Ángeles Cruz
Martínez.
Los
servicios médicos públicos en México serán gratuitos de manera progresiva. Así
dice la reforma a la Ley General de Salud, por lo que no hay engaño.
Conforme
las entidades federativas suscriban los acuerdos de coordinación con el
Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), contarán con los recursos
económicos y materiales necesarios para garantizar la atención a las personas
en el primer y segundo niveles de atención, afirmó Juan Antonio Ferrer Aguilar,
director del nuevo organismo.
Hasta hoy, 22
secretarios de Salud, incluidos algunos de gobiernos panistas, están de acuerdo
con el cambio, que es en beneficio de las personas, sobre todo las que se
encuentran en las zonas más marginadas y alejadas del país.
En
entrevista en su oficina, que ahora comparte con otras nueve personas porque
era demasiado el espacio para una sola, el funcionario dijo que el caos de
los primeros días de operación del Insabi es por las resistencias de quienes
piensan que está bien la deuda de más de 54 mil millones de pesos que tienen
las secretarías de Salud estatales.
“No dicen
que el Seguro Popular operaba con déficit de recursos –cada año le faltaban más
de 3 mil millones de pesos– ni que la mayor parte del dinero se destina al pago
de servicios subrogados, mientras los centros de salud carecen de capacidad
resolutiva.”
Respecto de
los costos que los pacientes seguirán pagando en los institutos nacionales de
salud y hospitales de alta especialidad por la atención de padecimientos
complejos, puntualizó que hay 66 intervenciones quirúrgicas gratuitas –antes
cubiertas por el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos– que se
mantienen, y una lista de 30 padecimientos adicionales que se sumarán a la
gratuidad una vez que se actualicen los protocolos de atención clínica y el
Consejo de Salubridad General los autorice.
–¿Qué falló?
¿Qué faltó explicar y por qué hay quejas por cobros de servicios?
–Un
cambio siempre enfrenta resistencias. La reforma legal va dirigida a la gente y
no a la cuestión financiera, como era el enfoque del Seguro Popular. Había una
tendencia a la privatización.
Ahora, es
diferente: se refuerza la participación de las secretarías estatales de salud;
van a tener los recursos para ser resolutivos. Que nos pidan lo que necesitan
para funcionar: equipos, personal médico y de enfermería. Sólo hay una línea:
que todo sea en favor de la gente.
–¿Qué pasa
con la iniciativa privada en esta área?
–No puede
seguir esto de que el dinero sea para su beneficio. Seguirá la subrogación,
pero con precios justos y calidad en los servicios. El problema es que son muchas
áreas que se subrogan, desde la lavandería, la seguridad, jardinería,
alimentación, centros de mezclas, laboratorios de análisis clínicos y estudios
de imagen, entre otros. Las entidades destinan a esto más de la mitad de sus
presupuestos.
Se van a
realizar contrataciones de servicios de forma consolidada, a través de la
Secretaría de Hacienda.
–El Seguro
Popular también tenía convenios con hospitales privados para la atención de
algunas enfermedades –se le recordó.
–Van a
seguir, pero con un esquema distinto, donde se les pague en especie. Recibirán
los medicamentos e insumos que se requieran para la atención de pacientes.
–¿Cuándo
estarán firmados los acuerdos de coordinación con las entidades?
–He
tenido encuentros con 22 secretarios de Salud. Esta semana me reúno con los que
faltan. Los 22 están de acuerdo con el cambio del Insabi, porque es para
mejorar. Tendrán el dinero suficiente para la rehabilitación de todos los
centros de salud, que funcionarán de lunes a domingo. Les enviaremos las medicinas
y el personal del programa Médicos del Bienestar, al que se han inscrito 32 mil
132 doctores y enfermeras. Esto nunca se había logrado, aunque digan que el Seguro Popular
funcionaba muy bien.
Este año
quedará consolidado el sistema. A mediados de febrero tendremos la definición
de las entidades sobre los acuerdos.
–Las quejas
son porque el año pasado se dijo que los servicios serían gratis para todos y
en todo el país. Nadie habló de la progresividad.
–Así lo
dice la ley, además de que los 23 institutos nacionales de salud y los
hospitales de alta especialidad no dependen del Insabi. Ahí es donde hay cobro
de cuotas. No son los 4 mil establecimientos de salud del país.
Las 66
intervenciones que cubría el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos
(ahora Fidecomiso de Salud para el Bienestar) se mantienen y hay 30
padecimientos que también se atenderán de manera gratuita. Falta que los grupos
de expertos actualicen los protocolos de atención, que lo apruebe el Consejo de
Salubridad General e incluya los tratamientos en el Compendio de Insumos para
la Salud.
–¿En ese
momento se firmarán los contratos de prestación de servicios entre el Insabi y
los institutos y hospitales de alta especialidad?
–Así es.
Conforme se vayan aprobando, el Insabi tendrá la obligación de garantizar la
atención médica. Se necesita el soporte porque el dinero es finito. El Insabi
tiene este año 112 mil millones de pesos: 72 mil millones del presupuesto
ordinario y 40 mil millones de pesos adicionales para el fortalecimiento del
primer nivel de atención, los que se usarán con base en la ley y la planeación.
No es una ocurrencia.
–El retraso
en la firma de contratos para la compra de medicinas afectará los servicios
médicos...
–No hay
retraso. Hay disponibilidad hasta el 30 de marzo. Los contratos 2020 son del
primero de abril al 30 de enero de 2021. En mayo de 2020 se harán las compras
para cubrir dos años: del primero de febrero de 2021 al 31 de diciembre de
2022. Y en abril de 2021 se hará la licitación de 2023 y 2024. Así nos va a
salir más barato.
–¿Qué pasó
con el personal de los Regímenes Estatales de Protección Social en Salud?
–Como ya
no hay afiliación, se les ofreció la reubicación. Médicos y enfermeras a
centros de salud y hospitales; los administrativos serán promotores de salud.
Este es otro tema: más de 30 por ciento de los trabajadores son
administrativos, cuando máximo debería ser 6 por ciento. O como aquí en las
oficinas. Cuando era Comisión Nacional de Protección Social en Salud había 500
empleados, y ahora somos alrededor de 87.
–El edificio
les quedará grande.
–Ya lo
estamos alquilando. Lo compartimos con el Laboratorio Biológicos y Reactivos de
México (Birmex) y está pagando la parte que le toca de la renta.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.