Por Jesús
Esquivel.
El ciudadano mexicano Héctor Alejandro
Cabrera Fuentes admitió ante agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI)
haber sido reclutado por el gobierno de Rusia en el año 2018 para realizar
actividades de espionaje en Estados Unidos.
“En 2018,
durante el Mundial de fútbol celebrado en Rusia, inició el contacto con las
autoridades de ese país”, se lee en la reseña del interrogatorio al que fue
sometido Cabrera Fuentes por agentes del FBI y al que Proceso tuvo acceso.
“Indicó”,
continúa el documento, “que en Moscú fue trasladado a un cuarto de separos en
el aeropuerto, engañado de que su detención respondía a órdenes del gobierno de
México y de la Interpol. Durante el supuesto interrogatorio le mostraron
correos electrónicos de su cuenta personal que se remontaban al año 2014; a fin
de infundirle temor y demostrarle que estaba siendo monitoreado”.
El pasado
martes 18 de febrero el Departamento de Justicia anunció por medio de un
comunicado de prensa que Cabrera Flores había sido detenido en Miami, Florida,
acusado de realizar espionaje a favor del gobierno del presidente ruso,
Vladimir Putin.
Originario
del municipio de El Espinal, Oaxaca, Cabrera Flores es un científico
connotado en México y Europa, fue postulado al Premio Nobel de Medicina 2019
por descubrir un método para prevenir y detectar ataques y otros problemas
cardiacos.
El
gobierno de Donald Trump informó que el mexicano vive en Singapur y que
originalmente fue reclutado por agentes rusos en el año 2019, contrario a lo
que él admitió ante los agentes del FBI.
La reseña
con las declaraciones de Cabrera Flores establece que está casado con una
ciudadana rusa con quien tiene dos hijas, y que vivía en Alemania cuando fue
interceptado por representantes del gobierno de Rusia durante el mundial de
fútbol llevado a cabo en esa nación.
En el verano
del 2018, Cabrera Flores, su esposa y sus dos hijas viajaron a Rusia con la
intención de pasar dos semanas de vacaciones.
“A la
salida del aeropuerto y con el pretexto de que había anomalías en su
documentación, las autoridades de Rusia les informaron que tenían prohibido
abandonar el país. Posteriormente informó que los supuestos agentes rusos le
solicitaron su colaboración -de espionaje- como condición para permitirle el
regreso con su familia a Alemania”, subraya el documento que resume las declaraciones de Cabrera
Flores.
“Aceptó
que recibía instrucciones de su contacto (ruso) durante la celebración de
convenciones científicas de la cuales era partícipe”, matiza la reseña llevada a cabo por
los agentes del FBI.
Las
siguientes son las tareas principales de espionaje que le asignaron los agentes
rusos para llevar a cabo dentro de los Estados Unidos:
– Viajar
a Miami, donde en 2019 rentó un departamento utilizando el nombre de un amigo
quien no tiene conocimiento sobre el trasfondo de dicha transacción
inmobiliaria.
– Como
segunda tarea le solicitaron tomar fotografías de las placas del vehículo de un
individuo específico que le fue solicitado, lo cual ocurrió el fin de semana
del pasado 15 de febrero, lo que fue motivo de su captura en Miami.
En su
comunicado de prensa, el Departamento de Justicia indica que Cabrera Flores
alquiló el inmueble en el condado de Miami-Dade.
El pasado
viernes 21 de febrero, el científico oaxaqueño fue presentado ante la Corte
Federal de Miami, donde le fueron notificados los cargos que se le imputan.
En la audiencia,
que duró escasos 10 minutos, no se informó que ya había admitido sus tareas
de espionaje para Rusia durante el interrogatorio previo con agentes del FBI.
Ante la
Corte federal, el ciudadano mexicano rechazó su derecho de obtener su
libertad bajo fianza, expresando su deseo de ser representado por abogados para
su defensa en el proceso.
