Por Ricardo
Balderas.
Una sociedad sin constituir, un abogado
acusado de corrupción por el caso Lava Jato, y dos alcaldes firmaron un acuerdo
a partir del cual se constituyó Grupo MAS, la compañía que arrebató el agua a
los municipios de Medellín, Veracruz y Boca del Río. Dos meses después, la
Gaceta Legislativa del Congreso de Veracruz reveló el modo en el que operaron
para lograr un negocio de 30 años. Ahora, con nueve mil quejas ante la
Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco)[1] y 16 amparos en contra[2], los
veracruzanos intentan expulsarlos.
Grupo
Metropolitano de Agua y Saneamiento, S.A. de C.V., mejor conocido como
“Grupo MAS”, es un consorcio conformado por las empresas Grupo Ambiental
ProVeracruz, S.A.P.I. de C.V., el Sistema de Agua y Saneamiento Metropolitano
de Veracruz (SAS) y los municipios de Veracruz y Medellín. Por su parte, el
Grupo Ambiental ProVeracruz, S.A.P.I. de C.V es otro consorcio conformado por
las firmas Odebrecht Ambiental, S.A. e InterAgbar de México, S.A. de C.V.
Según la
Gaceta Legislativa número 97 del Estado de Veracruz, las empresas InterAgbar
de México y Odebrecht Ambiental ganaron la Licitación Pública Internacional
(LPI) número LPI-SAS-DAF-001/15 el día 9 de junio de 2015. Y para efecto de
hacer uso de esa licitación, constituyeron, un día después (10 de junio), el
consorcio ProVeracruz, S.A.P.I. de C.V. [3].
Pero las
fechas de la Gaceta Legislativa y el Contrato de Sociedad con el que se
constituye la empresa ganadora de la licitación, no coinciden.
El acta
notarial de la constitución del consorcio Grupo Metropolitano de Agua y
Saneamiento S.A.P.I. de C.V. (Grupo MAS) y del que PODER tiene copia, fue
firmado el 1 de junio de 2015. Lo anómalo en dicho documento es que una de las
empresas firmantes, Grupo Ambiental ProVeracruz, S.A.P.I. de C.V., no existió
sino hasta el 10 de junio de ese mismo año, según el acta constitutiva.
Es decir,
que, sin haber constituido la empresa, el representante de Grupo Ambiental
ProVeracruz, Javier Ramón Chuman Rojas (perseguido por la justicia brasileña en
2017), firmaba documentos legales a nombre de la misma, y los alcaldes de los
municipios que entregaron su agua, no sólo lo sabían, sino que firmaron de
conformidad.
Sin trabajo,
sin pago y sin pensión.
Cuando Aguas de Barcelona (Agbar) y la
Brasileña Odebrecht, ganaron el título de concesión que les otorgaba la
facultad para gestionar el agua de las tres ciudades en el Puerto de Veracruz,
responsabilizaron al Sistema de Agua y Saneamiento (SAS) de los despidos que
ellos generaron en julio de 2018. En tanto, en el Congreso continuaron con sus
negocios autorizando el aumento tarifario. Los veracruzanos, en tan solo dos
años, han sufrido un aumento del 26% en la tarifa regular por consumo.
Lo único
que escucharon los más de mil trabajadores, es que una empresa extranjera había
comprado los derechos de gestión de agua de su municipio y su puesto de trabajo
sería ocupado por alguien ajeno a su sindicato.
El
conflicto se hizo saber rápido y derivó en un levantamiento obrero que, hasta
el día de hoy, mantiene las antiguas instalaciones del sistema de gestión del
agua sin operaciones. Exactamente el 16 de julio de 2018, los trabajadores
despedidos del SAS tomaron el edificio, y según sus propios dichos, no lo
soltarán en tanto las autoridades no resuelvan su situación.
“El
proceso de privatización comenzó en 2015, pero surte efecto en 2018. Desde ese
momento fuimos vilmente despedidos más de mil 500 trabajadores cuando le dan la
concesión de agua a una empresa que es Aguas de Barcelona y Odebrecht, nosotros
siempre nos opusimos”, comenta Angélica Navarrete, lideresa sindical de SAS.
En el
estacionamiento de lo que fue SAS los sindicalistas calientan en un fogón de
madera los alimentos del día y comparten las responsabilidades para poder hacer
guardias de vigilancia, mientras unos cocinan, otros están en la puerta.
Algunos de ellos toman empleos de horarios flexibles para poder compartir con
sus compañeros los recursos necesarios para poder permanecer en huelga. Otros
tantos ya fallecieron y nunca sabrán el veredicto.
La gente
paga doble por todo.
Acorralado
por los costos del servicio de agua en su colonia y preocupado por la
contaminación en el Canal de la Zamorana, Rogelio Bonilla, vecino del
Fraccionamiento El Floro, explica la emergencia que vive todos los días: “Este
era un canal pluvial que a la hora de la privatización le metieron aguas
negras”. La contaminación no es el único problema.
Según las
narraciones de Bonilla, la nueva empresa, Grupo MAS, se encargó de
desmantelar la planta de tratamiento de la región y a los pocos días de haber
logrado la concesión, les aumentaron los costos por el servicio porque tras la
llegada de Agbar, a algunos vecinos les llegó doble recibo o simplemente un
aumento considerable de la noche a la mañana.
