viernes, 23 de diciembre de 2016

Alfredo del Mazo y el peso de la familia.

Abuelo y padre, gobernadores; su primo, Presidente. Mirar el árbol genealógico de Alfredo del Mazo Maza asemeja una línea de tiempo en la política del Estado de México, y el ahora diputado, que siente que se la deben después de que hace seis años fue candidato Eruviel Ávila y no él, quiere, ahora sí, ser el aspirante priista en su estado, nació el 5 de diciembre de 1975 en Toluca, y trae un ADN político: su abuelo, Alfredo del Mazo Vélez, y su papá, Alfredo del Mazo González, ya gobernaron en el pasado el Edomex.

La vida de Del Mazo se determinó en Cantabria, España, a mediados del siglo XIX, de ahí proviene su familia. Galo del Mazo Conde migró a México, donde hizo fortuna como comerciante y se casó dos veces. De su segundo matrimonio con Mercedes Vélez Díaz nació su hijo Alfredo del Mazo Vélez, quien llegaría a la gubernatura del Edomex en 1945 cuando comenzaba a surgir lo que conocemos como el grupo Atlacomulco, que impulsó Isidro Fabela y más tarde encabezó Carlos Hank.

Uno de los hijos de Del Mazo Vélez, Alfredo, gobernó el estado de 1981 a 1986, y se convirtió en uno de los principales precandidatos a la Presidencia de la República, en la sucesión que encumbró a Carlos Salinas de Gortari. Alfredo era el más cercano a Miguel de la Madrid, quien decía de él que era el hermano que nunca había tenido. Pero a la hora de la decisión final, De la Madrid se inclinó por Salinas.

Hijo de este último, Alfredo del Mazo Maza quiere reconstruir la historia y buscará ser el primero de su familia directa en gobernar el estado en este siglo, aunque hay que recordar que su primo hermano, Enrique Peña, ya ocupó el palacio de Toluca antes de ser Presidente.

Alfredo argumenta que se ha preparado prácticamente desde que nació para esa posición, “para mí es un gran orgullo venir de una familia que ha dedicado su vida al servicio público, de ellos aprendí que el servicio público está hecho para que sirvamos a la gente que nos da la oportunidad, y ésa ha sido mi premisa de trabajo a lo largo de mis responsabilidades: poder ayudar a la gente”, le dijo Del Mazo a Eunice Albarrán en una entrevista a La Razón el 5 de diciembre pasado.

Ha sido presidente municipal de Huixquilucan, secretario de Turismo en el estado, director de Banobras y ahora diputado federal. Asegura que eso “nos ha permitido aprender de estos tres ámbitos de gobierno, del ámbito municipal, estatal y federal”.

Para Del Mazo, la elección de 2017 representa una suerte de revancha. Hace seis años era considerado el favorito para suceder a Peña Nieto, sobre todo por la cercanía familiar con quien sería después Presidente de la República. Era entonces muy joven, apenas con 35 años.

El gobernador Peña se decidió por Eruviel Ávila, quien no era de su círculo cercano pero tenía mucho peso en Ecatepec y todo el cinturón metropolitano del estado. Se dijo que esa decisión se tomó porque, si no era el elegido, Eruviel contendería por el PRD y el PAN, pero el hecho es que en todas las encuestas Eruviel aparecía como el favorito. Peña eligió a su candidato con base en el pragmatismo: el que garantiza ganar.

Del Mazo fue cobijado y se disciplinó: primero como director general de Banobras, cargo del cual se separó en enero de 2015, y desde entonces como diputado federal. Fue nombrado coordinador de los diputados federales del PRI del Estado de México.

Con 41 años, recientemente cumplidos (apenas del 5 de diciembre pasado), Alfredo también aprovechó esta etapa para casarse, lo hizo el 1 de febrero de 2015 con Fernanda Castillo Cuevas.


Así, de la mano de su linaje familiar, de la disciplina partidista y de su labor como legislador, Del Mazo espera que, ahora sí, le alcance para contender por la gubernatura. Nuevamente se asegura ahora que es el favorito, pero, una vez más será el presidente Peña el que decida quién será el abanderado de su partido en su propio estado. Y lo hará con todo pragmatismo, como hace seis años.

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