Adela
Navarro Bello.
Desde su
creación en 2001 y trascendiendo a su fusión con la Policía Federal Preventiva
para crear la Policía Federal, la Agencia Federal de Investigación que
tituló por primera vez Genaro García Luna, se significó por ser una corporación
plagada de corrupción. Los “afiosos” era el mote con el cual se solía
identificar a los elementos de ese cuerpo policiaco comandados por el hoy
detenido ex Secretario de Seguridad Pública Federal.
Ciertamente,
mayormente representaban los intereses del cártel de Sinaloa, pero no tenían
escrúpulos para servir a otros cárteles en regiones del país donde la
organización criminal de Joaquín Guzmán Loera “El Chapo” e Ismael Zambada
García “El Mayo”.
En Baja
California fueron clave en la guerra que por más de 20 años sostuvieron las
huestes del cártel Arellano Félix contra las del cártel de Sinaloa. “Los
afiosos” estaban con los de Sinaloa, y aquellos que destacaban en Tijuana se
convertían en una tropa de ladrones con charola para extorsionar, robar,
secuestrar, traficar con drogas e incluso asesinar.
Muchos
son los casos documentados en varios estados de la República sobre los excesos
en la Agencia Federal de Investigación, en esta parte del norte del País, Baja
California, víctimas, testigos e incluso criminales infiltrados en otras
corporaciones policíacas, denunciaron de forma anónima los abusos y actos de
corrupción de la AFI que comandaba Genaro García Luna.
Sin embargo,
los gobiernos panistas siempre confiaron en él. Si Vicente Fox Quesada lo
hizo titular de la AFI durante la mayor parte de su sexenio, Felipe Calderón
Hinojosa le dio la Secretaría de Seguridad Pública Federal los seis años de su
administración. Los señalamientos de corrupción nunca cejaron, ciertamente se
incrementaron a la salida de los gobiernos del PAN de Los Pinos.
Durante
el sexenio de Calderón, en medio de la guerra contra las drogas, era evidente y
denunciado en este país y en otros, que el cártel del sexenio era el de Sinaloa,
como con Enrique Peña Nieto fue el cártel Jalisco Nueva Generación.
En todo
momento, Genaro García Luna contó con el apoyo de las autoridades de los
Estados Unidos en dos administraciones, la de George W. Bush y la de Barack
Obama. La primera fue la promotora, en 2008 ya con García Luna como Secretario
de Seguridad Federal, de la Iniciativa Mérida, un ambicioso proyecto para el
combate al crimen organizado con una política binacional, centrado en dotar al
Gobierno Mexicano de recursos económicos por mil 600 millones de dólares,
incluidas entregas en especie y capacitaciones, todo lo cual fue administrado
mayormente por el hoy preso ex funcionario.
No es la
primera ocasión que un alto mando de la seguridad en México termina en prisión,
pero sí la primera que el detenido goza de un periodo largo de impunidad. En
1996 el Presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, también en respuesta a
políticas de combate a las drogas del gobierno de los Estados Unidos, creó el
Instituto Nacional para el Combate a las Drogas, y nombró titular al general
Jesús Gutiérrez Rebollo, un años después, en 1997 General fue aprehendido. Con
investigaciones del gobierno de los Estados Unidos lograron fincarle cargos por
soborno, facilitar el tráfico de cocaína y obstrucción de la justicia, cuando
fue descubierto que aceptó sobornos del cabecilla del cártel de Juárez, Amado
Carrillo Fuentes “El Señor de los Cielos”, a cambio de obstruir la justicia,
entregarle información privilegiada de investigaciones oficiales y facilitarle
el tráfico de cocaína en México y hacia los Estados Unidos.
Básicamente
esos son los mismos cargos que hoy pesan sobre Genaro García Luna, y esta vez
también, basados en investigaciones realizadas en los Estados Unidos. La diferencia es que en 1997, el
Presidente Ernesto Zedillo fue notificado y actuó en consecuencia, primero
cesando al General Gutiérrez Rebollo para después aprehenderlo, y con García
Luna debieron transcurrir 18 años para que la justicia llegara, a pesar de los
señalamientos de autoridades, de las denuncias públicas, y los múltiples
reportes periodísticos que se hicieron sobre la corrupción que rodeó al ex
secretario de seguridad desde inicios del milenio.
