Por Arturo Ángel.
Cambió el sexenio pero el dominio de un consorcio en la
obtención de contratos para la elaboración de alimentos en el sector público
no.
El Corporativo Kosmos, empresa que ha ganado millones del
erario en los tres gobiernos federales anteriores al amparo de múltiples
contratos públicos de alimentos, acumula ya en los primeros meses de este
sexenio 51 nuevos contratos con la actual administración y los gobiernos de
Veracruz y Ciudad de México por casi 875 millones de pesos; más del 75 % de
ellos entregados por adjudicación directa, es decir, sin competencia.
Algunas de esas adjudicaciones se han otorgado con argumentos
legales genéricos o contradictorios, o que el propio presidente Andrés Manuel
López Obrador ha señalado como un “modus operandi” para la corrupción en
gobiernos pasados. Los servicios contratados van desde alimentar a reos en
penales estatales o a pacientes en hospitales, hasta despensas para deportistas
de alto rendimiento. Pero también hay nuevos contratos por cosas que nada
tienen que ver con la comida, como adquirir mesas y moños para la Policía
Federal.
Esto, pese a que el actual gobierno federal ha criticado
los “contratos leoninos” obtenidos por esta empresa en gobiernos pasados –por
los que incluso aún se debe dinero–, y que el propio presidente ha condenado el
acaparamiento de algunas compañías de los contratos en sectores como el de
alimentos y medicinas.
Pero el tema va más allá del dinero. El reportaje El
cártel de la comida evidenció que esta empresa ha sido denunciada en varias
ocasiones, tanto por monopolizar los contratos de su sector con presuntas
licitaciones a modo, como por la mala calidad en sus alimentos, situación que
incluso derivó en un amotinamiento en el penal de Islas Marías.
Animal Político publicó que más de 5 mil reos se enfermaron
por mala calidad de alimentos en penales abastecidos por Kosmos, lo que ha
derivado en 34 sanciones para el corporativo. Además, la empresa también ha
sido denunciada públicamente por enviar despensas con productos de dudosa
calidad y bajos nutrientes a Venezuela.
“No se renovarán contratos con empresas de mala reputación…
ni en este caso de la venta de alimentos ni en otros”, dijo el presidente López Obrador el
pasado 20 de marzo al ser cuestionado sobre los contratos de Kosmos.
La realidad, sin embargo, es distinta.
Información recabada a través de Compranet y solicitudes de
información muestra que el Corporativo Kosmos ha obtenido con el actual
gobierno federal 45 contratos desde diciembre pasado, cuando inició el gobierno
de López Obrador.
El monto de dichos contratos asciende a 436 millones 547 mil
228 pesos. Se trata de nuevas contrataciones, responsabilidad de la actual
administración, con
independencia de contratos que previamente estaban vigentes y continúan
pagándose.
Además, dos gobiernos estatales, emanados del mismo
partido del presidente, comenzaron a entregarle recursos a este corporativo
desde diciembre: el de Ciudad de México, con 4 contratos por 206 millones 223
mil 508 pesos, y el de Veracruz, con 2 contratos por 231 millones 514 mil
pesos.
El Corporativo Kosmos está integrado principalmente por tres
compañías: La Cosmopolitana S.A. de C.V.; Productos Serel S.A. de C.V. y
Kol-Tov S.A. de C.V.
¿Cómo ha obtenido dichos contratos el corporativo? 39 de
ellos han sido vía adjudicación directa, mientras que uno de ellos por la vía
de la invitación restringida. Se trata de casi el 80 % de los contratos ganados
en el nuevo sexenio sin competencia; los 11 restantes han sido por licitación
pública.
Esta proporción es totalmente inversa a la que marca la
Constitución y las distintas leyes de adquisiciones, en donde se establece que
la licitación pública debería ser la regla general y los otros mecanismos las
excepciones.
En cuanto a los 41 contratos del gobierno federal, estos
provienen de nueve dependencias e instituciones distintas. Las que mayor número
de contratos les han entregado son la Secretaría de Gobernación con 21; el
Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con 9, y la Secretaría de Salud
(con hospitales desconcentrados incluidos) con seis.
En el caso de los cuatro contratos entregados a la empresa
por la administración de Claudia Sheinbaum, 3 han sido por adjudicación
directa y solo uno en licitación pública. Las dependencias contratantes han
sido la secretaría de Salud local, la Secretaría de Bienestar local y el DIF
capitalino.
Respecto a los dos contratos otorgados por la administración
del gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, ambos han sido por
adjudicación directa a través de la Secretaría de Seguridad Pública local y la
Secretaría de Salud de la entidad.
En la mayoría de los casos el objeto de los contratos ha sido
para la entrega de alimentos preparados o insumos alimenticios, pero también
hay algunos sobre conceptos totalmente distintos como entrega de carpas o
sillas, o servicios de hospedaje y traslados.
Los cinco contratos de mayor monto son:
-Uno por 190 millones de pesos entregado vía adjudicación
directa por el gobierno de Veracruz para alimentos en sus penales.
-Otro por 189 millones vía licitación del gobierno de Ciudad
de México para comedores comunitarios.
-Uno de 135 millones 700 mil pesos vía adjudicación directa
de Policía Federal para servicios de hospedaje y alimentos.
-Le sigue un contrato de casi 46 millones de pesos de la FGR
para alimentos en sus distintas áreas vía licitación pública.
