Enrique
Quintana.
En sólo dos
semanas, el 18 de mayo, en 979 municipios del país, según el decreto que
extendió la Jornada de Sana Distancia hasta el 30 de mayo en el resto del país,
se empezaría a normalizar la vida económica y terminaría el confinamiento que
comenzó el pasado 30 de marzo.
Hasta ahora,
por lo menos en los documentos que se han hecho públicos, no se tiene una lista
detallada de esos municipios. Tampoco se sabe si se ha cumplido con la
condición de aislamiento que se estableció como regla para poder liberar el
confinamiento allí a mediados de este mes.
Desde que se
estableció esta diferencia en el artículo tercero del decreto publicado en el
Diario Oficial el 21 de abril, se generó la duda respecto a si tenemos
suficiente información para dividir a los municipios que tienen contagios de
aquellos que no los tienen.
Seguramente
existen los elementos para distinguir a municipios que tienen habitantes que
han requerido ser hospitalizados y con casos de Covid-19 confirmados. Pero,
como el propio López-Gatell lo ha señalado, existen muchos más casos leves no
identificados. Además, múltiples expertos señalan una gran cantidad adicional
de casos asintomáticos.
En la
conferencia mañanera de este martes, se dijo que se había logrado aplanar la
curva de contagios. Y esto es cierto si vemos las tasas de crecimiento que
tenía el nivel de contagios hace un mes y el que tiene ahora. Ayer, los
contagios crecieron 4.5 por ciento respecto a un día previo. Un mes atrás, el
crecimiento diario fue de 13.3 por ciento. La tasa va a la baja, que no el
número.
Para abatir
el ritmo de contagio se ha requerido el confinamiento.
No
conocemos, sin embargo, cuál podría ser el comportamiento de la curva de
contagios en el momento en el que la gente pueda salir libremente a la calle en
muchos lugares del país a partir del 18 de mayo.
Se espera
que en esta misma semana, estemos en el pico de contagios, es decir, que
tengamos el mayor registro de casos nuevos confirmados cada día.
No sabemos
si en el plazo de una semana o poco más, después de llegar a este pico, habrá
condiciones para que se programe un desconfinamiento en 979 municipios. En
México, una parte de la población se ha resistido al confinamiento, por razones
explicables o no. En el evento de que se elimine, es incierto lo que pueda
ocurrir.
La
experiencia internacional muestra que la única forma de poder realizar una
apertura sin elevar los riesgos de un rebote de los contagios es mediante la
realización de miles de pruebas.
Aceptando
que lo más importante en esta fase de la pandemia es evitar la saturación de la
infraestructura hospitalaria en lugar de registrar el número de casos leves o
estimar los asintomáticos, esta circunstancia cambiaría radicalmente en un
contexto del fin del confinamiento.
No se ve
cómo puede ser posible que el 1 de junio el país pueda salir libremente a la
calle si no existe una idea más precisa del volumen de contagios, del grado de
inmunización, así como de la distribución geográfica detallada de éstos. Y para
ello se necesitan pruebas, pruebas y más pruebas, lo que la autoridad ha
rechazado consistentemente.
Pudiera
parecer prematuro empezar a hablar de las condiciones para que se reabra la
economía en México.
Pero si no
empezamos a discutirlo ahora y a definir con precisión los criterios que van a
usarse para tomar la decisión de hacerlo, podemos incurrir en acciones que
tengan consecuencias trágicas para el país, como el disparo de los fallecidos o
la necesidad de un nuevo confinamiento.
¿Prevalecerá
el dogma o los científicos que se convirtieron en políticos apelarán a lo que
les dice la razón?
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