Resulta
oportuno y crucial el apoyo dado hace tres días por el Fondo de las Naciones
Unidas para la Infancia (UNICEF) al etiquetado frontal para alimentos ultra
procesados y bebidas azucaradas en México. Ocurre justo cuando se da la
acometida final, feroz, del sector industrial contra la nueva norma aprobada,
en tanto ocurre su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
Los empresarios
del ramo, que cuentan con un muy importante aliado en Palacio Nacional (el jefe
de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo Garza), esgrimen argumentos que
pretenden atemorizar sobre los efectos económicos negativos de la medida, que
consideran confusa e inútil para el combate a la obesidad y al sobrepeso,
padecimientos que alcanzan niveles de epidemia en nuestro país.
“Es un
retroceso”, advierten.
El ataque
empresarial a la Norma Oficial Mexicana 051
(NOM 051) es encabezado por Jaime Zabludovsky, el presidente ejecutivo
del Consejo Mexicano de la Industria de
Productos de Consumo (ConMéxico). Asegura que el etiquetado aprobado impactará
al mercado interno y a la mayoría de los productos que se ofrecen en las
tiendas de Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), del gobierno federal.
El dirigente
esgrime que el etiquetado aprobado, que mediante octágonos negros destacadas en
los envases de los productos previene al consumidor sobre altos contenidos de
azúcar, grasas saturadas, calorías y sodio, no describe al producto tal y como
es, pues no incluye cantidades específicas. Dice que los alimentos tendrán los
mismos sellos negros, independientemente de su tamaño, y peor aún, no
permitirán comparar entre productos similares.
El
presidente de ConMéxico señala también que “seguramente hay quienes piensan que
el rechazo de la reforma es una terquedad del sector privado mexicano, que no
quiere un etiquetado diferente”.
La verdad es
que no es así. Lo que muchos pensamos es que su oposición es de clara e irresponsable
defensa a sus intereses económicos, evidenciados en los inmensos montos de las
utilidades que las empresas del sector obtienen. Ahí están como ejemplo los
fabricantes de refrescos embotellados, frituras, galletas, golosinas y
pastelillos empaquetados, por mencionar sólo algunos.
Por eso, no
por capricho, las presiones que ejercen en estos días cruciales sobre el
gobierno mexicano, mientras el Presidente guarda silencio y dilata
preocupantemente la publicación de la Norma 051 en el Diario Oficial, lo que la
haría entrar en vigor de manera inmediata. La batalla definitiva se da al
interior de Palacio Nacional.
Conviene en
este momento valorar y atender las opiniones de la UNICEF, que califica al
etiquetado frontal mexicano como “uno de los mejores del mundo” y afirma que
podría ser utilizado como referencia para otros países. El organismo va mucho
más allá de un simple aval a la nueva norma. Destaca la claridad, sencillez e
información que el nuevo etiquetado ofrecerá a los consumidores mexicanos y
asegura que contempla las mejores experiencias internacionales, así como la
evidencia científica más actualizada y relevante.
Para la
UNICEF, el nuevo etiquetado debe contar con el apoyo de la población, a fin de
acelerar el proceso de adaptación de los consumidores y de la industria.
Destaca, textual, que “la probación de la modificación a la NOM 051 es un paso
fundamental en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad en México”.
Y califica
el proceso de su aprobación como “transparente y participativo”, ya que contó
con la opinión de expertos e investigadores de salud pública, representantes de
la sociedad civil, de la propia industria de alimentos y bebidas, y de
organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud y la
propia UNICEF. “Demostró un firme compromiso por la salud y el bienestar de
todos los mexicanos, especialmente los niños, niñas y adolescentes”, pone el
comunicado.
Ese
compromiso, además de apoyar el derecho de la infancia y adolescencia a la
salud, alimentación e información, permitirá su pleno desarrollo y su
contribución futura al país, concluye el organismo de Naciones Unidas. Y
subraya: “Mantengamos ese ejemplo de liderazgo ante el mundo”.
Poner oídos
sordos a estas opiniones, que se suman a las incontables evidencias sobre el
efecto de la mala alimentación en los problemas de obesidad de la población
mexicana, resultaría más que sospechoso. Urge tener la certeza de saber del
lado de quién está el Presidente de la República en este tema
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