio que dio a conocer la Universidad de
Tecnología y Diseño de Singapur, en la que se refiere que para el 5 de
septiembre se calcula que México estará 100% con probabilidad de haber
terminado su proceso de epidemia. La dependencia al mando de Miguel Torruco
determinó que lo mejor era volver a diferir ahora para marzo del 2021 el
evento. Lo que sí se va efectuar en los próximos 5 meses es un tianguis digital
que servirá de escaparate para profundizar los atractivos del estado que
gobierna Mauricio Vila.
PARECE
QUE LA mexiquense Litomexsa de Pedro Jaramillo, no tendrá tan fácil la
adjudicación del contrato para suministrar ataúdes y urnas al Ejército
Mexicano, en medio de la pandemia por el Covid-19. De última hora se inscribió
en la licitación del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas
Mexicanas, la firma Platinum Casket Company, de César Herrera. La importadora y
exportadora de artículos funerarios, propiedad de Grupo Funeza, ofertó incluso
con precios unitarios 10% más económicos que su competidor. Se pone en riesgo
la supremacía que Litomexsa ha mantenido en los contratos de la propia
Secretaría de la Defensa de Luis Cresencio Sandoval, el IMSS de Zoé Robledo y
el ISSSTE de Luis Antonio Ramírez. El fallo del concurso está programado para
el próximo viernes 15 de mayo.
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