Por Carolina
Gómez Mena.
El
acaparamiento de maíz presiona el alza el precio de la tortilla, alertó la
Alianza Campesina del Noroeste (Alcano). De acuerdo a la agrupación la tortilla
está experimentando un incremento de entre 10 y 15 por ciento, por lo que en
algunas tortillerías el kilo se vende hasta en 16 pesos, señaló el secretario
general de la Alcano, Raúl Pérez Bedolla.
Sostuvo
que se ha desarrollado un “mercado negro, acaparamiento, ocultamiento y venta
de maíz por arriba del precio de garantía lo que propicia un alza hormiga del
precio en el kilogramo de la tortilla de entre 10 y 15 por ciento”.
Derivado de
ello, en tortillerías de la Ciudad de México el precio del kilogramo que se
ofrece a los consumidores es desde 14 hasta 16 pesos, mientras que en la
frontera norte del país se ubica hasta en 18 pesos el kilo de este alimento
básico.
Obviamente
en centros comerciales se puede adquirir tortilla a menor precio, sin embargo, el producto es
elaborado con maíz amarillo que es el utilizado para alimento de ganado.
“El
acaparamiento de maíz y alza en el precio del alimento (tortilla) solo favorece
un mercado negro del maíz y, por otro lado, ya prevé el gobierno federal
compras en el exterior de este grano desde Sudamérica y Estados Unidos”.
Igualmente, denunció
que existen indicios de que los acaparadores esconden el maíz para venderlo a
países sudamericanos como Venezuela, Bolivia y otras naciones de Centroamérica
que requieren este grano.
Pérez
Bedolla, aseguró que la presión en el valor de la canasta básica seguirá al
alza tal como sucede con la tortilla, así como la especulación, ocultamiento y
acaparamiento de maíz que ocurre en Sinaloa, por lo que en febrero se prevé
escasez de maíz correspondiente a la cosecha 2019.
Mencionó
que de acuerdo a estimaciones del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas la
producción de maíz en 2020 se prevé que registre una disminución del cinco por
ciento respecto el año pasado y la producción que llegue a 26.4 millones de
toneladas como consecuencia de una menor superficie sembrada principalmente en
Sinaloa por escasez de agua.
Además
para 2020, resultado de mayor demanda por parte del sector avícola y por menor
producción nacional, se proyecta que las importaciones lleguen a casi 18
millones de toneladas de maíz.
Igualmente, para
este año en cuanto a trigo se proyecta un descenso en la producción de nueve por
ciento por contracción en superficie y menores rendimientos en Sonora por
problemas de suministro de agua. Para 2020 las importaciones se proyectan en
5.4 millones de toneladas ante la disminución de la oferta nacional.
Recordó
que “el cierre de 2019 fue grave, con resultados negativos y con un T-MEC
firmado por el gobierno de México sin impacto positivo en el campo pues se
eliminaron los apoyos al productor y éste se quedó solo para mantener el abasto
de alimentos y enfrentar la competencia desleal que representan los
agricultores estadounidenses”.
Esta
situación genera malas noticias e incertidumbre entre los productores pues
estos no van a invertir en un trabajo que durará seis meses por nulas
utilidades y más cuando ni siquiera existen seguros catastróficos debido a que
“el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador le dio la espalda al
campo”.
Entonces lo
qué hay es un campo “sin margen de ganancia y con tierra rentada”. Sin embargo,
ante este panorama los agricultores que rentaron ya regresaron a sus
propietarios las parcelas pues no quieren arriesgar en siembras que no les
dejarán utilidades.
“Con este
panorama, 2020 será un año de baja producción de granos básicos, así como una
severa reducción de hectáreas sembradas de maíz, fríjol y soya y arroz.
Así que no
debe sorprender el incremento hormiga de un 10 a un 15 por ciento en el precio
del kilogramo de tortilla ya que estos aumentos llegaron para quedarse y más
con escasez de granos”.
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