Julio Astillero.
A dos
semanas de la doble fecha en que se espera una manifestación de mujeres como
probablemente nunca se hubiera dado en el país, se ha acidificado el debate
público entre las dos corrientes que luchan, en condiciones asimétricas, por
influir en la opinión pública y en la definición de políticas públicas respecto
de problemas en general de la parte femenina de la sociedad y, en particular,
de los muy graves relacionados con feminicidios y otras formas de agresión de
género.
Ha sido
notable y aferrada la manera en que cúpulas y personajes opositores a la actual
administración federal han aprovechado abiertamente el viaje para tratar de
convertir en actos antiobradoristas los programados para el 8 de marzo, Día
Internacional de la Mujer, pero sobre todo los del 9, cuando se ha convocado a
una suerte de paro nacional desde el flanco femenino, con la etiqueta de
Internet #UnDíaSinNosotras. El Partido Acción Nacional está volcado
abiertamente en la convocatoria y la promoción de la protesta del 9, y sectores
relacionados con el partido Calderón-Zavala, llamado México Libre, están
también dedicados a potenciar la fecha, con una clara argumentación de crítica
y descalificación al presidente López Obrador y sus políticas.
Resulta
contradictorio el activismo de los segmentos derechistas, o conservadores, como
gusta llamarlos el Presidente de la República, pues ni el pensamiento ni las
propuestas del feminismo son bien acogidas por esos partidos, personajes y
ciudadanos contrarios a la izquierda. Por el contrario, cuando han estado en
los gobiernos federal, estatales y municipales, y en sus votaciones en
congresos federal y estatales, los panistas (en su momento, el
calderonismo-zavalista) y la derecha en general han actuado crudamente en
contra de las propuestas de grupos feministas a los que ahora, ideológicamente
travestidos, hacen como que apoyan y empujan, teniendo en realidad en la mira
al gobierno obradorista.
Ese
activismo tramposo está desvirtuando un proyecto de lucha que engloba a un
amplio segmento de mujeres que de manera genuina y justificada desean expresar
su protesta por la ineficacia de las autoridades de todo nivel en cuanto a la
atención de feminicidios y otras agresiones. Si de verdad desearan ayudar a que
el 8 y el 9 de marzo hubiera una nítida expresión de inconformidad femenina, los
partidos (sus declarantes, sus menguadas figuras, sus intelectuales y
comentaristas con sello a la derecha) deberían abstenerse de incursionar en un
terreno al que legalmente pueden acceder pero moral y cívicamente deberían
ceder a una auténtica expresión ciudadana que así tendría más peso y
trascendencia.
La
periodista Nancy Flores ha publicado en la edición de esta semana de la revista
Contralínea un reporte, a partir de 780 fojas entregadas por la Presidencia de
la República, de contratos, escrituras públicas, RFC y tarifarios de 43
empresas de columnistas y medios que tuvieron relación comercial con el
gobierno de Enrique Peña Nieto.
En ese
trabajo de Flores se menciona, por ejemplo, que “en el archivo hay documentos
de cuatro compañías (Ankla Comunicación, Plataforma Digital Joaquín López
Dóriga, Astron Publicidad y Premium Digital Group) relacionadas con el
periodista Joaquín López Dóriga, que en el sexenio de EPN obtuvieron contratos
por un total de 290 millones 352 mil 869 pesos, según la respuesta oficial de
la Presidencia.
Ankla
Comunicación SA de CV ofrecía comentarios o cápsulas de Joaquín López Dóriga
dentro de los programas radiofónicos noticiosos matutinos de Óscar Mario
Beteta, Ciro Gómez Leyva y su propio noticiario (en Grupo Fórmula, que se
transmite de lunes a viernes de las 13:30 a las 15:30 horas en la estación
103.3 de FM). El reportaje puede leerse en https://bit.ly/3a4Bk1X.
Y, mientras
AMLO asistía ayer, como invitado de honor, a un congreso cetemista, con el
senador priísta y dirigente sindical Carlos Aceves del Olmo anunciando que ha
superado una enfermedad y ya regresa más cabrón,
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