Por Efrén
Flores.
La Oficina
de la Presidencia de la República en 2019, en el primer año del sexenio de
Andrés Manuel López Obrador, gastó 350 por ciento MENOS que en 2013, el
primer año del Gobierno del priista Enrique Peña Nieto, plantean cifras
oficiales.
De acuerdo
con la Cuenta Pública de 2013, Presidencia ejerció 3 mil 273 millones 440
mil 671 pesos, mientras que datos del Sistema de Portales de Obligaciones de
Transparencia (SIPOT) al cuarto trimestre de 2019 muestran que esa misma
oficina erogó 725 millones 857 mil 998.28 pesos.
La
Presidencia de EPN ejerció esos 725 millones 857 mil 998 pesos para cubrir su
gasto corriente, o bien para sostener sus operaciones regulares. El gasto
ejercido fue equiparable al 78 por ciento del presupuesto modificado por la
dependencia federal, o al 46 por ciento del presupuesto total anual aprobado
para la Oficina por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Los
salarios y prestaciones de los funcionarios de este órgano absorbieron el 55
por ciento de los egresos, con un costo de 396 millones 374 mil 72 pesos.
La
partida presupuestaria que incluye honorarios, remuneraciones, asignaciones,
compensaciones, seguros, gratificaciones y primas de 1 mil 402 empleados
registrados tuvo un tope de gastos de 866 millones 666 mil 420 pesos en 2019,
de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).
Allí
están incluidos los salarios brutos mensuales del Presidente Andrés Manuel
López Obrador (156 mil 620 pesos), del Jefe de la Oficina de Presidencia
Alfonso Romo Garza (155 mil 150 pesos) y del Coordinador General de
Comunicación Social Jesús Ramírez Cuevas (153 mil 925 pesos), por mencionar
algunos ejemplos.
Entre los
rubros de gasto más importantes de la Oficina también estuvieron los deberes
por pago de impuestos, derechos y seguros (91 mdp), servicios básicos y
generales (83.4 mdp), arrendamientos de bienes muebles, inmuebles e intangibles
(50.4 mdp) y el pago de servicios profesionales (34.2 mdp).
En conjunto,
estas cuatro partidas presupuestarias equivalieron al 36 por ciento del
presupuesto ejercido entre enero y diciembre del año pasado.
El resto
de las erogaciones –equiparable al 7 por ciento del monto ejercido– fue
utilizado para eventos (22 mdp), mantenimiento (19.2 mdp), viáticos (18 mdp) y
suministros (11.3 mdp), además del pago de bienes y servicios de difusión y
publicidad (320 mil pesos).
La
información oficial indica que al cierre del año pasado, la Oficina de López
Obrador aprobó el uso del 60 por ciento de los recursos que le fueron otorgados
(1.6 mil mdp) en el PEF 2019. Esto rompe con la tendencia de gasto en años
anteriores.
De acuerdo
con un artículo (2018) de la periodista Linaloe R. Flores para SinEmbargo, “Enrique
Peña Nieto consiguió ser el Presidente más caro de las últimas dos décadas con
un gasto de 18 mil 520 millones de pesos, que excedió en 6 mil 748 millones de
pesos el presupuesto aprobado por la Cámara de Diputados, según un informe de
la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Las erogaciones de la
Presidencia en el sexenio que concluye superaron a las de Felipe Calderón
Hinojosa que fueron de 14 mil 959 millones de pesos y las de Vicente Fox Quesada,
de 13 mil 849 millones de pesos”.
La
información de la Unidad de Datos de este medio digital refiere que el
catálogo de las 40 compras más altas de la Presidencia entre 2012 y 2017
sumaron mil 767 millones 237 mil 665 pesos, que fueron usados para vehículos y
motocicletas, servicio a computadoras personales, un centro de datos
cibernético, un cúmulo de encuestas, seguridad privada, la renta de un inmueble
para albergar oficinas alternas, así como quesos, lácteos y embutidos.
PASAJES Y
VIÁTICOS.
El gasto
total en viáticos de la Oficina de la Presidencia de la República fue de 18
millones 99 mil 834 pesos durante 2019. Dicha cantidad incluye el costo de 651
registros o viajes realizados por funcionarios públicos al interior de la
República Mexicana, por un monto de 5 millones 108 mil 625 pesos.
De acuerdo
con los registros del SIPOT, el funcionario público más costoso fue el
Presidente Andrés Manuel López Obrador, con un mínimo de 172 registros.
Además
del costo de los viáticos del Primer Mandatario en la capital del país por 20
mil pesos, los datos del SIPOT hacen referencia al costo de sus visitas a
Chiapas (215 mil 88 pesos), Durango (39 mil 131 pesos), Guanajuato (35 mil 319
pesos), Yucatán (35 mil 49 pesos) y Veracruz (34 mil 968 pesos), que fueron las
cinco entidades federativas en que hubo más gasto registrado.
