Atzayaelh
Torres.
En medio de
un tsunami de comentarios mezclados con intereses y aderezados con repudio
personal al gobierno de la #4T de varios comentócratas, busqué un punto más
alto en medio de la inundación, para discernir el acuerdo sobre la política de
confiabilidad del sistema eléctrico que tanto escozor está causando en muchos.
Debemos
partir de que la electricidad que llega a nuestras casas, negocios, etcétera,
es transportada a través de una red llamada Sistema Eléctrico Nacional, que
administra el Centro Nacional de Control de Energía, el (no la) Cenace, donde
tuve la oportunidad de laborar hace algún tiempo y donde me consta que trabajan
muchos que tienen primer nivel técnico, cuya capacidad probada es transexenal,
y por mucho.
En este
contexto, la pesadilla de cualquier sistema eléctrico es no tener forma de
llevar a cabo un pronóstico certero de la demanda, es como andar a ciegas. El
Cenace notificó oportunamente en abril la caída en la demanda, 9 por ciento
para Semana Santa, con miras a profundizarse a 12 y 15 por ciento (ayer su
director dijo a senadores que tocó 13.6 por ciento).
Ramón
Basanta, CEO ATCO Energía, me explica que para un sistema eléctrico, una
caída en la demanda es algo peligroso, pues genera un desbalance que repercute
en la frecuencia y altera las líneas de transmisión.
“La
mayoría de la gente cree que cuando sube la demanda vienen los apagones, pero
en Europa y Estados Unidos es cuando baja la demanda, no cuando sube”, me comenta.
En plena
contingencia sanitaria, abunda Ramón, es impensable un shock en el sistema,
pues tienes a los hospitales trabajando a más del 100 por ciento, mientras que
la mayor parte de la actividad empresarial depende totalmente de las
telecomunicaciones.
En este
contexto, explica el experto en mercados eléctricos que ha participado en su
operación en otros lados del mundo, meter energía renovable no es sencillo
cuando tienes un sistema eléctrico con tantas debilidades como el nuestro.
“México
tiene un sistema de transmisión que nunca se le invirtió un centavo, la reforma
fue sabia en contratos avanzados, subastas, pero ¿cuántos hubo para transmisión?...
entre más inteligente sea el sistema, este balance es fácil, pero si lo tengo
olvidado no puedo hacer estas situaciones más flexibles, y por eso se dice que
no puedo meter esa cantidad de renovables, cualquier gobierno y regulador se
debe dar cuenta”,
señaló.
En esto
último coincidió Paolo Salerno, de Salerno y Asociados, pues el problema de
raíz es la infraestructura de transmisión, como gran pendiente de la reforma
eléctrica peñista.
“Coldwell
presionó durísimo (para sacar adelante la reforma), todos estaban felices
cuando ejerció ese poder, impulsando su política energética para la promoción
del sector”, pero dejó varios cabos sueltos, siendo la transmisión el más
importante.
“Viene la
batalla en tribunales, debería presionarse, cúmpleme en redes porque si tú
tienes las redes y las has hecho, si tienes la autopista, da igual cómo
generes, el problema es que son tan malas, es que no soportan estas (a las
renovables)”, acota Salerno.
Pero agrega “¿quién
paga por eso? quién es la persona que va a pagar? Debería de ser el Estado
quien invierta en esto, pero no lo están haciendo… aprovechan un fast track,
una vía administrativa para cambiar la interpretación del sentido de la Ley de
la Industria Eléctrica, la falta de infraestructura, que complica y pone
siempre en estado de emergencia al sistema eléctrico nacional”, señala
Salerno.
Sin duda, y
hacia adelante, la gran incógnita y meollo de la polémica continuará siendo
la temporalidad del acuerdo, pues hasta el momento no se ha dicho cuánto duraría
la medida que a conveniencia muchos interpretan como una afrenta.
"Eólico
es más barato, pero mejor meto algo más caro, pero más confiable, y en ese
momento rompo la regla del despacho económico. No es malo mientras estemos en
un problema con el que estamos", señala Basanta. Así que cuando las
empresas logren ampararse por los 17 proyectos y detener el acuerdo, ¿qué van a
hacer? ¿seguir subiendo sus Ferraris a una autopista llena de baches? Existen razones técnicas que no se
pueden ignorar. Abusados.
Reyes del
outsourcing.
De acuerdo
con información que llegó a este espacio, la Unidad de Inteligencia Financiera
de la Secretaría de Hacienda, que comanda Santiago Nieto, anda tras los
pasos de los tabasqueños Carlos Sala del Rivero y Carlos Duprat Hernández, a
quienes ya se les conoce entre los pasillos de la dependencia como los “reyes
del outsourcing”, y los cuales a través de su empresa Bussiness Art Group,
sostienen una red de negocios sobre dicha actividad (las factureras) que fue
condenada por el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, y quien informó
que cada año le causan pérdidas al erario por 400 mil millones de pesos.
Sin duda
es un buen momento para poner orden en este, y muchos otros casos de compañías
que utilizan argucias fiscales para acumular riqueza de la noche a la mañana, y
que tanto han hecho daño al Gobierno de México, sobre todo, en momentos donde
el gobierno tiene frente a sí uno de los retos más importantes en materia
presupuestaria en el corto plazo, pues es importante que cuente con los
recursos suficientes para garantizar que se lleven a cabo las grandes obras
productivas que tiene comprometidas, como la Refinería de Dos Bocas, el Tren
Maya, entre otros, y que son punta de lanza en la estrategia de reapertura y
recuperación económica toda vez que termine esta crisis de la pandemia del
Covid-19.
Estos
personajes, me
cuentan allegados al caso, gobiernan un imperio que se extiende desde Puebla
y la costa del Golfo de México (tocando por supuesto a empresas relacionadas
con el sector energético, incluso algunos relacionados con el huachicoleo), y
llega hasta Cancún, donde tienen sus oficinas en un edificio a escasos metros
del centro de mando del Servicio de Administración Tributaria de aquel destino
turístico (así), y de acuerdo con denuncias que ya se persiguen, estarían
involucrados también paraísos fiscales. Atentos.
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