Enrique
Galván Ochoa.
Carlos
Slim cumple mañana 28 de enero 80 años. Aunque tiene el cargo de presidente
honorario de sus empresas, en la práctica sigue actuando como presidente
ejecutivo. Su dilatada existencia lo ha llevado a lidiar con los presidentes de
los tres partidos que han ocupado el poder: PRI, PAN y ahora Morena. Con este
gobierno las cosas empezaron inciertas: primero, fue cancelado el aeropuerto de
Texcoco en el que tenía intereses importantes, luego no fue invitado por López
Obrador a formar parte del comité empresarial asesor de la Presidencia. En cambio,
sí fueron convidados Ricardo Salinas Pliego, Bernardo Gómez, Olegario Vázquez
Aldir, Carlos Hank González, Daniel Chávez, Miguel Rincón, Sergio Gutiérrez
Muguerza y Miguel Alemán Magnani. Fue notorio el desaire. Entraron en acción
algunas personas, entre ellas Alfonso Romo, para limar asperezas. Después de
ese mal comienzo, Slim se ha vuelto un invitado frecuente a Palacio Nacional,
tanto a las ceremonias oficiales como a las reuniones de lo que desembocó en el
Plan Nacional de Infraestructura 2020. Se impuso la regla del juego de la
conveniencia. Tanto a López Obrador como a Slim les favorece trabajar de común
acuerdo. En agosto del año pasado, cuando la chayocracia daba alaridos por la
falta de crecimiento de la economía, Slim se presentó en la mañanera junto a
López Obrador y dijo: El crecimiento puede ser cero o 0.2 o 0.8, no es
importante, lo importante es que está así porque no ha habido esa gran
inversión que se está planteando (...) yo estoy convencido que vamos a crecer
bien y pronto, no este año. Este año no sé si crezcamos o no, creo que es
intrascendente, lo relevante es que hay un potencial y grandes posibilidades.
Una empresa subsidiaria de Grupo Carso, cuyo nombre es Operadora Cicsa, en
alianza con la compañía Permaducto, recibió desde el año pasado un contrato de
Pemex con valor conjunto de 2 mil 418 millones de pesos (191.7 millones de
dólares).
La compra de
Telmex.
El nombre
de Carlos Slim era relativamente poco conocido hasta 1990. Salinas de Gortari
emprendió una agresiva política de privatización de empresas públicas.
Sorprendió que Slim se quedara con Telmex y con la Telefónica Fronteriza de
Baja California. Invirtió un pequeño capital propio, pero se alió con dos
gigantes: France Telecom, de Francia, y SBC Telecom, de Estados Unidos. En realidad,
lo que le vendió Salinas de Gortari fue un monopolio generador de dinero. Hace
muchos años publiqué en este espacio que su fortuna ya sobrepasaba a la de la
reina Isabel. Se convirtió en una referencia de Forbes, la revista lo encumbró
como el hombre más rico del mundo en 2010, 2011 y 2012. Sin embargo, fue
desplazado pronto. Hoy Slim es el quinto hombre más rico del mundo, el más rico
de América Latina y de México. Según Forbes, su patrimonio actual ronda en 64
mil millones de dólares. Como otros millonarios que sienten la fascinación de
ligar sus nombres a los medios de comunicación, es accionista del New York
Times.
No hay
felicidad completa.
De los
innumerables artículos que se han escrito sobre Slim tomo estos datos: se
graduó en ingeniería civil por la UNAM en 1961 y fundó su primera empresa,
Inversora Bursátil, en 1965. Contrajo matrimonio con Soumaya Domit Gemayel en
1966, con quien tendría seis hijos: Carlos, Marco Antonio, Patricio, Soumaya,
Vanessa y Johanna. El nombre Carso procede de las primeras letras de los
nombres de Carlos y Soumaya. No hay felicidad completa: enviudó en 1999, no
volvió a contraer matrimonio. Se conoce poco de su vida privada posterior. Tuvo
un problema cardiaco muy serio hace dos décadas, dejó de fumar puros. Uno de
sus hijos, Patricio, enfermó de un riñón, y Carlos, su hijo mayor, le hizo una
donación. Por si lo han olvidado, Slim cumplirá mañana 28 de enero 80 años y
aunque es difícil pensar en un regalo para quien tiene dinero para comprar todo
–excepto la inmortalidad–, un email no le caerá mal. Tiene cuenta en Twitter.
Twiteratti
El
desabasto de medicamentos es la respuesta de una mafia que no quiere perder un
negocio de miles de millones de pesos. Laboratorios, distribuidores y
directores de hospitales están coludidos. Mientras el gobierno trabaja para
resolver el problema, la oposición lucra y golpea.
Twitter:
@galvanochoa
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