“En febrero,
Cabrera Fuentes viajó otra vez a Moscú para reunirse con un funcionario del
gobierno ruso. En dicho encuentro fue instruido con la descripción de un vehículo
de una fuente del gobierno estadunidense y se le pidió localizar el auto”.
“El
funcionario ruso instruyó a Cabrera Fuentes a que en abril o mayo de 2020 se
volviera a encontrar con él, para informarlo sobre el resultado de la búsqueda
del vehículo de la fuente estadunidense”, sostuvo el comunicado del
Departamento de Justicia.
En el
recuento de los hechos, el gobierno federal estadounidense acotó que el
pasado 13 de febrero el supuesto espía mexicano viajó de la Ciudad de México a
Miami, y al día siguiente rentó un automóvil para cumplir con las órdenes de
Moscú.
Al llevar a
cabo la asignación que le administraron, el científico fue reportado por un
guardia de seguridad de una unidad habitacional privada donde presuntamente
vivía la fuente estadounidense y por ende estaba el auto al que debía tomarle
las fotos a la placa.
La versión
del gobierno estadunidense sobre la captura del mexicano sostiene que el
guardia de la unidad habitacional lo reportó porque ingresó en un automóvil
pegado a otro que activó la puerta electrónica para permitirle el acceso.
“Cuando
el guardia de seguridad se acercó al auto que rentó Cabrera Fuentes, la persona
que viajaba con él con quien está casado y reside en México, caminó hacia el
automóvil de la fuente estadounidense y le tomó una fotografía a la placa del
registro vehicular”.
“Al ser
interrogado por el guardia de seguridad sobre la naturaleza de su ingreso a la
unidad, Cabrera Fuentes le proporcionó el nombre de la persona a la que
presuntamente visitaba. El guardia no reconoció el nombre que le dieron y les
pidió que salieran”,
indicó el comunicado del Departamento de Justicia.
El gobierno
estadunidense agregó que, la noche del 16 de febrero, Fuentes y su esposa
llegaron al aeropuerto internacional de Miami para salir de Estados Unidos con
destino a la Ciudad de México.
Dentro del
aeropuerto de Miami personal de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus
siglas en inglés) inspeccionaron el teléfono celular del acompañante de
Cabrera Fuentes y encontraron fotografías de la placa del vehículo de la
supuesta fuente estadounidense.
Las fotos
en el teléfono celular de la persona que acompañaba a Cabrera Fuentes estaban
en un folio designado como fotografías recientemente borradas.
“Al ser
cuestionado sobre la fotografía, Cabrera Fuentes admitió que la tarea de su
acompañante fue tomar la foto de la placa del automóvil. La revisión al
teléfono del acusado reveló mensajes a través de la aplicación de WhatsApp;
entre él y su acompañante con la foto de la placa del carro”, sostiene el Departamento de
Justicia.
El caso
del oaxaqueño acusado de espionaje está en manos de los fiscales federales John
Demers y Ariana Fajardo Orshan, del agente del FBI, George Piro, y de Diane
Sabatino; del CBP.
La próxima
audiencia de presentación de Cabrera Fuentes en la Corte de Miami se llevará a
cabo el próximo 3 de marzo.
En dicha
sesión el acusado deberá declararse culpable o inocente de los delitos que
le achacan, no obstante, a que su admisión de espionaje ante el FBI prevé que
el científico oaxaqueño se declarará responsable.
Según
reportes periodísticos generados en México, Cabrera Fuentes era actualmente
Director General de los laboratorios del Grupo FEMSA.
De ser
declarado culpable de los cargos de espionaje, el oaxaqueño originario del
municipio de El Espinal, podría ser castigado con la pena de muerte o con una
sentencia de cadena perpetua.
El año
pasado al abordar el tema del espionaje contra Estados Unidos, el presidente
Trump expresó su deseo de que las cortes federales sentencien a la pena capital
a los espías extranjeros y nacionales que atenten contra la seguridad nacional
estadunidense.
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