Las
declaraciones de Bonilla se alinean a los documentos. En la papelería de
entrega/recepción, de la que PODER tiene copias, donde se especifica toda la
infraestructura entregada por las autoridades el día 11 de septiembre de 2015 y
signado por Ana Berta García, jefa de departamento de lo jurídico y control
patrimonial y Carlos Fabián Zakimi, gerente de administración contractual del
SAS, se registraron irregularidades como donaciones sin justificación o
adquisiciones por el concepto de “Posesión” sin aclarar a lo que se refieren.
En el
documento se explica el tipo de bien, dimensiones y porcentaje de
aprovechamiento. El Pozo 1A ubicado en Norte #3 entre las calles Poniente 3 y
Poniente 5 de la colonia Ruiz Cortínez, posee una superficie de 500 metros
cuadrados y con un porcentaje de aprovechamiento del 100%, el inmueble fue
vendido por 950 mil pesos.
Otros, por
ejemplo, el Pozo 05, ubicado en el paseo del Lago entre las calles Andador y
Centellas y Andador Tormenta con una superficie de 585 metros cuadrados,
aprovechamiento del 100% y un valor de 11 millones 193 mil pesos, únicamente
reportan “Posesión” como medio de adquisición.
Asimismo, el
Pozo Geo Villas en la calle Lirios entre Coatepec y calle 8 en la colonia Geo
Villas del Sol, con una dimensión de 275 metros cuadrados, un valor de 349 mil
pesos y un aprovechamiento también del 100%, estipula como medio de adquisición
la “Donación”.
En
ninguna parte del documento sobre los inmuebles se reportó que hubiera defectos
o daños en los mismos; sin embargo, esto no concuerda con lo que aparece en la Gaceta
Legislativa, donde se explica que el motivo de generar la relación público
privada con Agbar-Odebrecht, era que la empresa paraestatal SAS necesitaba
inversión por crisis de las instalaciones y de la situación financiera [4].
Un negocio
“turbio” en tiempos de Duarte.
“Todo
esto nació en la época de Javier Duarte de Ochoa y obvio hay un cúmulo de
posibilidades de corrupción porque no fue casual”, arremete la diputada federal
Mariana Dunyaska García Rojas, del grupo parlamentario del PAN. Y es que la
asambleísta lleva por lo menos tres años intentando que las autoridades
fiscalicen ese negocio.
Uno de
los grandes rivales para que esto ocurra es el alcalde Ramón Pool Gil, quien se
empeña en deslindar la concesión de aguas a Grupo MAS de Javier Duarte, sin
embargo, existe prueba documental de que el exgobernador priista incluso
inauguraba algunas sus obras.
En julio del
2019, en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, Dunyaska García
presentó un punto de acuerdo para increpar a la Auditoría Superior de la
Federación (ASF) a realizar una investigación sobre la concesión; sin embargo,
el pleno de los diputados rechazó la oportunidad argumentando que: “Grupo MAS
no posee bienes públicos”. Es decir, para la cámara de diputados, el agua y los
inmuebles donados, no son un bien público.
La
diputada explica para este medio de comunicación que existe una laguna legal
que permite que las empresas exploten los recursos naturales y bienes muebles,
sin ser objeto de investigación debido a que la Ley de Fiscalización y
Rendición de Cuentas de la Federación (LFRCF) únicamente contempla como recurso
nacional el dinero público. Es decir, las empresas que hacen negocio con los
bienes naturales, muebles e inmuebles, no pueden ser sujetas a una
investigación de la ASF.
“Consideramos
que hay una gran laguna en lo legal cuando los federalizados son únicamente
considerados cuando son en materia financiera, dejando de lado los intangibles
o naturales, que en este caso son tomadas por empresas transnacionales para
hacer negocio”,
comentó la diputada federal.
En decir,
que, para el Congreso local, el hecho de que el contrato coincida con el
involucramiento de las empresas Odebrecht Ambiental e InterAgbar, junto a la
administración del ahora preso Javier Duarte de Ochoa, acusado de organización
criminal y lavado de dinero, hace necesaria una investigación inmediata del
título de concesión. (Edición Eduard Martín-Borregón)
*Esta
publicación se ha producido en conjunto con Ingenieria Sin Fronteras Cataluña y
con la contribución financiera de la Unión Europea, su contenido es responsabilidad
exclusiva de PODER.
[1] Nueve mil quejas ante PROFECO:
https://www.senado.gob.mx/64/gaceta_comision_permanente/documento/97595
[2] Amparos:
https://www.e-veracruz.mx/nota/2019-08-15/veracruz/cancelarian-concesion-de-grupo-mas-mediante-amparos
[3] Fallo de licitación. Pag 12:
https://www.legisver.gob.mx/gaceta/gacetaLXIII/GACETA97.pdf
[4] “Diagnóstico para la Mejora Financiera y
Operativa del SAS”, pág. 12:
https://www.legisver.gob.mx/gaceta/gacetaLXIII/GACETA97.pdf
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