Javier Risco.
En la
primera de las tres instantáneas que han circulado en todas las redes sociales
y en los portales de noticia se ve a un elemento de la Guardia Nacional
mientras forcejea con una mujer y una niña. En ese momento, otro soldado con un
arma de uso exclusivo del Ejército le cierra el paso a otra mujer que corre en
el primer plano de la fotografía. En la segunda foto, la niña logra escapar; la
tercera nos confirma que no pudo ir sola, en esta última aparecen la madre con
la hija agarradas de la mano, custodiadas por el elemento de la Guardia
Nacional; detrás de ellas viene otra mujer con otro soldado. Ocurrió en Ciudad
Juárez. La historia nos la cuenta el periodista del diario La Jornada, Arturo
Cano, “Las dos familias provenientes de Estelí, Nicaragua, corrieron lo más
rápido que pudieron. Los hombres y los niños tomaron la delantera. Detrás
quedaron dos mujeres y una niña que llegó al río, pero no tuvo valor para
seguir y volvió con su madre. De este lado quedó Hermila, de 33 años. Del otro,
su esposo y sus hijas de seis y nueve. Así se separó una familia, los soldados
retuvieron a la mujer y una niña acá, los otros escaparon, uno de cada lado.
Una mujer guardia tomó del brazo a la hermana de Hermila y no la soltó hasta
que estuvieron lejos de la posibilidad de que echara a correr. ¡Déjennos
seguir, déjennos seguir!, suplicaban las mujeres. ¡Mi esposo, mis niñas!”. Ahí
la historia detrás de estas fotografías que han confirmado lo esperado, nos
hemos convertido en ese muro prometido por Trump desde 2016.
La Guardia
Nacional se estrena con la detención de una mujer de 33 años y su hija. Hace
algunas semanas en una reunión entre periodistas y autoridades mexicanas, ponía
el tema sobre la mesa, ¿qué iba a pasar cuando apareciera la primera fotografía
de la Guardia Nacional deteniendo a migrantes? ¿Cómo el gobierno mexicano
justificaría esto? ¿Qué historia nos estaría contando? Un miembro de Relaciones
Exteriores me contestó que la Guardia Nacional estaría instruida para operar
con total respeto a los derechos humanos, eso fue todo. No, el gobierno no es
capaz de ver la dimensión de la operación militar desplegada en la frontera sur
y en la frontera norte por las rabietas de un presidente que tiene como bandera
acabar con los migrantes a como dé lugar. Y no sólo lo digo por las fotografías
que veremos en las próximas semanas y meses de la detención de niños, niñas, mujeres,
familias enteras, no, lo digo por el México que están mostrando, por ese que le
da la espalda a aquellos que lo han dejado todo para cruzar a nuestro país, el
México que el gobierno actual está sembrando.
En una
encuesta publicada hace algunos días en este diario, se va mostrando esta cara
del país intolerante, del que se asoma al ver que 6 mil elementos de la Guardia
Nacional han sido desplegados para hacer el trabajo sucio del vecino del norte.
Alejandro Moreno, encuestador, fue muy claro “Aumenta el rechazo ciudadano a
migrantes en México y crece apoyo al cierre de la frontera”; así, 6 de cada 10
mexicanos están de acuerdo en un país que debe cerrar sus fronteras a los
migrantes, no sólo eso 7 de cada 10 están a favor de desplegar un cuerpo de seguridad
para contener a los migrantes, sí a la militarización. Hace algunos años la
indignación recorría a este país cuando el presidente estadounidense gritaba a
los cuatro vientos “Build the Wall”, cómo era posible que en pleno siglo XXI se
apostara por un cierre de fronteras, cómo criminalizaba así a los migrantes
mexicanos, cómo nos perseguía en su país, nos llamó violadores, era y es
indignante. Hoy, en los hechos, nos comportamos igual, en las declaraciones
seguimos diciendo que trataremos a los migrantes con dignidad y que México no
les dará la espalda; sin embargo, insisto, en los hechos hemos adoptado la
doctrina Trump, al menos es lo que el gobierno mexicano ha comunicado. Trump no
es el miedo más grande, su base, la extrema derecha xenófoba y radical que hoy
late con más fuerza que nunca en Estados Unidos, es el miedo, no podemos
permitir que la moda del racismo invada a nuestra sociedad, el gobierno debe de
cambiar de narrativa, México no está para sembrar odios ajenos.
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