Por Linaloe
R. Flores.
A Vicente Fox Quesada, el hombre que gobernó
México de 2000 a 2006, le gusta decir que es “pobre”. Apenas en marzo pasado, expresó:
“Yo no tengo dinero. Soy pobre. Ya no tengo pensión” cuando le preguntaron si
aún estaba interesado en invertir en la industria de la cannabis medicinal.
En 2017, también
negó ser un hombre acaudalado. Ante cientos de jóvenes, en el Centro Fox -una
edificación en 300 hectáreas en San Cristóbal, Guanajuato, con salones réplicas
de la ONU y la ex residencia oficial de Los Pinos-, sostuvo: “No somos ricos,
ni se vaya a pensar que esto que ven ustedes aquí, todo este edificio, es
producto de la Presidencia de la República. No nos clavamos un solo centavo”.
Pero los
números del Centro de Estudios, Biblioteca y Museo Vicente Fox Quesada (Centro
Fox), la asociación civil que fundó en 2007, apenas retomó la vida civil,
contrastan con sus palabras. De 2007 a 2018, recibió en donativos 452 millones
63 mil 582 pesos. En el mismo periodo, la fundación “Vamos México”, de su
esposa, Martha Sahagún Jiménez, cuyas operaciones se iniciaron en 2001, tuvo
131 millones 813 mil 240 pesos.
Es decir, el
matrimonio que alguna vez fue llamado “la pareja presidencial” -a petición de
Fox– recibió en poco más de una década 583 millones 876 mil 822, a un ritmo de
37 millones 671 mil 965 pesos por año en el Centro Fox y 10 millones 984 mil
436 pesos en “Vamos México”.
La
cantidad alcanza para formar un programa como la Cruzada Nacional contra el
Hambre, del ex Presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018), para abatir la
pobreza. También es el equivalente al monto descontado a los partidos políticos
en 2019 por multas, juicios laborales o por no reintegrar recursos de campaña
que quedaron como remanentes.
SinEmbargo revisó
los reportes de donatarias autorizadas que la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público (SHCP) debe entregar al Congreso de la Unión cada año, de acuerdo con
el artículo 28 de la Ley de Ingresos de la Federación para conocer los ingresos
de las fundaciones del matrimonio Fox-Sahagún.
Sobre esos
flujos, en estos días, pesan dos sombras. La Unidad de Investigación
Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en cuya
Dirección se encuentra Santiago Nieto Castillo, tendría bajo investigación los
ingresos de las fundaciones de Fox Quesada, además de otras 13 empresas, por
presunto fraude fiscal, según la publicación en una columna en un diario
nacional.
Pero además,
Genaro García Luna -quien fuera pilar de su Gabinete- fue detenido en Dallas,
Texas, bajo tres cargos de conspiración de tráfico de drogas -entre ellos,
sobornos del llamado cártel de Sinaloa, que comandaba Joaquín Guzmán Loera, “El
Chapo” Guzmán-; y falsedad de declaración ante una autoridad. Los delitos los
habría cometido cuando era Jefe de la Agencia Federal de Investigación en el
Gobierno de Vicente Fox Quesada y Secretario de Seguridad Pública en el
siguiente Gobierno, el de Felipe Calderón Hinojosa.
Cuando dejó
de ser Presidente, Vicente Fox cambió la tradición de los Gobernantes priistas
que al finalizar su mandato, se quedaban callados frente a la vida política y
de vez en cuando salían a la luz pública para emitir un juicio o una
recomendación. Fox ha logrado permanecer en la escena política como presidente
del Centro Fox.
Resguardado
en la estructura legal de las organizaciones sociales civiles, que sólo pide
los montos de donativos recibidos, la especificación de si fueron en efectivo o
en especie, así como si su procedencia es nacional o extranjera, el ex
Presidente Vicente Fox jamás ha revelado la identidad de sus donantes, que al
brindar su dinero obtienen deducibilidad de impuestos. El Centro Fox y “Vamos
México” tampoco dan cuenta en sus portales de quiénes son sus benefactores.
Lo que
informan son sus causas. El Centro Fox indica que apuesta por “la formación de
líderes compasivos para la creación de un nuevo mundo mejor” y “Vamos México”
señala que su misión es apoyar a los sectores de la población más necesitados
para “integrar una sociedad más humana, responsable y participativa”.
