El Departamento de Justicia de
Estados Unidos presentó cargos contra 75 personas que formaban parte de una red
de lavado de dinero vinculada con el Cártel de Sinaloa.
Los involucrados habrían llevado de
Estados Unidos a México decenas de millones de dólares de procedencia ilícita
entre 2015 y 2018, según la demanda presentada ante la corte del distrito sur
de California, donde se señala a José Roberto López Albarrán –detenido en San
Diego el pasado 9 de febrero– como cabecilla de la red.
De acuerdo
con Adam Braverman, fiscal federal de distrito, el modo de operar de la organización iba desde movilizar dinero en
efectivo a través de la frontera entre San Diego y Tijuana, hasta hacer
depósitos en bancos de distintas partes del país y después transferir el dinero
hacia la nación vecina.
Braverman destacó que este jueves se publicaron
acusaciones contra 40 individuos en San Diego, todos los cuales están en
custodia, mientras que por lo menos 25 de los otros acusados están en prisión en
los estados de Ohio, Kentucky, Kansas y Washington, por crímenes que van de la
distribución de drogas al lavado de dinero.
Según las
autoridades estadunidenses, el líder del
grupo en San Diego es José Roberto López Albarrán, quien supuestamente dirigió el
lavado de decenas de millones de dólares procedentes de la venta de narcóticos,
transfiriéndolos de Estados Unidos a México entre 2015 y 2018.
Otro de los
líderes, Manuel Reynoso García, fue
acusado en una corte federal de dirigir a sus cómplices para que viajaran por
el este de Estados Unidos recogiendo pacas de dinero al contado, que luego
depositaron en bancos domésticos.
De ahí se hacían remesas a cuentas en
bancos mexicanos asociados con empresas fantasma controladas por la
organización que lavaba el dinero.
Como
resultado de la investigación, la
justicia estadunidense incautó más de 6 millones de dólares en billetes, además
de 95 kilogramos de metanfetaminas, 63 kilogramos de heroína, 10 kilogramos de
fentanilo, 92 kilogramos de cocaína y 252 kilogramos de mariguana, así como 20
armas de fuego, entre ellas rifles de asalto semiautomáticos y pistolas.
John A.
Brown, agente especial de la Oficina de Investigaciones Federales (FBI) en San
Diego, señaló que tras seguir el dinero
se logró ubicar las drogas y armas del crimen organizado transnacional.
“La unidad de trabajo encontró una red de
sofisticadas operaciones de lavado de dinero, en donde las transacciones se
dieron a través de todo el país y de nuestras fronteras”, reveló.
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