Gustavo De
la Rosa
Nuestro
país ha sido víctima de diversas epidemias, enfermedades que se propagan con
gran virulencia y afectan a grandes sectores de la sociedad, y las adicciones
se han convertido en una de estas plagas; son una verdadera peste que azota el
país, particularmente a Ciudad Juárez, donde, en el último año, más de 150 mil
personas mayores de 12 años han probado las drogas.
Desde la
época de la Conquista, cuando los aztecas todavía luchaban por defender su
ciudad, contagios de viruela y sífilis destruyeron las vidas y fortalezas de
los defensores de la gran Tenochtitlán, llevándolos finalmente a entregar la
ciudad. Entre las armas de fuego, las traiciones internas y las enfermedades
fue derrotado el gran Imperio Azteca.
Hoy en
México miles de jóvenes cancelan todo proyecto de vida, desarrollo personal y
abandonan la escuela, víctimas de las adicciones. Quién cae víctima de las
drogas es como quien caía víctima de la viruela, el cólera o la peste bubónica;
vemos como poco a poco se va agotando, como, aquel que era joven, fuerte y
feliz, se va enajenado, buscando un fantasma, una nube, algo inexplicable;
vemos como se va acabando físicamente y socialmente.
En Juárez,
en los últimos tres años, la demanda de drogas se ha incrementado notablemente;
la mayoría de los adictos comentan que es más fácil conseguir drogas en la
actualidad, pero también son conscientes que es más peligroso: hace poco un reportero
de un medio internacional entrevistaba a un vendedor de drogas, cuando sus
adversarios llegaron a ejecutarlo, hiriendo al periodista durante la agresión.
Las
adicciones afectan a todos, desde niños menores de 12 años hasta a los más
fuertes, y más de 20 mil usuarios necesitan consumirlas permanentemente,
usuarios que aparte de padecer de esta enfermedad, son criminalizados; en los
últimos años se acumularon 10 mil carpetas de investigación en contra de
personas que tenían en su poder pequeñas cantidades de drogas prohibidas,
apenas lo suficiente para procesarlos como vendedores.
Hemos visto
como, igual que las pestes europeas y americanas produjeron la muerte de
cientos, aquí miles han muerto, vinculados a la venta y distribución de drogas;
más de 2 mil personas, una tasa de mortalidad mucho mayor que la causada por la
gripe porcina.
Así como en
cualquier epidemia es indispensable diseñar una estrategia que coordine los
esfuerzos de todas las instituciones y asociaciones responsables, y no es mucho
lo que difieren los protocolos de atención de las adicciones que los protocolos
epidemiológicos; requieren un abordaje preventivo y una infraestructura de
tratamiento en tres pisos: consulta externa, tratamiento ambulatorio, e
internamiento y rehabilitación; pero, dado el número de procesados penalmente
por narcomenudeo, el 60 % de los juicios son de esta naturaleza, hay un nuevo
nivel de atención requerido: la justicia terapéutica, porque no pueden ser
considerados sólo delincuentes, y la cárcel no resuelve el problema.
Un grupo
importante de juarenses, con nombramiento de servidores públicos o sin él,
venimos trabajando desde hace dos años para reducir la demanda de drogas
adictivas, y hoy estamos participando, con toda la energía, en la Estrategia
Nacional de Prevención de Adicciones (ENPA), y al mismo tiempo estamos
desarrollando, en concordancia con el Supremo Tribunal de Justicia del Estado,
un modelo de aplicación de la justicia con una idea de solución de problemas,
que no sólo castigue a los que, en ciertas circunstancias, violen la ley.
Para
nosotros es fundamental que buena parte del enfoque de la ENPA se dirija a
ofrecer atención y tratamiento a los adictos que ya son parte de esta epidemia;
pero sólo con entusiasmo no se enfrentan las epidemias, se necesitan médicos y
clínicas, centros de atención y de internamiento, y las capacidades actuales
del sector salud son mínimas; pueden recibir unos 100 adictos por mes, ofrecer
tratamiento ambulatorio durante tres meses, sólo hay 15 camas disponibles en el
centro de integración juvenil y apenas 300 adictos a la heroína reciben
metadona. Al menos unos 15 mil usuarios demandan atención médica.
Para
empezar a trabajar con cierto grado de eficacia, se necesita aprovechar la
infraestructura de los cerca de 25 centros de rehabilitación particulares o
cristianos que hay por la ciudad, sin embargo, hemos descubierto que dichos
centros trabajan en condiciones depauperadas muy difíciles y con métodos
terapéuticos obsoletos y de poco éxito para evitar la reincidencia de los
enfermos que atienden.
Por eso, ya
hemos iniciado esfuerzos para mejorar los servicios que pueden brindar estos
centros de atención terapéutica de impulso privado; hemos decidido apoyarlos
con recursos humanos y materiales, hasta apoyo alimenticio, para ir mejorando
la calidad de los servicios que brindan.
Mientras
arrancamos con la ENPA, vimos la importancia de acelerar este proceso de apoyo
a los centro de atención terapéutica y empezamos a reunirnos con ellos,
visitando sus espacios y procurando brindarles apoyo, en las áreas
administrativas y sicológicas, para incidir desde ahí, mediante la práctica, en
la transformación de dichos centros y convertirlos en verdaderas unidades de
tratamiento a las adicciones en el modo de internamiento.
Así, desde
el 7 de diciembre, empezamos a trabajar formalmente la Estrategia Nacional de
Prevención de Adicciones en esta frontera buscando modernizar los centros de
atención privada y que así cumplan con la normatividad establecida para su
funcionamiento.
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