Sin embargo,
la cifra de viáticos desglosada –que incluye las erogaciones de 33
funcionarios públicos, además del Presidente– por más de 5 millones de pesos,
sólo refleja el 28 por ciento del gasto total ejercido en la partida.
Pese a
que el gasto en viáticos es congruente con la política de Austeridad
Republicana del Gobierno de la 4T –ya que equivale al 2.5 por ciento del
presupuesto ejercido hasta diciembre de 2019– hubo microgastos registrados que
no necesariamente estarían justificados en un régimen presupuestario que busca
caracterizarse por el ahorro y la eliminación de dispendios.
Tal fue
el caso del funcionario adscrito al área de Comunicación Social de la Oficina
de Presidencia Víctor Ilich Cilia Ocampo, cuyos viáticos por un viaje a Sinaloa
entre el 23 y el 26 de enero de 2019 por 17 mil 480 pesos incluyeron gastos en
Krispy Kreme y Starbucks por 611 pesos.
Aunque
dicho gasto es ínfimo y sólo representa el 0.03 por ciento de los viáticos de
Cilia Ocampo, su ejercicio no ejemplifica lo establecido en las “Normas que
regulan los viáticos y pasajes” de funcionarios públicos, que además de
estipular que “los gastos de representación y comisiones oficiales se reducirán
al mínimo indispensable”, indica que “los servidores públicos comisionados
deberán observar, en todo tiempo, los principios de austeridad y racionalidad
en el ejercicio de los recursos públicos federales”.
Los gastos
ociosos se repiten en varios casos. Otro ejemplo es el del funcionario
adscrito al área de Comunicación Social Erick Cuauhtémoc Becerril Ocampo, cuyos
viáticos por un viaje a Tamaulipas entre el 2 y el 5 de enero de 2019 por 5 mil
950 pesos incluyeron gastos en Starbucks por 72 pesos.
Más allá
de algunos de los microgastos que pudieran ser recortados para fortalecer la
política de Austeridad Republicana de la 4T, el gasto de la Oficina de
Presidencia del año pasado no tiene la opulencia y los lujos registrados en
sexenios anteriores.
LOS
CONTRATOS DE PRESIDENCIA.
La
Oficina de la Presidencia de la República “es la unidad de apoyo directo del
Presidente”, sobre todo para el desarrollo de políticas públicas de
“trascendencia en el desarrollo nacional”, se lee en el Reglamento de la
dependencia federal que celebró al menos 39 contratos públicos entre enero y
septiembre del año pasado, por un monto de 177 millones 328 mil 401 pesos.
De acuerdo
con el SIPOT, el 59 por ciento de los contratos fue adjudicado de manera
directa. Esto implicó una erogación de 94 millones 220 mil 672 pesos sin
concurso público de por medio.
El resto
de los contratos gubernamentales fue otorgado por acuerdo entre instituciones
públicas (26 por ciento), invitación a cuando menos tres personas (13 por
ciento) y licitación pública nacional (tres por ciento), con erogaciones por 71
millones 528 mil 82, 6 millones 594 mil 97 y 4 millones 985 mil 551 pesos,
respectivamente.
Los
servicios profesionales (82.9 mdp) y los servicios digitales y de telecomunicaciones
(67.2 mdp), así como los bienes y servicios de oficina (7.3 mdp) fueron los
rubros más contratados durante el periodo referido.
A ellos
siguieron los gastos de protección, custodia, seguridad y vigilancia (6.4 mdp),
así como aquellos para suministros (3.4 mdp), obsequios (2.3 mdp) y difusión
(797 mil 384 pesos).
En el
caso de los suministros destacó la inversión en “accesorios alusivos a símbolos
patrios” y en “artículos protocolarios para el Premio Nacional de Antigüedad en
el Servicio Público 2019”, además de la adquisición de vales de despensa para
“fin de año”.
Los
obsequios incluyeron artículos metálicos y artesanales “representativos del
pueblo mexicano” para ser entregados en actos oficiales y protocolarios. Este
tipo de gasto se da en un contexto en que el Estado no prohibe la entrega de
regalos, pero sí la recepción de los mismos por parte de funcionarios públicos
a partir del 19 de julio de 2017, cuando entró en vigor la reforma a la Ley
General de Responsabilidades Administrativas.
De acuerdo
con dicha Ley, los funcionarios no pueden aceptar “compensaciones,
prestaciones, dádivas, obsequios o regalos de cualquier persona u organización”
(Artículo 7, Fracción II).
En
materia de difusión, los datos del SIPOT indican inversiones para la
“adquisición de infraestructura para el procesamiento y difusión del patrimonio
histórico y cultural de México”.
Sin embargo,
a la fecha no es posible saber el gasto desglosado en publicidad de la Oficina
de Presidencia, ya que aún no son publicados por la Secretaría de la Función
Pública o por la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía de la
Secretaría de Gobernación, “en virtud de que es la administradora de los
tiempos de Estado” que, hasta el tercer trimestre de 2019, no había “publicado
el hipervínculo relacionado con la utilización de Tiempos Oficiales”.
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