Enrique
Quintana.
Hace algunas
semanas, la jefa del SAT, Raquel Buenrostro, señaló que no era necesaria una
reforma fiscal si con las leyes actuales, había 1.2 billones de pesos en
créditos fiscales en litigio.
Indicó, en
la comunicación institucional que envió la titular del SAT: “pronto los
estaremos visitando sin previo aviso en todas sus oficinas y en todos sus
lugares de trabajo”.
Obviamente,
el SAT no tiene la capacidad para visitar a los cuatro millones de
contribuyentes diferentes a los asalariados que tributan el ISR o incluso a los
dos millones de contribuyentes que reportan pagos de IVA.
Las
baterías del SAT se dirigieron claramente al sector de los grandes
contribuyentes.
El artículo
28 del Reglamento del SAT define a los grandes contribuyentes como todas las
personas morales que tienen ingresos superiores a mil 250 millones de pesos por
año, pero también a todo un conjunto adicional como a todas las empresas
inscritas en la Bolsa o a los bancos y a las empresas productivas del Estado o
todas las personas físicas que tengan partes relacionadas con estos grupos.
La más
reciente estadística señala que hay ocho mil 814 personas morales que son
grandes contribuyentes y 37 mil 725 personas físicas.
Es muy
diferente apuntar las baterías hacia ese grupo que buscar obtener recursos
adicionales entre cuatro millones de contribuyentes.
Ayer, el
subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, señaló que la manera de obtener más
recursos fiscales en el corto plazo no será a través de cambios en las tasas
impositivas, sino a través de una ampliación de la base y de una mayor
eficiencia recaudatoria.
Con esta
definición, si existía alguna duda de que la tarea de recaudar más va a
gravitar sobre el SAT de Raquel Buenrostro, ya no tenga duda.
Las
acciones que se hicieron públicas esta semana indican claramente hacia dónde
van las cosas.
América
Móvil informó que dejó de tributar bajo el régimen opcional de Grupo. Este
régimen se definió tras la eliminación de la consolidación fiscal que trajo
consigo la reforma fiscal que impulsó Luis Videgaray y que entró en vigor en
2014.
Lo que
este régimen permitía es el diferimiento del pago. Es decir, lo que hizo el grupo de
Carlos Slim fue no usar el plazo que tenía y anticipó el pago de 8 mil 289
millones de pesos.
No hubo
información respecto a si el SAT hizo alguna notificación formal que empujara a
tomar esa decisión. Pero, donde sí intervino el recaudador es en los casos de
Walmart, Alsea y Maxcom.
En los dos
primeros casos, la entidad que encabeza Buenrostro señaló omisiones en el
pago de impuestos derivados de la compra que se hizo de los restaurantes de la
principal cadena minorista de México y que llevaron a fincar créditos por 10
mil 559 millones de pesos a Walmart y 3 mil 881 millones de pesos de Alsea.
Ambas empresas señalaron que habrán de defenderse.
En el
caso de Maxcom, consideró que tuvo deducciones injustificadas que habrían
llevado a pagar 631 millones de pesos, asunto que también habrá de litigarse,
según señaló la empresa.
Como ve
usted no hay una causa única por la que el SAT esté demandando estos cobros y
la institución habrá de estar haciendo revisiones permanentes, por lo pronto en
donde perciba que puede haber mejores resultados recaudatorios.
Si usted
es abogado fiscalista y no tiene trabajo en este momento, apúntese en el SAT
pues la recuperación de recursos no necesariamente va a darse en el cobro
directo de impuestos, sino en los tribunales, para lo que esta entidad pública
deberá reforzar su equipo legal en las siguientes semanas y meses.
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