Por José
Raúl Linares.
Margarita
Ríos-Farjat, quien fue elegida por el senado de la república como nueva
ministra para sustituir a Eduardo Medina Mora, aceptó que su paso por el actual
gobierno federal la vincula con la administración de Andrés Manuel López
Obrador, pero ello no implica que se reste autonomía a la Suprema Corte de
Justicia de la Nación (SCJN).
Al salir del
salón de sesiones donde fue elegida por 94 votos a su favor, que sumaron los
senadores de Morena, PAN, PRI, PT, Verde Ecologista y Movimiento Ciudadano,
la exjefa del SAT vinculada con Alfonso Romo, jefe de la oficina de
presidencia, señaló como una “falta de respeto al senado” que le hicieran dicha
pregunta, pero también una “preocupación legítima”.
“Yo
trabajo en el gobierno federal, trabajaba en el gobierno federal, era jefa del
SAT, ya presentamos la renuncia, estaba con licencia. Eso es un vínculo en el
sentido de que yo he sido parte de las autoridades fiscales mexicanas. Pero
fuera de eso yo no veo que haya un problema con la autonomía”, señaló.
Antes de
resultar electa por mayoría calificada en la primera vuelta –de hecho, lo
superó por 12 votos de 82 que necesitaba reunir–, el senador Damián Zepeda
Vidales cuestionó su perfil y el de Diana Álvarez Maury, quien se desempeña
como subsecretaria de Gobernación, también en la actual administración federal.
En su
intervención citó el Artículo 95 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, que limita la elegibilidad de los ministros a no haber sido
secretario de Estado, fiscal general de la República, senador, diputado
federal, ni titular del Poder Ejecutivo de alguna entidad federativa, durante
el año previo al día de su nombramiento.
No obstante,
dicho artículo no prohíbe a subsecretarios de Estado. “No estamos obligados
a elegir a una persona, sino a elegir a la persona correcta”, dijo en
referencia al presunto “conflicto de interés” en Ríos-Farjat y Álvarez Maury.
“No es ilegal: no es ético, moral ni correcto”, abundó.
Al salir de
la sesión del pleno del senado, Ríos-Farjat abundó que su experiencia como
jurista no se remonta al puesto público que le encomendó la administración de
López Obrador, sino a su “hoja de vida” que se remonta años antes.
“No nace
a partir de que estamos en el Servicio de Administración Tributaria, sino viene
desde atrás, desde muchos años, como profesionista independiente, como abogada,
como funcionaria. Hace muchos años trabajé en el Poder Judicial de la
Federación. Yo creo que en ese sentido mi compromiso ético es porque quede
claro: he trabajado en el gobierno, con mucho orgullo, y en el que siempre me
he acompañado de funcionarios muy profesionales y dedicados”, finalizó.
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