-Y otro de la Secretaría de Salud de Veracruz por 41 millones
54 mil pesos, también entregado en adjudicación directa.
El Cártel de la Comida… domina.
Una revisión hecha por Animal Político utilizando la
herramienta Contratobook, un buscador de contratos federales registrados en la
plataforma Compranet, muestra la notable desigualdad en el número de
contratos y montos obtenido por Kosmos frente a varias de las compañías con las
que ha competido directamente en alguna licitación pública o restringida.
Por ejemplo. Las tres empresas del corporativo Kosmos
acumulaban a diciembre de 2018 un total de 670 contratos por más de 9 mil 880
millones de pesos, de acuerdo con el resultado arrojado por Contratobook. Ello
sin tomar en cuenta la mayor parte de contratos estatales y varios federales
obtenidos por el corporativo (como los de alimentos en penales federales) que
no aparecen en Compranet.
Aún con ello su competidor más cercano, una empresa
denominada Abasto y Distribuciones Institucionales, presenta 517 contratos
(cifra no tan lejana a Kosmos) pero por un monto mucho menor: 2 mil 446
millones de pesos, casi la quinta parte. Y varios de ellos obtenidos en
colaboración con Kosmos.
La búsqueda de otra compañía que ha competido con Kosmos
de nombre PanRol arroja un total de 243 contratos por 471 millones de pesos, un
monto 20 veces inferior. Y Casa Álvarez Gourmet, muestra ganancias por 491
millones aunque solo en 13 contratos, de los cuales 2 son con la Policía
Federal por más de 400 millones.
Les sigue Empacadora El Fresno con 405 millones de pesos
ganados resultado de 169 contratos, mientras que dos empresas de nombre Pigudi
Gastronómico y Pigudi SA han ganado, en conjunto, 586 millones, una cifra 17
veces inferior a la de Kosmo.
También se revisaron a otras 18 compañías que aparecen en
alguna licitación compitiendo con empresas de Kosmos. Todas ellas juntas suman
mil 140 millones de pesos, siete veces menos que el referido corporativo.
Y también se encuentra el caso de otras 26 empresas que de
igual forma han aparecido como competidoras de Kosmos, pero las cuales no
registran ni un solo contrato ganado y ni un peso obtenido.
De acuerdo con el reportaje publicado por Quinto Elemento
Lab, la empresa La Cosmopolitana y sus aliadas multiplicaron sus ganancias
en los últimos 18 años al amparo de los contratos públicos que les concedieron
cada vez en mayor medida y monto los gobiernos de los expresidentes Vicente
Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
La compañía pasó de tener negocios por seis millones de pesos
en 2002, a contratos por más de 5 mil millones en 2018. En total casi 30 mil millones de
pesos en ganancias en ese periodo de tiempo, mucho más que cualquiera de sus competidores
en el ramo.
El dominio en la obtención de contratos por parte de
Corporación Kosmo ya había sido cuestionado en años anteriores.
El reportaje de El cartel de la comida reveló que una
empresa competidora, Prodilacsa, denunció que en una contratación de 2016 con
Aeropuertos y Servicios Auxiliares se solicitó como requisito una constancia de
un laboratorio autorizado por la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA).
Dicha constancia era imposible de cumplir legalmente porque
no había laboratorios certificados por EMA pero, aun así, las empresas de la
Kosmo si contaban con uno y por ende obtuvieron el contrato. Los mismo sucedió
en otro contrato similar convocado por la Conade.
Pero además del tema económico se han denunciado
irregularidades de otro tipo. El referido reportaje documentó varios casos de
enfermedades en centros penales locales y federales por alimentos en mal
estado. Y Animal Político publicó que la compañía fue sancionada en 34
ocasiones por el gobierno, tras servir alimentos que enfermaron a 5 mil 271
internos en centros penales federales.
Incluso, el corporativo Kosmos fue señalado en un
reportaje conjunto del portal venezolano Armando.info y del periódico Excelsior
de ser una de las empresas involucradas en una trama de corrupción para vender
despensas a bajo precio a Venezuela, en donde se habían incluido alimentos de
mala calidad como, por ejemplo, leche en polvo con bajos nutrientes.
El pasado 20 de marzo, en su conferencia matutina, el
presidente Andrés Manuel López Obrador fue cuestionado por la reportera Nadia
Sanders sobre las irregularidades relacionadas con La Cosmopolitana, y sobre el
otorgamiento de contratos que su propio titular de los reclusorios federales,
Francisco Garduño, había llamado unas semanas antes como “leoninos”.
Obrador prometió que no se renovarían los contratos. Dijo
que ya no se permitiría la “corrupción generalizada” ni en los contratos de
alimentos ni de medicinas.
Y el pasado 24 de mayo volvió a insistir, al hablar de
corrupción en las contrataciones, que no se permitiría lo que denominó
“huachicol” en varios rubros, entre ellos el de alimentos.
“No se va a permitir el huachicol en nada, ni en la compra
del papel para libros, ni en las medicinas, ni en la compra de alimentos. En
nada. Se acaba el huachicol, se termina la corrupción”, prometió el presidente.
Pero pese a ello, los gobiernos de la llamada Cuarta
Transformación continúan con la misma práctica de sus antecesores en el sector
de los alimentos: favoreciendo al mismo grupo de empresas con contratos
otorgados, en su mayoría, sin competencia.
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