Las dos
son fundaciones con un flujo constante del extranjero. El Centro de Estudios,
Biblioteca y Museo Vicente Fox Quesada ha tenido en efectivo de donantes fuera
de México, 137 millones 931 mil 522 pesos de 2007 a 2018, lo que representa 30
por ciento del total recibido de esa manera. En 2018, en sus arcas cayó la
mayor cantidad del exterior en toda su historia y fue de 20 millones 186 mil
117 pesos.
Por su
parte, “Vamos México” percibió 26 millones 876 mil 116 pesos de donantes
extranjeros, 20 por ciento de toda su captación de este tipo. Entre 2007 y
2009, la organización de Sahagún no captó ningún donativo en efectivo de otros
países.
En cuanto a
los donativos en especie, el Centro Fox se llevó 55 millones 736 mil 859
pesos Y “Vamos México”, obtuvo 18 millones 597 mil 81 pesos. 2010 ha sido el
mejor año para el Centro Fox en este tipo de donativos con 74 millones 700 mil
722 pesos, mientras que “Vamos México” registró su mayor cantidad -35 millones
957 mil 593 pesos- en 2009.
LOS TIEMPOS
DORADOS: “VAMOS MÉXICO”, LA AFI, EL PRIMER AÑO DE FOX …
La
fundación “Vamos México” fue presentada en 2001, apenas había iniciado el
Gobierno de Vicente Fox, en el Polyforum Cultural Siqueiros. A partir de
entonces, Martha Sahagún asumió un papel muy relevante en la asistencia social.
Aun como asociación civil, su organización sustituyó al Sistema Nacional de
Desarrollo Integral de la Familia (DIF), la estructura gubernamental que hasta
entonces había servido para que las esposas de los Presidentes desarrollaran
causas altruistas. En la residencia oficial de Los Pinos, en unas cabañas
construidas para la familia Fox-Sahagún, la esposa de Vicente Fox Quesada
empezó a recibir a amigos, entre ellos, al ingeniero Genaro García Luna.
Un año
antes, en el Gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León, había sido nombrado
Director de la Policía Judicial Federal. Su historial lo integraba su
experiencia en el desaparecido Centro de Inteligencia de Seguridad Nacional
(CISEN). Fueron años en los que se le conoció por invitar a reporteros a sus
oficinas para presentarles lo que sería la Agencia Federal de Investigación
(AFI). Decía que su proyecto sería una especie de FBI y se erradicaría a la
anquilosada Policía Judicial Federal.
Ese mismo
2001, el plan de García Luna se cristalizó. Vicente Fox Quesada lo nombró como
Jefe de la AFI mientras rendía su I Informe de Gobierno. Dos años después, el
ex funcionario habría comenzado a recibir sobornos de Ismael “el Mayo” Zambada,
líder del cártel de Sinaloa, según la declaración de Jesús Reynaldo Zambada -su
hermano- ante la Corte en Brooklyn en el juicio a “El Chapo” Guzmán, en 2018.
El primer
pago habría sido en 2003 por tres millones de dólares para que nombrara a un
allegado del Mayo como delegado de la AFI en Sinaloa. Se trataba de Norberto
Vigueras Beltrán, quien estuvo en la capital sinaloense al frente de la
corporación entre 2003 y 2006. En 2007, a García Luna le habrían dado otros
cinco millones de dólares para que dejara actuar al cártel. Pero ese mismo año,
otro grupo enemigo, el de los Beltrán Leyva, también le habría dado un soborno,
de 50 millones de dólares.
El ex
Presidente Fox Quesada no ha dicho nada de la detención de Genaro García
Luna en Estados Unidos. Tampoco de la supuesta investigación a los ingresos de
sus fundaciones.
Tras un
silencio de seis días, el Mandatario volvió a publicar un tweet el 12 de
diciembre pasado. Sus palabras fueron para felicitar al Presidente López
Obrador por la ratificación en el Senado del Tratado entre México, Estados
Unidos y Canadá (T-MEC). Escribió: “Cuando se trata del bien del país como el
TLC, felicito a AMLO por el logro”.
–NdeR: los
montos fueron actualizados a valores de 2019 con base en una tasa de inflación
promedio.
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