Enrique
Galván Ochoa.
Tiene dos
buenas noticias el Banco de México. Las reservas internacionales siguen
creciendo. Aumentaron la última semana en 394 millones de dólares, totalizan
182 mil 796 millones. La otra buena es que los envíos de dólares de los
paisanos registraron un nivel histórico el año pasado. Alcanzaron la cifra de
36 mil millones de dólares, crecieron 7 por ciento en comparación con 2018.
México ocupa el tercer lugar entre los receptores de remesas (ver cuadro), son
la primera fuente de divisas, muy pero muy delante de Pemex. Hace unos días el
presidente Trump lanzó otra de sus habituales amenazas: dijo: ¿Saben quién
pagará por el muro, ¿verdad? “A través de las remesas, los inmigrantes ilegales
de México van a pagar por el muro. Cien por ciento. Porque cuando digo algo, lo
digo en serio”. No dio más detalles, sin embargo. Anda engallado, ayer fue
absuelto por el Senado de Estados Unidos de los dos cargos que le imputó la
Cámara de Representantes. Fatigosa tarea la que tiene enfrente el canciller
Marcelo Ebrard: habrá que seguir toreándolo el resto del año, mínimo, porque
puede relegirse.
¿Qué nos
ocultan?
¿Qué
comida nos venden que no quieren que sepamos qué contiene? Es inexplicable la
reacción de algunos grupos empresariales en contra de la norma oficial mexicana
051, que modifica el etiquetado de los alimentos procesados. Si juzgamos por
los resultados, algo está funcionando mal, por la cantidad de gente enferma,
obesa y desnutrida. Y luego amenazan: dice Bosco de la Vega, presidente del
Consejo Nacional Agropecuario, que ya están platicando con sus abogados para el
tema de amparo. Y enseguida la demagogia: asegura que el sector agroindustrial
consume 75% de la producción, por lo que la medida afectaría mucho a los
campesinos. La modificación a la NOM 051 fue aprobada recientemente. Ordena que
los alimentos con altos contenidos de grasa, azúcares y sodio tienen que
advertirlo a los consumidores con octágono de color negro y las leyendas
respectivas.
Según los
propios empresarios, sus propuestas no fueron escuchadas. Además, estiman en 6
mil millones de pesos lo que costaría la sustitución del etiquetado. Ese gasto
es deducible de impuestos, no les debería preocupar. El argumento más torpe que
se ha escuchado por ahí es que las etiquetas salen sobrando porque la gente no
las lee. De veras menosprecian a sus clientes.
Los puentes.
Ha sido
una sorpresa la forma como ha reaccionado la gente a la propuesta del
presidente López Obrador de suprimir los puentes y volver a la tradición de
conmemorar las fechas históricas sólo el día del aniversario. Las encuestas que
se están realizando muestran que las opiniones están divididas por mitad y no,
como sería de suponer, se inclinan por los puentes. Una de las razones es que
salen muy caros a los padres de familia. Cuando menos hay que llevar a los
hijos al cine, pero luego hasta tienen que salir de la ciudad. En cambio, como
muchos trabajan, les va mejor que no falten a la escuela.
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