En el
expediente judicial que se desarrolla en la Corte Federal de Brooklyn –la misma
donde se enjuició y sentenció a “El Chapo” Guzmán- refiere investigaciones
de actividades criminales por parte de García Luna desde el año 2001. Relatan
textualmente:
“De
acuerdo a la averiguación y otras presentaciones judiciales por parte del
gobierno, de 2001 al 2012, mientras ocupaba posiciones de alto grado en el
gobierno de México, García Luna recibió millones de dólares en sobornos por
parte del cártel de Sinaloa, a cambio de proveerles protección para sus
actividades de tráfico de drogas. De 2001 a 2005 García Luna tituló la Agencia
Federal de Investigación en México y de 2006 a 2012, sirvió como Secretario de
Seguridad Pública Federal, controlando la Policía Federal mexicana. A cambio de
los pagos de sobornos, el cártel de Sinaloa obtuvo seguridad para la
transportación de sus cargamentos de drogas, información oficial acerca de las
investigaciones contra el cartel, e información sobre los cárteles rivales, de
este modo facilitándoles la importación de toneladas de cocaína y otras drogas
a los Estados Unidos. En dos ocasiones, el cártel personalmente envió los
sobornos a García Luna en maletas conteniendo entre tres y cinco millones de
dólares. De acuerdo a reportes financieros obtenidos por el gobierno, para el
tiempo en que García Luna asentó su residencia en los Estados Unidos en 2012,
él había amasado una fortuna personal de millones de dólares”.
Genaro
García Luna fue sujeto de investigación por autoridades extranjeras, y por
periodistas de investigación tanto de México como de los Estados Unidos, desde
que encabezó la AFI, no lo fue así para el gobierno mexicano.
Todavía
en noviembre de 2018 cuando Reynaldo Zambada García “El Rey”, hermano de “El
Mayo Zambada” y en su momento el cabecilla del tráfico de drogas del cártel de
Sinaloa en la Ciudad de México, lo señaló directamente en el juicio contra
Guzmán Loera en la misma corte de Brooklyn, de haber recibido sobornos por 3 y
5 millones de dólares, las autoridades mexicanas lo protegieron. Ni la entonces
Procuraduría General de la República inició investigación, ni el gobierno
federal se posicionó al respecto. Ahora que en la Corte del Distrito Este de
Nueva York, han armado un expediente que permitió la captura el 10 de diciembre
de 19 de García Luna en Texas, entonces la Fiscalía General de la República
emite un comunicado informando que integra una carpeta de investigación para en
su momento, solicitar una orden de aprehensión contra el ex Secretario de
Seguridad y la respectiva extradición a este país. De risa.
Por los
tres casos que enfrenta por conspiración para traficar cocaína a los Estados
Unidos, y el de declaraciones falsas (mintió/ocultó su relación con el cártel
cuando en 2018 pretendió naturalizarse en los Estados Unidos), el ex
funcionario de los gobiernos de Fox y Calderón, podría obtener entre 10 años y
cadena perpetua de prisión, en México eso suena lejano, especialmente cuando
tardaron 18 años en investigarlo.
Así la
impunidad en un país en el cual los corruptos gozan de libertad, no tienen
órdenes de aprehensión, y los criminales cabecillas de los cárteles de las
drogas delinquen en libertad, con esa saciedad que les provoca un contexto de
corrupción e incapacidad institucional. Quien sabe, igual en 18 años, Enrique
Peña Nieto termina investigado, o Ismael Zambada García, el narcotraficante más
impune de todos… de Nemesio Oseguera Cervantes ni hablamos, el sexenio pasado
fue el suyo, y su cártel Jalisco Nueva Generación se mantiene en la presente
administración.
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