Por Mathieu
Tourliere.
El magnate
Carlos Slim Helú, a través de su constructora Cicsa y en consorcio con la
española FCC –en la que el mismo Slim es socio mayoritario–, ganó un contrato
por 18 mil 553 millones de pesos para construir el segundo tramo del Tren Maya,
que unirá Escárcega con Calkini, en Campeche.
Este
contrato es, hasta la fecha, él de mayor monto que haya adjudicado el gobierno
de la llamada Cuarta Transformación, encabezado por el presidente Andrés Manuel
López Obrador; el segundo más oneroso –del primer tramo del Tren Maya, por 15
mil 538 millones de pesos– lo obtuvo el consorcio de las empresas portuguesas
Mota-Engil y la paraestatal china China Communications Company Ltd la semana
pasada.
En la
adjudicación del segundo tramo del Tren Maya, el Fondo Nacional de Fomento al
Turismo (Fonatur) la oferta de Slim estaba más elevada que algunas de sus
competidores –entre ellos Prodemex, del magnate Olegario Vázquez Raña, y GIA+A,
de Hipólito Gerard Rivero, cuñado del expresidente Carlos Salinas de Gortari–,
pero obtuvo un mayor puntaje.
El Tren Maya
forma parte de los megaproyectos que López Obrador pretende continuar a marchas
forzada y a pesar de la emergencia sanitaria por covid-19, por lo que las
empresas de Slim deberían arrancar las obras el próximo 12 de mayo, en el
periodo de clímax de la epidemia del coronavirus en México.
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