Ricardo
Ravelo.
El
Presidente Andrés Manuel López Obrador se muestra muy enfático, reiterativo y
no menos oportuno para negar, cada vez que se presenta la oportunidad, que su
gobierno esté investigando al ex Presidente Enrique Peña Nieto –implicado en
los sobornos de Odebrech y presuntamente en el saqueo a Petróleos Mexicanos –.
Esta vez el tema volvió a salir a flote para desmentir al diario estadunidense
The Wall Street Journal que esta semana publicó una versión, con base en una
fuente del gobierno mexicano, en el sentido de que el exmandatario sí está bajo
indagación.
¿Qué le debe
López Obrador a Enrique Peña Nieto? ¿Hubo pacto entre ellos? ¿La de López
Obrador fue una transición pactada y por ello funge como su abogado para
frenarle cualquier investigación o atajar cuanta versión lo implique en una
posible carpeta de investigación? ¿Por qué dice López Obrador que su gobierno
no investigará a Peña Nieto a menos que una consulta ciudadana lo pida? ¿Cuándo
se lanzará la consulta ciudadana? Todo está en el aire en ese sentido, pero lo
que tiene muy claro el Presidente es que, seguramente por los pactos que selló
con “la mafia del poder” para llegar a la presidencia, nunca se meterá con los
exmandatarios. Ese es el pacto.
Por su
puesto que el ex Presidente Peña Nieto es objeto de investigación por parte del
gobierno de la Cuarta Transformación. Si la Fiscalía General de la República, a
cargo de Alejandro Gertz Manero, investiga a Emilio Lozoya por el robo a Pemex
y los sobornos de Odebrech, pues resulta obvio que se está investigando a la
administración de Peña Nieto y a toda la red de complicidades que se tejieron
en el sexenio pasado.
Ahora, de
que se vaya a ir hasta las últimas consecuencias en el caso de Peña Nieto, eso
es otra cosa y está muy claro que no será así: el jueves 20, durante su
conferencia mañanera, el presidente López Obrador fue claro al afirmar que no
se está investigando al exmandatario. Con esto desmintió la versión que hizo
pública The Wall Street Journal: el diario estadunidense publicó en días
pasados, con base en una fuente anónima, supuestamente un alto funcionario del
gobierno federal, que el expresidente si es objeto de una investigación federal
tanto en México como en Estados Unidos.
El caso
Odebrech y Pemex cobró mayor fuerza tras la captura de Emilio Lozoya en España.
El exfuncionario mexicano llegó a Europa muy fácilmente, a pesar de que era
perseguido por Interpol. Se refugió en la ciudad de Málaga con el nombre de
Jonathan Solís, lo que acreditó con una licencia que le fue otorgada durante el
gobierno de Miguel Ángel Mancera en la ciudad de México.
Lozoya no
quiso allanarse para aprontar su extradición a México y decidió pelear en los
tribunales para evitar comparecer ante la justicia mexicana. Lo puede hacer en
cualquier momento del juicio. El exfuncionario de Pemex fácilmente podría
hundir al expresidente Peña Nieto –¿Por eso arribó a España, donde radica el exmandatario?
– y a varios exfuncionarios más que están en la picota porque participaron en
el saqueo a la paraestatal y en los sobornos de Odebrech desde el 2012 para
financiar la campaña del entonces exgobernador del Estado de México. También se
les investiga por varios negocios –compra de empresas, triangulaciones
financieras, entre otros, donde se utilizó dinero público.
El
abogado de Emilio Lozoya, Javier Coello Trejo, es incisivo y tenaz; quiere que
el expresidente Peña Nieto sea citado a declarar y enjuiciado. Y si así lo
externa Coello es claro que esa, precisamente, es la posición de Emilio Lozoya,
quien finalmente fue abandonado por sus socios y cómplices, incluido el
expresidente. Quizá por ello esté en España. Es probable que esté buscando alguna
negociación con el exmandatario. Y no es especulación. En este juego mafioso
nada puede descartarse y Coello Trejo –viejo lobo de mar en estos temas –lo
sabe muy bien.
Coello
Trejo visitó a su cliente esta semana en la prisión de Málaga, España. Habló poco
ante los medios, a pedido de su cliente. Pero semanas atrás y desde México el
abogado explicó que la Fiscalía General de la República debe investigar y citar
a comparecer a Peña Nieto porque su cliente –Lozoya –no se mandaba solo en
Pemex.
Dijo,
enfático, que Emilio Lozoya recibía órdenes de Pedro Joaquín Coldwell ,
entonces secretario de Energía; de Luis Videgaray Icaso, secretario de Hacienda
y que el jefe de todos ellos era el entonces presidente Enrique Peña Nieto.
De ahí
que resulte de sumo interés que la FGR, a cargo del fiscal autónomo Alejandro
Gertz Manero, esté obligado a citar a declarar a los exfuncionarios para que
declaren sobre el tema de Odebrech y el saqueo en Pemex. Pero en este caso,
como queda claro, existe un impedimento: el presidente de la República.
López
Obrador ha dicho una y otra vez que no investigará a los exmandatarios. Y queda
claro quiénes son: Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León,
Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto.
Pero
aclara el presidente que sólo serán investigados si la sociedad, a través de
una consulta, lo pide. Pero dicha consulta, que se comprometió a realizar, no
tiene fecha. Y queda claro que no se realizará, con lo que también quedaría más
que claro, por deducción lógica, que López Obrador pactó con la mafia del poder
para llegar a la presidencia de la República.
Sin
embargo, en estricto sentido el presidente López Obrador no puede impedir que
la FGR actúe contra los exmandatarios, y en particular contra Peña Nieto,
porque dicha institución tiene la particularidad y ventaja de haber sido
declarada autónoma, de tal suerte que no está sujeta a ninguna autorización del
presidente para actuar en el cumplimiento de la legalidad.
Si no es
así, entonces estamos ante un doble discurso del gobierno y, en particular,
del presidente de la República. Y lo peor sería que la FGR fuera autónoma
cuando conviene a los intereses del presidente y cuando no es así se mantiene
sometida al poder central.
Pese a la
posición del Presidente –el mejor abogado de los ex mandatarios –el Fiscal
Gertz Manero dijo que la dependencia a su cargo tiene abiertas unas diez
investigaciones derivadas del caso Lozoya que implican, por igual, a
exfuncionarios y empresarios.
Por su
parte, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto,
expuso que por el caso Lozoya hay catorce personas físicas y morales implicadas
y bajo investigación por las transferencias multimillonarias a varios
funcionarios del gobierno anterior que recibieron de Odebrech así como de la
empresa Altos Hornos de México.
“Hay más
exfuncionarios implicados”, dijo en la Cámara de Diputados, pero no quiso
ahondar en los detalles. Y añadió que hay cuatro denuncias en curso que tienen
que ver con adquisiciones ilícitas durante la gestión de Emilio Lozoya en
Pemex.
Expuso
que la Unidad de Inteligencia Financiera está trabajando conjuntamente con la
FGR. Y dijo: “La instrucción del Ejecutivo federal es actuar no buscando
venganza sino justicia, por lo que yo creo que es importante que en un Estado
de derecho las personas que presuntamente hayan cometido una conducta
delictiva, por muy poderosas que sean, lleguen ante los tribunales y que los
jueces resuelvan lo que tengan que resolver conforme a derecho”.
Y, si así
es, y esas son las instrucciones del Presidente López Obrador, ¿por qué no
enjuiciar a Peña Nieto y al resto de los ex residentes?
Todo indica
que hay evidencias de sobra para llamarlo a cuentas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.